El martes pasado, Cecilia Pavón, Mariano Blatt y Alfredo Jaramillo eligieron sus canciones favoritas y musicalizaron sus versos. Este es el poema que leyó Alfredo Jaramillo.
Por Alfredo Jaramillo. Foto: Lucio Ramírez
Tenemos 12 o 13 años
Somos 5 y estamos alrededor de una hornalla que tira una llama azul y naranja
Yo estoy mirando más la luz azul que la naranja
y me pregunto si estoy haciendo bien…
Las luces azules siempre se parecen más a la muerte que las luces de otros colores
Me acuerdo el eslogan de una empresa de colectivos
que decía “una luz azul en el camino”
no sé cuando lo vi, cómo me lo acuerdo, debía estar
despidiendo a algún hermano que viajaba lejos
y me quedó la imagen de un punto azul acercándose por el carril de enfrente
y de repente el fuego y los fierros y los cuerpos
la luz azul…
Pero cuando estábamos alrededor de la hornalla éramos invencibles
Chanfle, Guren, Juan, El Negro y Pacha
Quién más estaba
Luchi
Kevin, el perro
o quizá Kevin no haya estado en la escena
no todavía, sé con seguridad
que estaría unos años después
y entonces decíamos con Juan
que estaría bueno darle
cocaína a Kevin
para que sea perro guardián
“Dale pala al perro, dale
pala al perro”
No lo hicimos nunca
y ahora sé con certeza que Kevin ahí no estaba
Estamos el Chanfle, el Guren, el Negro
Juan, el Pacha y yo
Nos juntábamos siempre en lo de Juan y dormíamos
en un montón de colchones en el living
y fumábamos y tomábamos jugo
y en algún momento de la noche nos íbamos a la terraza
a ver el sol salir con su color naranja
no dormíamos ni teníamos miedo
12 o 13 años y la luz azul de la hornalla
En el equipo sonaba Dookie en repeat.
A veces cuando venía Luchi cambiábamos
y poníamos Deicide, que era una banda de metal de la muerte con unas letras anticristianas a full; el líder de la banda se llamaba Glenn Benton y se había hecho una cruz
invertida en la frente, no como un tatuaje sino como si le hubieran hecho una yerra con una cruz invertida, una cosa tremenda pero a Luchi le gustaba.
Me acuerdo un disco que se llamaba “Serpents of the light” y en la tapa había un jesucristo bastante desmejorado con una lengua de víbora y unas manos rezando.
“Serpentes of the light” se traduce como “serpientes de la luz”
Nosotros éramos unas serpientes de la luz…
Alrededor de la hornalla nos pasamos de mano en mano
el paquete de Marloboro 10 que uno antes había ido a buscar a una YPF donde siempre había un gordo bueno, un gordo dealer que vendía al lado de un policía y afuera
las caras cansadas de los playeros, chicos un poco
más grande que nosotros, metidos en el empleo para no
salirse de la vida
Fumábamos sin tragar el humo
Espiábamos a los vecinos
Una vez entramos a una casa y nos robamos unos aires acondicionados
La casa de unos coreanos de la ciudad en la que nací
Nos robamos unos guantes con los dedos cortados, botellas de Cusenier, vodka finlandés, whisky wild turkey, una pecera de plástico que en lugar de peces tenía una geisha y un samurai
Estuvimos desde las 3 hasta las 7 AM paseando por los pasillos de un duplex con pileta
Cuando despuntaba el alba transportamos los aires acondicionados
Nos vio todo el barrio y ese mismo día un coreano en auto pasó muchas veces frente a la casa de Juan, buscándonos
Nunca nos encontró, estábamos al fondo de la casa, alrededor de la hornalla, en una cocina derruida, en una casa derruida, teníamos 12 o13 años, fumábamos sin tragar el humo
Escuchábamos música
Debía ser 1995, 1996.
Era mitad de década y estábamos sobrios.
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