Ministerio de casos especiales

20-07-2009 | ,

Por P.Z.

– ¡Como un perro! – dijo, y era como si
la vergüenza tuviera que sobrevivirlo.
Franz Kafka, El proceso

I

ministerio de casos especialesHay que vencer el prejuicio. Nathan Englander, un estadounidense –¡neoyorquino!– nacido en el ’70, habla de la Argentina del ’76. Hay que vencer el prejuicio que recrudece durante el tiempo en que Englander parece esforzarse por demostrar que sabe de Argentina. Calles, heladerías, músicos. Referencias que a veces pecan de didactismo porque están pensadas para un público que no conoce el país. Hay que vencer el prejuicio. Una vez superado, es posible encontrarse con una novela interesante. Interesante: de esas que hay que leer.

Es destacable la traducción en español rioplatense. En los diálogos no se tutea: se vocea. Hay algunas cuestiones muy menores (y discutibles) pero en líneas generales es un acierto, es un gran trabajo el de Teresa Arrijón.

II

Ciertos importantes miembros de la comunidad judía argentina tienen un origen vergonzante. La Sociedad de los Socorros Mutuos se formó en la década del ’20 con prostitutas, cafishos, jugadores. Los hijos y nietos de aquellos repudiados, para que el pasado no se les venga encima con el peso de la indecencia, hacen algo más que renegar de su origen: lo olvidan. Intentan borrar cualquier huella que los conecte con sus padres. El único que no lo hace es Kadish Poznan. Esta actitud –honrar la memoria de su madre– lo segrega de la comunidad, lo convierte en un paria. Pero, inesperadamente, también le consigue un trabajo: aquellos que sí buscan olvidar, lo contratan para que borre de las lápidas los nombres de los muertos.

Kadish tiene un hijo de diecinueve años, Pato, que lo acompaña en sus trabajos nocturnos al cementerio. Pato desprecia al padre. En cada discusión le echa en cara a Kadish uno a uno los fracasos y decepciones que sufrió. Son discusiones eternas, y Liliana –la madre– generalmente tercia en favor de Pato. Pato es estudiante de sociología, carrera peligrosa. Sin embargo no se sabe cuán comprometido está con la política. Mientras el gobierno de facto comete actividades de terrorismo de Estado, Pato prefiere ir a un recital de Invisible.

Pero la agenda y algunos libros de la biblioteca lo condenan. En medio de una fuertísima discusión que mantienen padre e hijo (“Ojalá no hubieras nacido”, le dice Kadish) golpean la puerta. Cuando abren, cuatro servicios secuestran a Pato.

III

Con la desaparición de Pato, la novela se vuelve kafkiana. Un laberinto de sinsentidos que desembocan en el Ministerio de Casos Especiales, lugar donde los familiares se pierden sin rumbo. Empleados enterrados en papeles, informaciones ambiguas e incompletas, trámites inútiles. Un aparato burocrático que tiene por objeto mediar entre el reclamo de aquellos que buscan y el Estado terrorista que oculta.

La búsqueda de Kadish y Liliana los consume, los conduce a la locura. Aquel que trabajaba para desaparecer el pasado no puede permitir que desaparezca el presente. Semanas buscando en comisarías, en el Ministerio, entre Generales, sacerdotes y rabinos. Kadish comienza a aceptar que su hijo no volverá. Y creciendo junto a la desesperanza, una pregunta angustia a Kadish: cómo hacer el funeral de su hijo sin el cuerpo.

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One Response to “Ministerio de casos especiales”

  1. Luis P says:

    “Interesante: de esas que hay que leer.” ¿Pero está buena?

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