Entonces se dijo que Paul McCartney había muerto y que los Beatles lo habían reemplazado por un tal William Campbell. Todo estaba basado en una clara evidencia: en la tapa de Abbey Road cada uno cumple un rol definido. John Lennon como el predicador, Ringo Starr como el hombre del servicio funerario, George Harrison con ropa de enterrador y Paul McCartney, por supuesto, el muerto.
Abbey Road tiene bastante tráfico, en la producción sólo se sacaron 6 fotos. El lugar es visita obligada de fanáticos (no se pierdan este video). La tapa es motivo de referencia continuo, incluyendo el autohomenaje de McCartney con su disco -sugestivamente llamado- Paul is live.
The Beatles, música que suena en Eterna Cadencia.
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