Manuel Rivas participó de una entrevista pública a cargo de Silvia Hopenhayn anticipando el comienzo de la segunda edición de Filba.
Por MM. Foto: Lucio Ramírez.
Manuel Rivas comenzó su charla en Eterna Cadencia leyendo un poema en gallego. Prometió, al final de la noche, volver a leerlo en castellano. No cumplió exactamente con su promesa, pero leyó otro texto dedicado a sus dos abuelos, que -contó- habían pasado por la experiencia de la guerra pero habían reaccionado de manera opuesta: uno hablaba hasta por los codos y el otro no decía una palabra.
En el medio, Rivas respondió con amabilidad las preguntas de Silvia Hopenhayn, explicó su afición por El llano en llamas de Rulfo (”son palabras que están en vilo”), habló de la obligación de la literatura de ser poética (”es información básica sobre la condición humana”) y sobre el proceso de escritura de su novela El lápiz del carpintero, ( “fui un okupa total, los personajes vivían conmigo”).







