Por una filosofía pop

17-11-2009 | ,

La filosofía pop de Gilles Deleuze, una lección que enseña que todo sirve para pensar, todo es una piedra de toque, un punto de partida, que no hay temas filosóficos, sino enfoques filosóficos de cualquier tema.

Por Luis Diego Fernández.

Filósofo es aquel que, ante todo, piensa que no estamos aquí de “turismo”, para divertirnos. O, mejor dicho, aunque en contra de todo lo que acabo de afirmar, acabará llegando a la conclusión de que lo único que merece la pena ser vivido es la diversión, esta certeza será el resultado de un pensar, de una reflexión y no de un reflejo condicionado.
Luc Ferry.

La nota al pie es más una muleta que otra cosa. Necesitamos apoyarnos en lo que dice otro para legitimarnos; el verdadero riesgo es generar nuestros conceptos sin la necesidad explícita de tener el aval de determinado pensador. El crear o generar ideas “desde cero” siempre tiene por detrás todas las lecturas que nos influyeron, sin necesidad de notas. Los conceptos obligan a hacer una filosofía sin notas, sin citas (o con el menor número posible), sin la conciencia de un “mentor intelectual”; una filosofía anónima y multimedial.

Gilles Deleuze fue una figura filosófica que pensó con sus propios conceptos; conceptos generados a partir del cine, la TV, los deportes (tenis, surf), la pintura, los viajes, la literatura norteamericana, las drogas, la sexualidad, los animales, la botánica, las ciudades, las máquinas, la virtualidad o la música electrónica. Quizá podamos ver a Deleuze como el inaugurador de una “filosofía sin muletas”, una filosofía que desconoce seguidores, una filosofía que propició la creación y abjuró de las muertes del pensamiento o de las tradiciones. Paradójicamente, este pensamiento nómade, vital, solar e inexplorado nunca tuvo al propio Deleuze como un viajero.

Pero la lección es: TODO sirve para pensar, todo es una piedra de toque, un punto de partida. No hay temas filosóficos, sino enfoques filosóficos de cualquier tema.

Sigamos: Gilles Deleuze fue el primer filósofo que sentó las bases para la sociedad informacional. A partir de una ontología mutante y física, la filosofía de Deleuze tiene la plasticidad de la estética y la rigurosidad de la ciencia. Una ontología pop es una teoría de la forma y no de la norma, una ontología de la serie, de la repetición, del entre, del loop o del sampleo. La filosofía pop que Deleuze inaugura está magníficamente construida como una canción pop, con un estribillo que vuelve sobre sí luego de la estrofa o como un fragmento que es sampleado y sobre el que rapea un MC de Hip Hop.

De manera que la visión de mundo sobre la que aparecen los diferentes conceptos pop es la meseta o la línea de fuga. Es un trabajo sobre la superficie, una operación de lo que es; una repetición de lo existente para decir otra cosa o bien una reutilización de lo mismo con otros fines. En ese sentido, la categoría de uso resulta central e ineludible; esto es, el uso que se hace de lo mismo con otra búsqueda. La cosmovisión de Gilles Deleuze no es utópica ni ideológica, no construye imágenes del pensamiento sino pensamientos a partir de imágenes, conceptos que parten de imágenes o de cualquier formación de lo real.

La filosofía de Gilles Deleuze al no ser representativa deviene cartográfica y fuertemente anti-jerárquica. En este sentido, es un antídoto contra el fascismo, los microfascismos cotidianos heredados en derechas e izquierdas. No permite ser pensada por viejas categorías políticas. Es una cosmovisión que se conecta con lo múltiple para permitir emerger una visión de vida afirmativa, donde los estilos libres nacen con alegría.

Según Gilles Deleuze, podemos distinguir al filósofo de la siguiente manera: alguien que crea conceptos. Esto da por entendido que el concepto es algo por crear, algo que se crea. El concepto de la creación está mucho más ligado al arte que a la ciencia o a la filosofía. Un concepto no es en absoluto algo dado. Aún más, un concepto no es lo mismo que el pensamiento. Un filósofo es alguien que fabrica conceptos. Hay tanta creación en la fabricación de un concepto como en la creación de un gran pintor o de un gran músico. ¿Cuál es la importancia de los filósofos para los no-filósofos? En que los no-filósofos pueden muy bien no conocerla o hacer como si no les interesara, pero quiéranlo o no piensan a través de conceptos que tienen nombres propios.

Un filósofo, entonces, no es un intelectual porque los intelectuales trabajan con el fluir del pensamiento, mientras que el filósofo extrae de ese fluir las singularidades (ideas) que configuran un concepto propio. La filosofía es creadora, se asemeja al proceso estético. Y Deleuze la pone en igualdad con la música. Flujo de sonidos = Flujo de pensamiento. Un filósofo se embebe de la no-filosofía y los no-filósofos, y viceversa.

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2 Responses to “Por una filosofía pop”

  1. ezequiel says:

    GENIAL!!!!! AHora cuando vea una minita que estudia FIlosofia esperando el bondi, me acerco y le digo: ” pebeta sabes una cosas, los FILOSOFOS son creadores de conceptos, como el carpinteros sillistas” Fahhhh y ahí nomás me la chapo en la paradas.
    Otra vez, muy buena nota, escribis re cope!!

  2. LDF says:

    Esa es la idea Ezequiel. La filosofía también sirve para levantar. De hecho creo que SÓLO sirve para eso. El resto no hay que tomárselo en serio.
    Abrazo y gracias, L

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