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La crónica, periodismo portátil de autor

02-11-2009 | , ,

Juan Villoro y Daniel Alarcón, mantuvieron un diálogo sobre la crónica en Filba 2008 con la moderación de otro Alarcón: Cristian. El lugar de la crónica, los límites, el compromiso con la verdad, la investigación; Gabriel García Márquez, Ryszard Kapuściński, Santiago Roncagliolo.

Un encuentro imperdible:

Cristian Alarcón: Juan, vos has jugado de extranjero muchas veces. Si hay algo que me parece que es casi emblemático de algunos de tus textos, sobre todo de los cuentos, son las escenas de los aeropuertos. En Los culpables hay un par de ellas y en las crónicas suele haberlas también. Hay otros escritores obsesionados por los aeropuertos. Hay toda una narratología de lo aeroportuario. Pienso en eso y en tu permanente ir y venir de un hombre que ha viajado siempre. Y una cosa que me causó misterio fue tu experiencia como diplomático en Berlín, como agregado cultural. Una cosa que decía Daniel en ese textito en español, que nos recordaba, (creo que el último de los puntos que le marcaba su amigo) era que cuando uno camina por una ciudad en la que se habla en otro idioma, uno termina de comprender; es una de las sensaciones de libertad más fuerte, es sentirse verdaderamente libre. ¿Cómo es para vos el viaje? ¿A qué te llevan los viajes y cómo eso se termina plasmando en tus textos narrativos?

Juan Villoro: Me gusta mucho la pregunta, Cristian. Yo creo que los viajes que imponen y marcan condiciones, tienen que ver con el ejercicio de narrar. Por ejemplo una pregunta que a mí me ha parecido bastante intrigante es la que a veces te hacen en algunos aeropuertos cuando te dicen “¿usted mismo empacó su maleta?”. Es algo bastante extraño porque empiezas a pensar si tú realmente empacaste tu maleta. La última vez que me lo preguntaron mi hija Inés de seis años me dijo que me iba a poner una sorpresa en la maleta. Naturalmente la sorpresa resultó que era unas pantuflas, una caja de Kleenex (probablemente para el llanto que yo tendría al separarme de ella) y tres conejos de peluche. Yo no lo sabía. Entonces, en ese momento si a mí me pedían que describiera todos los objetos de mi maleta, evidentemente no podía hacerlo. Yo creo que el trabajo del cronista tiene que ver con eso. Tú no eres el que empaca la maleta o sólo lo eres en parte. Tú te llevas algunas cosas a la maleta, pero siempre en el momento de desempacar encuentras los tres conejos de peluche y las pantuflas, que no sabías que estaban ahí, y qué bueno que se hayan colado. Por eso escribí un libro que se llama Safari accidental pensando un poco en esta idea, que uno va viajando en pos de una presa, un tigre y acabas capturando un conejo de peluche. Lo que encuentras es lo que has estado buscando un poco en secreto. Los viajes tienen esta posibilidad de descentrar al cronista. Pero aunque el cronista no viaje de todas maneras está atravesando fronteras. Me gustó mucho algo que decía Daniel, de cultivar las nostalgias o inventar las nostalgias ante un país que no es suyo: es un país de la infancia, es un país del origen, es el país de su familia, su herencia y al mismo tiempo el país donde no ha vivido. Regresar es un viaje en el espacio pero también en el tiempo, hacia el que él fue o pudo ser en el pasado. Y uno de los trabajos recurrentes del cronista es hacer este viaje de fronteras, donde tampoco estás muy seguro de si fuiste tú el que empacó esa maleta rumbo a un pasado.

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One Response to “La crónica, periodismo portátil de autor”

  1. [...] fronteras”  (Juan Villoro en una charla en el Filba 2008 que puede comenzar a leerse aquí y terminar de leerse entera por [...]

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