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Basta de esos libritos para adolescentes

22-12-2009 |

Un nuevo y extraño colaborador se suma al blog: el Prof. Nones es un activo militante en contra de la literatura y la lectura. En este artículo no recomienda libros para adolescentes.

Por Nones.

El romanticismo apto para suegras de ayer es intolerable. Regalarle un libro a un pibe es como tirarle un baldazo de agua fría para despertarlo a las seis de la mañana. Fíjense, por ejemplo, los títulos que dejo abajo. No sólo le arruinás la mañana: podés amargarles el día –qué digo, ¡semana enteras!– con buena literatura. En honor a la equidad, después de leer cada librito, el chico tendría que prestárselos a los padres, así se amargan todos juntos.

Empecemos con El conde de Montecristo, escrito por Alejandro Dumas –dicho sea de paso: si viste la película, cuál es el sentido de masticarte 1013 páginas–. El lugar común dice que este Dumas es “el genial Dumas”. ¡Por favor! ¡El único Dumas que valía la pena era el Gato! Sin embargo, hay que reconocer que esta novela tiene algo bueno. Educa en valores: no hay nada más importante que una buena venganza. Si te hacen una, lo que tenés que hacer es pagarle con la misma moneda, aunque te lleve 30 años.

Sigamos: El señor de las moscas –otra cantidad de páginas que podés ahorrarte si viste a Los Simpsons–. Imaginate que llegás a una isla desierta con tus amigos, libre de obligaciones, que podés pasarte una infinidad de tardes de sol y fútbol. Y que rápidamente imponen una regla democrática y sensata: para hablar tenés que tener en las manos la cabeza podrida de un chancho. ¿Existe el paraíso? ¡¡Sí!! ¿Por qué, señor Golding, quiere hacernos creer que el mundo es violento?

El otro día llamó un señor a Radio Mitre para quejarse de los aumentos en el peaje. Dijo que era Oscar de Wilde. Ese señor en su breve mensaje fue más claro y eficiente que aquel irlandés de nombre parecido. Digo, la gente cuando lee Retrato de Dorian Gray, ¿qué lee? ¿Realmente esperan que sus hijos crezcan soñando que pueden tener un retrato que recibe todo los castigos mientras ellos se las mandan todas juntas y viven impolutos por siempre? Ni qué hablar de la invitación a irse de viaje lejos y hacerse llamar Ernesto.

Según Daniel Link, el libro que lee la gente que no lee libros –el libro: uno solo– es El principito. Según Link de nuevo, el protagonista es un extraterreste psicótico. Da que pensar.

Otra pregunta: ¿cómo puede ser que todavía vendan Siddhartha de Herman Hesse? ¿No se aburren de siempre lo mismo? Un proyecto interesante: convertir al joven Siddhartha en un extraterrestre psicótico. ¿Qué dice Siddharta? La libertad de lo ascético, la responsabilidad de querer ser libre, el paso a la vida adulta: ideas que todo niño debe dominar para no olvidarse de pagar el ABL.

Salambó, de Gustave Flaubert. No lo leí. O sí, pero me abure escucharme (o leerme) y no quiero decir nada más. Seguro que a Salambó lo quemaron en la pira de Farenheit 451. Farenheit, ese libro de Ray Bradbury es todo un hallazgo pedagógico.

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One Response to “Basta de esos libritos para adolescentes”

  1. Luis P says:

    Cierto!! Lo de ayer fue penoso!!! Con este salen empatados.

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