Posts Tagged ‘Damián Tabarovsky’

Tierra, tierra!, gritó Sándor Márai

Tuesday, June 29th, 2010

Una frase provocadora de Damián Tabarovsky en el diario Perfil impulsa a Guillermo Belcore a ensayar una defensa de Sándor Márai.

Por Guillermo Belcore.

tierra tierraEntre las lecturas gozosas del fin de semana, ocupa un lugar primordial la contratapa del Suplemento de Cultura del diario Perfil. Escriben allí dos críticos sagaces, ingeniosos y de espíritu libre, mi combinación favorita. Pero el domingo 20 de junio pegué un respingo al concluir la columna de Damián Tabarovsky. El artículo, titulado “Más allá del best seller”, cierra con la siguiente definición: “A mí me preocupa más que se piense que Paul Auster, Sándor Márai o Haruki Murakami son grandes escritores, que lo que venden Majul o Pigna. Pero tal vez sea ya una discusión perdida“.

Si es una provocación, muerdo feliz el anzuelo. Si es la expresión honesta de una preferencia estética, quisiera fundamentar mi discrepancia, de lector a lector. Ya hemos hablado largo y tendido en este blog sobre Auster y Murakami, reivindicaré ahora a Sándor Márai, otro distinguido representante de la civilización centroeuropea, ese espacio cultural que produjo la sensibilidad moderna, y que los nazis y bolcheviques arrasaron hasta sus cimientos. El caballero húngaro nació en 1900; a los 48 años debió refugiarse en Estados Unidos con su mujer y un hijo adoptivo; meses antes de la caída del Muro de Berlín se suicidó. El mercado lo descubrió la semana pasada. Dejó, al menos, una obra indispensable: Tierra, Tierra, una de las más fascinantes autobiografías que he leído. Tengo en casa la edición 2006 que publicó el sello Salamandra.

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Autobiografía médica

Thursday, March 18th, 2010

Todavía entusiasmados con la entrevista a Damián Tabarovsky, esta es nuestra visión de la Autobiografía médica.

autobiografía médica

Jünger: “El dolor es una de esas llaves con las que abrimos las puertas no sólo de lo más íntimo, sino a la vez del mundo. Cuando nos acercamos a los puntos en que el ser humano se muestra a la altura del dolor o superior a él, logramos acceder a las fuentes de que mana su poder y al secreto que esconde tras su dominio. ¡Dime cuál es tu dolor y te diré quién eres!”. Hay algo profundamente erróneo en esta frase, un equívoco irremediable. El dolor no nos permite acceder a nada, sólo a más dolor, el dolor es una tautología, detrás del dolor no hay nada, nada tampoco hay delante; es una línea sin anverso ni reverso, un absoluto que no esconde ni oculta nada; el dolor suspende toda metafísica, toda reflexión, cualquier interpretación. Por supuesto, también hay algo levemente fascistoide en la frase de Jünger, cierta idea trivial de heroísmo: el que soporta mejor el dolor, el que es superior a él, es también alguien superior, accede él también a alguna forma de existencia auténtica.

Autobiografía médica, Damián Tabarovsky

(Si quieren mandar sus propias fotos: blog@eternacadencia.com.ar. Vayan practicando, sabemos por qué se los decimos…)

Damián Tabarovsky a fondo /2

Monday, March 15th, 2010

Damián Tabarovsky participó de una entrevista pública dentro del ciclo Los Martes de Eterna Cadencia.

Por P.Z.

[Segunda parte; leer la primera]

juan terranova, damián tabarovsy

Estaba pensando que si hubiese que colgar un cuadro tuyo lo deberíamos poner en Varela Varelita.

