Archive for the ‘Mil Palabras’ Category

Condoricosas

Wednesday, April 7th, 2010

Foto: P.

plop

El nombre

Cuando llega el solsticio de invierno se hace la Asamblea de los Nombres. A todos los que tiene más o menos diez solsticios, cinco de verano y cinco de invierno, se les pone nombre y se los destina definitivamente a una Brigada, en la que permanecen para siempre. Alguno, caso raro, consigue cambiar.

Los tontos, débiles o muy rebeldes van a parar a Voluntarios Dos, para que no duren. Los que tienen enemigos, a Recreación Dos; los que cuentan con un propietario, o son adquiridos por alguien importante, pueden zafar de esas brigadas y van a Comando o Recreación Uno. Al resto, la mayoría, se los asigna a Servicios. Allí estaba la vieja Goro.

Cuando Plop iba a cumplir once solsticios se hizo una Asamblea.
Los nombres se votan. El propietario y el Comisario General pueden sugerir.

Cuando le llegó el turno, el Comisario miró a la vieja Goro.

–Plop -dijo ella sin dudar.

-¿Cómo? -dijo el comisario.

-Plop -repitió.

-¿Por qué? -preguntó ante el asombro general.

-Es el ruido que hizo al caer en el barro, cuando nació -y volvió a mirar al suelo.

A él la carcajada le retumbó en la cabeza. Se paró de un salto, miró para abajo y dijo en voz muy alta:

-Me llamo Plop. Y pertenezco a Servicios Dos.

Rafael Pinedo, Plop (Interzona, 2004).

Cómo desaparecer completamente

Wednesday, March 31st, 2010

Marginalidad y desolación y un protagonista dispuesto a arriesgar todo lo que tiene para darle forma a su vida en una gran novela de Mariana Enríquez.

cómo desaparecer completamente

Matías cerró la puerta y subió el volumen de la radio. No soportaba más los gritos de su hermana en la habitación de al lado, y mucho menos esa forma que tenía Lucía de calmarla en voz baja, como si no quisiera despertar a alguien o molestar a los vecinos. Mamá debería estar ahí, pensó, haciendo callar a su hija, pero sin embargo estaba en la casa de atrás, haciéndose la tonta. ¿Era posible que no la escuchara? A lo mejor. Las dos casas estaban separadas por un patio interno, y la del fondo, donde Mamá se había quedado después del desastre, era silenciosa como si perteneciera a un mundo diferente. Además, Mamá se tomaba temprano las pastillas y se dormía con la boca abierta, gorda y enorme sobre la cama. En la mesa de luz también tenía una radio, y la dejaba toda la noche encendida. La última vez que Matías la había ido a buscar, harto y enojado porque su hermana Carla aullaba desde hacía horas y las palabras de Lucía no servían para nada, la encontró desparramada boca abajo, babeando sobre la almohada. La radio aullaba: “Mañana será igual, historia sin final. ¡Me amas y me dejas! ¡Me amas y me dejas!”. Quiso matarla.

Cómo desaparecer completamente, Mariana Enríquez

Autobiografía médica

Thursday, March 18th, 2010

Todavía entusiasmados con la entrevista a Damián Tabarovsky, esta es nuestra visión de la Autobiografía médica.

autobiografía médica

Jünger: “El dolor es una de esas llaves con las que abrimos las puertas no sólo de lo más íntimo, sino a la vez del mundo. Cuando nos acercamos a los puntos en que el ser humano se muestra a la altura del dolor o superior a él, logramos acceder a las fuentes de que mana su poder y al secreto que esconde tras su dominio. ¡Dime cuál es tu dolor y te diré quién eres!”. Hay algo profundamente erróneo en esta frase, un equívoco irremediable. El dolor no nos permite acceder a nada, sólo a más dolor, el dolor es una tautología, detrás del dolor no hay nada, nada tampoco hay delante; es una línea sin anverso ni reverso, un absoluto que no esconde ni oculta nada; el dolor suspende toda metafísica, toda reflexión, cualquier interpretación. Por supuesto, también hay algo levemente fascistoide en la frase de Jünger, cierta idea trivial de heroísmo: el que soporta mejor el dolor, el que es superior a él, es también alguien superior, accede él también a alguna forma de existencia auténtica.

Autobiografía médica, Damián Tabarovsky

(Si quieren mandar sus propias fotos: blog@eternacadencia.com.ar. Vayan practicando, sabemos por qué se los decimos…)

Los boys

Wednesday, March 10th, 2010

Importamos la idea de otro blog: el libro en contexto, nuestro fetiche. La literatura que viaja en libro se capta con los cinco sentidos. Las fotos tienen las reglas del amateurismo, las citas demarcan el caprichoso gusto de la lectura, los comentarios también. (¿No es acaso un blog?)

Por P.Z.

los boys

En medio de la oscuridad vi que papi tenía la mano apoyada en la rodilla de mami y que los dos estaban quietos y callados. No iban echados hacia atrás ni nada; estaban completamente alerta, con el cinturó de seguridad abrochado. No le veía la cara a ninguno de los dos, y por más que me esforzaba, no era capaz de imaginarme la expresión de sus rostros. Ninguno de los dos se movía. De cuando en cuando el chorro de luz que despedían los faros de un carro inundaba el interior de la camioneta. Por fin dije: Mami, y los dos se volvieron, perfectamente conscientes de lo que pasaba.

Los Boys, Junot Díaz