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Pípala

05-01-2010 |

Adriana Hidalgo lanzó Pípala, una colección de literatura infantil que hace hincapié en la estimulación artística y la comunicación entre imagen y texto. Estos son sus primeros cuatro libros.

Por P.Z.

Son cuatro libros que se abren a mucho más que 4 noches. Adriana Hidalgo inició la colección Pípala de literatura infantil con estos cuatro títulos –a los que ya se les han sumado otros dos–, todos de una belleza profunda, inquietante, movilizadora, incluso áspera en una primera pasada, aterciopelada en las siguientes. Libros que provocan sensaciones, que abren puertas, que piden ser leídos por padres e hijos. No persiguen la moraleja, no buscan enseñar a ser buenos con los hermanos; estimulan el intercambio artístico, funcionan como pasadizos a nuevos mundos. Son libros-objeto que explotan la convivencia entre texto e imagen de tal modo que no puede darse uno sin la otra.

Clara Huffman, la directora de la colección, dice que el nombre “Pípala” se le apareció mientras leía un comic de Osamu Tezuka –creador de Astroboy– sobre la vida de Buda. Buda se ilumina bajo un árbol: el árbol de pípala.

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romeo nunca está contentoEl protagonista de Romeo nunca está contento es un hurón blanco. Malhumorado, engreído, mentiroso, poco sociable. Un día lee en el horóscopo (es de capricornio): “Muy buena relación con los amigos, tu buen gusto es aceptado por todos y serás el centro de atención. ¡Buen momento para salir!” Decide hacerle caso, pero en cada encuentro termina chocando contra sus propios defectos, haciendo que sus amigos se alejen de él. Hasta que llega Rosa, su vecina hurona, que siempre sabe qué decir en el momento indicado.

Romeo nunca está contento es un libro extrañamente largo: no son habituales los libros de más de 60 páginas en la literatura infantil. El texto breve y las imágenes puras construyen una historia mínima que, sin embargo, parece expandirse sin límites. Cabe señalar que es fundamental la participación de los padres para ayudar en la comprensión: es necesario descubrir los matices y relieves con los que se colorea la historia.

la isla del pequeño monstruo negro-negroLa isla del pequeño monstruo negro-negro de Davide Cali y Philip Giordano narra la travesía de un pequeño monstruo negro-negro en busca de los colores. El pequeño monstruo negro-negro vivía en una isla negra-negra dentro de una caverna negra-negra, habitada también por murciélagos negros-negros. Era amante de la fotografía, pero todas las fotos le salían negras-negras. Para conseguir nuevas fotos se armó de valor y coraje, construyó una barca y en compañía de su amigo murciélago negro-negro descubrió islas verdes, rojas, rosas, lilas, blancas. Conocer el mundo es una aventura y las aventuras suponen riesgos, pero en el riesgo del descubrimiento radica el placer. Mucho más si la aventura se lleva adelante en compañía de un amigo. El viaje del pequeño monstruo negro-negro es un estallido de colores y cada vez que se visita una página se descubren nuevos detalles.

ruidos bajo la camaRuidos bajo la cama. Una noche, mientras el hijo duerme, aparece bajo la cama el monstruo más abominable, más repugnante y más horrible del mundo: tiene el cuerpo peludo y cubierto de pústulas, horribles tentáculos viscosos y colmillos amarillos y aliento a huevo podrido. Pero, por más que se esfuerce, no consigue que el nene se asuste. ¿Por qué? Hay que leer Ruidos bajo la cama del francés Mathis.

Este es uno de los libros preferidos de mi hijo (tiene tres años). Y día tras día –noche tras noche– nos pide que se lo leamos antes de dormir.

 

pinzón en la tormentaEl último libro de esta serie es Pinzón en la tormenta, del holandés Wouter van Reek. Se ha desatado una tormenta y no queda más leña para prender el fuego y mantener la casa caliente. Pinzón siempre es el que busca la leña, pero hoy, por una vez, le pide a su perrito Tungsteno que salga a conseguirla. Tungsteno acepta, aunque a regañadientes. Mientras tanto Pinzón calienta agua para el té. Pero Tungsteno es pequeño y tarda. El té lleva mucho frío. ¿Qué lo habrá demorado tanto? Pinzón, preocupado por los peligros a los que su amigo pudo haberse enfrentado, sale a buscarlo, sin importarle la lluvia ni el frío. Sólo quiere estar con él. Por si acaso, arma una gran mochila con todos lo que podría llegar a necesitar en caso de emergencia.

En este libro bellísimo, las ilustraciones son presentadas de modo poco convencional: a primera vista están las ilustraciones de tamaño normal, que van siguiendo la historia página por página, pero en una lectura más detenida, aparecen otras ilustraciones más pequeñas, que completan –detallan y complementan- lo que pasa entre una página y la siguiente. Al crítico especializado de la familia le gusta mucho Pinzón, pero mucho más le gusta al padre. Por eso me alegra saber que Adriana Hidalgo prepara un nuevo libro de Pinzón para 2010.

Mencionamos los cuatro primeros, pero Pípala ya sacó dos títulos más: Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte (un fortachón que trabaja en un circo y levanta de todo, pero tiene un secreto: su verdadera pasión es tejer) y el libro de imágenes La guerra de almohadas más grande del mundo.

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Pípala tiene un blog donde apuntan sus novedades, blog que comenzaremos a seguir junto al crítico especializado en literatura infantil de la familia.

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