¿Por Héctor Libertella? Yo lo quise mucho a Héctor. Igual, yo no iba mucho a Varela Varelita, iba alguna que otra vez. Libertella es el autor menos previsible de Literatura de izquierda. Aira, Fogwill, que yo los menciono, son más esperables. Me pone contento que cuando se murió Héctor, Alan Pauls escribió una nota en Otra parte, Martín Kohan en la revista de la Biblioteca Nacional y Beatriz Sarlo me pidió una para Punto de vista. En algún sentido, Literatura de izquierda favoreció esta recepción. Por supuesto que es por Héctor y él se lo merece. Para mí ya ocupa ese lugar que en muchos otros empieza a aparecer. Guebel escribe ahora sobre él [en Mis escritores muertos], se reeditó su Nueva escritura en América Latina, un libro clave que publicó El andariego con prólogo de Martín Kohan. Empezó a haber otra generación que lo lee.

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Damián Tabarovsky a fondo /1

Thursday, March 11th, 2010

Damián Tabarovsky participó de una entrevista pública dentro del ciclo Los Martes de Eterna Cadencia.

Por P.Z.

El escritor Damián Tabarovsky fue el invitado al ciclo de los Martes de Eterna Cadencia de esta semana. Participó de una entrevista pública en la que habló de sus obras, pero también de cómo ve la realidad literaria argentina. Fiel a su estilo, Tabarovsky no se guardó nada ni le escapó a ninguna pregunta. “No sé si hubiera venido yo mismo a verme”, bromeó antes de empezar. Una lectura para no perderse.

damián tabarovsky

[Primera parte]

¿Sos un tipo exitoso?

[Se ríe] Qué pregunta. No me gusta la idea de éxito de ninguna manera. Una de las razones por las que no mando textos a premios literarios es porque no acepto la idea de que haya ganadores y perdedores. Que los hay todo el tiempo, permanentemente. Yo mismo, desde mi trabajo como editor, recibo originales y le digo sí a unos y no a otros. Todo el tiempo hay selección, exámenes, criterios, posturas. Lo que no me gusta es encima redoblar eso, generar más de eso. Una de las ideas que escribo es para rediscutir, no sé si el éxito que es una categoría un poco comercial, pero llamémoslo para decirlo más modestamente en términos de sociología las instancias de legitimidad.

Me siento exitoso –o contento o satisfecho– en que puedo vivir de algo que tiene que ver con lo intelectual. Que no es poco: al día siguiente de cumplir 18 años saqué el registro de manejar y lo saqué profesional por si tenía que ser taxista o algo por el estilo. No lo digo con ironía: vengo de una familia de clase media baja de Villa de Parque. Por una cuestión rara, mis padres estudiaban medicina cuando yo ya había nacido, se recibieron de grandes. Es increíble: me acuerdo que mi viejo se recibió cuando yo tenía ocho años y el primer trabajo como médico fue en una pileta –que es lo más bajo– y era como el triple de sueldo del que tenía antes, que trabajaba en una fiambrería. Dieron ese salto al ser profesionales. Igualmente mi viejo tiene un departamento de dos ambientes y un Ford Senda ’93. Y están muy contentos de dónde venimos. Entonces yo, efectivamente, a los 18 años, cursando el primer año de la facultad de Sociología y sin muchos contactos con el mundo intelectual, no tenía la certeza de qué iba a hacer de mi vida y manejaba bien. Había aprendido a manejar a los 15, 16 y dije “saco el registro profesional”.

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Sólo un recordatorio

Monday, March 8th, 2010

damián tabarovsky

Mañana a las 19, Damián Tabarovsky participará de una entrevista pública en la que recorreremos su obra y sus ocupaciones en el mundo de la literatura. Con entrada libre.

[ Más información ]

Tabarovsky en una entrevista a fondo

Wednesday, March 3rd, 2010

damián tabarovsky

El próximo martes contaremos con la presencia del escritor Damián Tabarovsky que participará de una entrevista pública en la que recorreremos su obra y sus ocupaciones en el mundo de la literatura.

La cita es el martes 9 de mazo a las 19. Con entrada libre.

Para ir entrando en clima:

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Cuerpo presente

Friday, January 22nd, 2010

Damián Tabarovsky prologa Furia y Clase de Luis Diego Fernández. La “revolución dandy” golpea las puertas desde una vieja canción de Serú Girán.

