Lejos de casa

26-09-2009 | ,

Una lectura de Lejos de Berlín de Juan Terranova.

Por Luciano Lamberti.

lejos de berlínLejos de Berlín es en cierta medida un policial clásico, con su detective, su crimen enigmático, su red de intrigas malévolas, sus disparos y sus peleas a puñetes, sus alfombras bañadas en sangre, sus cadáveres en posturas ridículas, sus mujeres felinas y ligeramente putas. Todo esto ambientado en la Argentina de los 40. Delante de ese decorado de película clásica, aparecen: 1. Un detective (”el” detective) que fuma un rato en la escena del crimen y después se las toma y no vuelve a aparecer hasta el final. 2. El héroe: un nazi varado en Buenos Aires con un nombre falso, un pobre tipo que escuchabar Wagner en su tierra natal y que en Buenos Aires termina asistiendo a los espectáculos obscenos del teatro de revistas. 3. Un payaso narcotraficante (nombre: Firulete). 4. Un mixturado de “escena de interrogatorio” con “escena de sexo”. 5. Dedos en el culo. 6. Un científico nazi que busca un arma sobrenatural en Bolivia. Etc.

Como contraparte a este delirio controlado, el realismo de la novela descansa en el peso de la política, de los chismes y mitos de la historia, de las referencias a una Buenos Aires pasada por Roberto Arlt o a los primeros pasos del peronismo dorado de la época. Y cada tanto se abre una puerta y aparece un monstruo, un personaje horrible y malo en un mundo horrible y malo (como en las mejores novelas policiales, en esta todos son malos). La novela es realista, absurda, y verosímil, y rompe - no tuerce - las reglas del género, en una especie de versión desiquilibrada o de homenaje paródico.

El itinerario del nazi, que tiene que encontrar un cuadro de Rembradt y conseguir dinero para salir de esa ciudad espantosa, recorre las zonas calientes de la época: el comunismo, el peronismo, la inmigración, el mundo del espectáculo groncho y el arte elevado, la herencia de la derecha, la identificación de una Buenos Aires grasosa con las metrópolis europeas. Escuchamos a los personajes, que funcionan como portavoces de problemas históricos, y en cierto punto de la narración, como en cierto punto de las historias de Borges, uno tiene la impresión de que detrás del crimen hay una confabulación secreta, un complot para adueñarse del mundo.

Buenos Aires está sucia, oscura, llena de inmigrantes y de restoranes donde se come barato y pesado. Un nazi recorre paranoico las calles: no sólo lo amenazan estos latinoamericanos dementes que pueden delatarlo si descubren su identidad y que lo golpean y lo torturan, también ex camaradas pobres y enloquecidos, sacerdotes maquiavélicos que lo golpean y lo torturan, judíos que lo golpean y lo torturan, aliancistas que lo golpean y lo torturan. Su único amigo es un relojero con el que comparte la pensión y - escuchen esto: - un comunista (italiano, resignado, escéptico).

Lejos de Berlín también es un juego de espejos donde todo es falso, todos mienten, todos tienen un secreto. En este sentido es una novela pynchoniana, un desfile de máscaras que sólo puede leerse a través del mecanismo de la paranoia. Cualquiera puede ser un nazi, un traidor, un criminal, la ciudad entera puede ser un teatro de revistas, demente y lisérgico. Los años cuarenta le sirven a Terranova para indagar en los orígenes de cierta “argentinidad” en la que el espectáculo, el crimen y las relaciones con el Estado son una sola cosa. La cultura argentina como espectáculo barato, los antecedentes de Sofovich y el Menemato, Isabel Sarli y el mundo de las vedettes, la historia argentina como un cuento donde los actores son indios, gauchos y mujeres desnudas. En un momento, el nazi va a ver una obra de teatro que se llama “Los gauchos más salvajes del mundo”. Es una obra en la que obra podría haber actuado Evita antes de conocer a Perón. O una película de Olmedo y Porcel durante la dictadura. La escena se describe así:

“Los gauchos más salvajes del mundo era una revista con mujeres sin ropa que hacían de cautivas, indios andrajosos y actores de segunda línea contando chistes lascivos disfrazados de gauchos. En la primera escena, los indios raptaban a la vedette principal y uno de los actores se subía a un caballo de cartón para perseguirlos”.

Terranova aprovecha el esquema del policial para hablar sobre el crimen y sus componentes: el sexo, el poder, la política y el Estado, el secreto, la confabulación y el complot como los motores de todo relato. Novela histórica y novela policial, “Lejos de Berlín” significa la indagación novedosa de un género estanco, desde sus clishés y sus yeites preferidos, y una ametralladora para disparar contra las convenciones políticas progresistas y fáciles.

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2 Responses to “Lejos de casa”

  1. claudia says:

    pinta buenisimo

  2. La cabeza clavada, girando en la ruleta…..fabuloso!

    El payaso nefasto del circo…..sin palabras!

    El personaje de Danton y el relojero…..se llevan todos los premios.

    Buen libro, Terranova.
    Buen post.

    Invito a la gente a pasar a mi humilde espacio de humor y acidez.
    http://www.elhijonoreconocidodebiolcatti.blogspot.com/

    Saludos!

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