Bajé la escalera de mano de la buhardilla a todo correr. En el baño de los Kay había carteles enmarcados que anunciaban obras de Genet. Había rollos de pergamino y bambú con dibujos orientales rechonchos copulando. Había también un bidet. Mientras estaba allí sentado, observándolo todo con los pantalones bajados, tuve una revelación extraordinaria. Por primera vez vi mi vida con claridad: el futuro y lo que quería hacer. (…) Me quedé de pie en el vestíbulo del primer piso. La casa estaba en silencio y únicamente se oía muy queda A saucerful of secrets procedente del piso de arriba. Alguien estaba quemando incienso. Bajé por las escaleras hasta la planta baja sin hacer ruido. La puerta del salón estaba abierta, así que eché un vistazo a la habitación, entonces en penumbras.
Hanif Kureishi, El buda de los suburbios.
Pink Floyd, música que (a veces) suena en Eterna Cadencia.
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A veces, una súbita revelación nos pone en el camino que el pensamiento nos esconde. Como si fuera necesario llegar hasta entonces, como si todo fuera más banal de lo que creemos y nos enseñaron.
Un saludo.