Por Damián Tabarovsky.

furia y claseHay una vieja canción de Seru Giran que dice: “mira toda la fiesta de afuera/buscando la emoción verdadera”. La frase esta dicha en medio de trivialidades –las habituales en el rock- como “estoy en la vereda del sol que ya va a salir” y otras por el estilo. Pero esa fórmula, perdida en medio de una canción olvidada, informa sobre una cierta situación de enunciación que la vuelve interesante, casi decisiva. Abre un diálogo entre dos direcciones (el afuera y el adentro), en el que en uno de esos espacios (la fiesta, el adentro) ocurre algo que sólo alcanzamos a experimentar de forma intensa si estamos afuera, pero mirando hacia adentro. Esa doble posición (el doble vínculo de la mirada) convoca a un aparato narrativo descentrado, lateral, levemente neurótico: mirar la fiesta desde afuera debería llamar a la insatisfacción, sin embargo, al contrario, desde ese lugar se alcanza la emoción verdadera. Por cierto, de alguna forma remite también a la idea del voyeur, sólo que aquí no hay perversidad, el goce no es vicario; es más bien un placer basado en la dialéctica de la mirada (volver cercano lo más lejano), un placer periférico, tangencial a los lugares centrales. En los años 70, la época de la canción, poco se hablaba del lounge. Sin embargo la frase en cuestión define perfectamente la experiencia de ese salón, a medio camino entre la discoteca y la barra de bar, entre los sillones de una sala de espera y la antesala de la pista de baile. Es una zona de descanso, pero también de opacidad; de la conversación imposible (atrapadas tras la música, las palabras de escuchan a medias) pero también del intercambio simbólico. Es, como decíamos, un lugar descentrado.

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Qué leen los que escriben: Damián Tabarovsky

Tuesday, January 5th, 2010

Damián Tabarovsky nos deja la “recomendación de amigo” de esta semana: Virilidad (Bajo la luna), de Cynthia Ozick, de quien dice que todos sus libros son perfectos.

Por Damián Tabarovsky.

damián tabarovsky

Cynthia Ozick realizó una proeza bastante extraña: todos sus libros son perfectos. Eso la emparenta con Grace Paley, entre sus contemporáneas, o con Ivy Compton-Burnett, entre sus antecesoras. Por lo tanto, cualquier libro de ella es recomendable, es decir, lo recomendable es leerlos todos. Sucede que en castellano hacía años que no se traducía. Recuerdo las ediciones que a fines de los 80 y principios de los 90 publicó la editorial española Montesinos (tres libros, entre ellos Levitación, quizás su obra maestra) y después nada más. Hasta que en 2008 Bajo la Luna editó Virilidad, la primera traducción de Ozick realizada en Argentina, a cargo de Mirta Rosenberg, que vuelve a confirmar su talento para esos asuntos.

La prosa de Ozick se nutre de una lectura muy personal de Henry James, sumada a otra aún más personal de la tradición judía, una mirada feminista sobre el mundo y una ironía que sólo se encuentra en Nueva York. En Virilidad reaparecen todos esos temas, ayudado por el formato en el que se mueve más cómoda: la novela corta, el relato largo. Por esa zona de indefinición se cuela la propia indefinición de la identidad, el desarraigo del judío europeo que llega a Estados Unidos, la memoria como un modo del combate, y la observación fina, delicada, casi austera de la agonía de la literatura.

Para los franceses soy un autor pop

Monday, April 13th, 2009

Entrevista a Damián Tabarovsky
por P.Z.

[Segunda parte, leer la primera]

La charla ahora se detiene casi exclusivamente en la Autobiografía médica. La novela narra los avatares de Dami, un hombre que recurrentemente se encuentra con enfermedades que lo obligan a apartarse del mundo (del mundo laboral, y por consiguiente, del mundo). Una historia que podría considerarse como una metáfora sobre el capitalismo, pero es Damián Tabarovsky quien desde la misma novela se encarga de desestimar esa interpretación. ¿Qué es, de qué se ocupa, entonces, Autobiografía médica? En la entrevista, Tabarovsky propone una aproximación “abstracta”:

damián tabarovsky

Dami tiene enfermedades que van in crescendo. De adentro a afuera, y de algo indoloro a algo terriblemente doloroso.

Como la uña encarnada, que sí tuve, y que es re dolorosa. Es interesante lo que estás diciendo, nunca lo pensé. Pensé en otra cosa, me interesaba mezclar lo banal con lo alto. Entonces pensaba, por ejemplo, una enfermedad con nobleza: la úlcera, que es de lo que se murió Lamborghini. Una enfermedad noble-noble: “con tradición”- con enfermedades triviales como una uña encarnada -que ni siquiera sé si es una enfermedad, por ahí es una lesión-. A mí siempre me interesó, ya desde Bingo, mezclar lo alto con lo bajo y mezclar la parte banal que tiene lo sublime y la parte sublime que tiene lo banal. De hecho ahora mismo estoy terminando una novela, ya, me falta pasarle el corrector del Word. Se llama Una belleza vulgar. El nombre es casi programático: cierta defensa de lo vulgar en la belleza.

Acá decía no voy a poner todas enfermedades tontas ni tampoco todas enfermedades pretenciosas. Vamos a mezclar un tipo que tiene discromatopsia, que es una estupidez, con una úlcera. Como algo taquicárdico, que sube baja sube baja, más que un crescendo. Pero es interesante lo que planteás; tendría que leerlo en esa clave.

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Siento desagrado por el populismo

Friday, April 10th, 2009

Entrevista a Damián Tabarovsky
por P.Z.

[Primera parte]

La nueva novela de Damián Tabarovsky, Autobiografía médica, acaba de desembarcar en las librerías argentinas. Arreglamos una entrevista para hablar de ella, pero como se verá, con Tabarovsky es imposible hablar de un solo tema. Generoso en las respuestas y con una velocidad prodigiosa para pronunciar una palabras tras otra (que puede convertirlo en la pesadilla de cualquier desgrabador; lo digo por experiencia), cuarenta minutos es un tiempo más que suficiente para hablar de Autobiografía, pero también de sus otras obras, de la idea de literatura, del populismo elitista, de su próximo proyecto, etc.

La entrevista, que publicamos en dos partes, no sigue un orden preciso. Los temas avanzan, retroceden, saltan. Un caos que parece asemejarse al desorden que domina las publicaciones de las novelas de Tabarovsky.

damián tabarovsky

- Esta edición de Autobiografía médica es la primera en Argentina -dice Damián-. Yo firmo contrato con el grupo Random House Mondadori en España. La Autobiografía médica -con La expectativa pasó lo mismo- sale en un sello que se llama Caballo de Troya, que dirige Constantino Bértolo. En Argentina y en México sale por Mondadori. Acá me pongo a disposición de Luis Chitarroni. Podría haber salido antes, podría haberle pedido a España que presionara para que salga mi libro; yo, tranquilo: me da igual que salga antes o después. Acá entro a la cola de todos los libros argentinos. Salí un año y medio después que la edición española.

Hay un gran desorden con mis libros. Con La expectativa pasó una cosa muy curiosa: salió antes la traducción al francés que la edición en Argentina. Salió en francés, la presenté en Francia, y recién después salió en Argentina. La Autobiografía médica ya salió en griego y recién salió en Argentina. También se está traduciendo al francés, al ruso y al alemán. Cuando fue lo de La expectativa, que había salido en España, salieron todas las reseñas, buenas, malas, lo que sea, y un año y medio después en Argentina. Al principio me sentía un poco perdido, pero después le empecé a tomar el gusto al desorden y ahora lo valoro. La idea de que un autor -en esta caso yo- no tiene control sobre su obra.

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El libro en la pizarra (03/04/09)

Friday, April 3rd, 2009

pizarra tabarovskyLa expectativa de Tabarovsky

“Y si uno no hace nada, ¿qué puede hacer?: pensar y esperar, pensar y esperar. Y la espera se puede convertir en un territorio inhóspito, áspero, desasosegante. Y pensar volverse un martirio.” La expectativa narra el auge y caída de Jonathan, quien en los años ‘90 creyó convertirse en un triunfador -ganaba más que su padre-, y que más tarde, la crisis argentina lo arrastró hacia abajo, lo devolvió a su antiguo barrio, a su antigua pizzería, a su nueva decadencia.

En La expectativa, se extrema la narración desde la asociación libre. En una entrevista cedida a Página/12, Damián Tabarovsky señala: “Es como poner a la narración en una especie de carrera de obstáculos para ver cómo se pueden derribar una a una esas dificultades. (…) La intención es poner en cuestión la linealidad narrativa: de que a una causa le corresponde un efecto, de que a una escena le corresponde otra, y ver cómo funciona ese mecanismo de llevar la digresión, planificada, al corazón de la literatura; pensar para la novela cierto sistema lógico, paralelo a la lógica formal.”

Notas recomendadas:

Presentación: La novela luminosa /4

Monday, December 29th, 2008

Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. Cuarta y última parte. [Leer la tercera parte]

la novela luminosa #2

Luis Chitarroni: Pero es muy increíble también cómo absorbe cada uno de los temas. Porque el tema de la beca Guggenheim, uno podría pensar que si alguien lo agarra, lo banaliza inmediatamente o lo convierte en un acto de pleitesía un poco asqueroso, ¿no? Pero él sabe tratarlo, como vos decís, como si fuera un libro de autoayuda, de bálsamo, que le devuelve la posibilidad de escribir acerca de la imposibilidad de escribir.

Damián Tabarovsky: Ese “Gracias, Señor Guggenheim”, extraordinario. ¿Quiénes habrán sido los padrinos de Levrero para la Beca Guggenheim?

Luis Chitarroni: Es una buena pregunta.

[Intervención del público]: El habla en la novela de alguien que lo presenta, que lo postula en el ‘78.

Damián Tabarovsky: Son cuatro los que lo tienen que presentar.

[Intervención del público]: Una pregunta. Yo la novela no la leí, pero la abrí al azar y apareció una frase que decía que a él le gustaría quedarse en la cama y no levantarse más. Le gustaría hacer lo que hizo Onetti: quedarse en la cama y no levantarse más. Pero la única diferencia es que Onetti tenía quien lo cuide. Parecería que ahí hay una especie de antagonismo implícito, ¿no?  “Onetti puede hacer esto porque tiene quién lo cuide, a mí no me cuida nadie”.

[Intervención del público]: Me parece que la gran diferencia es el humor. Lo que lo distingue a Onetti de Levrero es el sentido del humor. Levrero es una persona con sentido del humor, a Onetti no me lo imagino con una carcajada.

Damián Tabarovsky: Salvo que son uruguayos, no los pondría en una serie a Onetti y a Levrero.

Luis Chitarroni: Salvo por ese placer horizontal. No sé si cabría Levrero con esa agüita de Onetti que era siempre un whiscacho, ¿no? Como el que tengo aquí. Es rara también esa lucidez de Levrero, aunque uno encuentra también en escritores como Osvaldo Lamborghini -quien uno sabía que estaba escribiendo probablemente con muchas pastillas encima y con mucho alcohol- una sobriedad esencial cuando escriben, ¿no?

Pero también en este libro hay una cuestión del coleccionismo, el coleccionismo de literatura policial, sobre todo de la literatura que supuestamente los escritores no leen, y de ese raro prodigio que es Rosa Chacel. Curiosamente menciona, para mí, lo menos interesante de Rosa Chacel. Rosa Chacel tiene un libro que se llama Icada, Nevda, Diada, que para mí es uno de los cuentos más increíbles que se haya escrito en español. No lo recuerdo claramente pero es como que hay una asociación de lingüistas que sólo pueden producir el término cero, y el término cero a su vez, produce, estas tres palabras, que son “icada, nevda, diada”. Es un libro acerca de la generación de la palabra, como creo que La novela luminosa es. Porque creo que un hombre que estaba acostumbrado a la rutina de sequía, de poco estímulo, por lo menos de Levrero, generar una página u obligarse a escribir una página tiene también eso de generación de la palabra…

A mí me hizo acordar -perdoná por la referencia-, porque el tema de La novela luminosa es también el tema de muchas primeras novelas. Me hizo acordar a la primera novela de Damián Tabarovsky, que se llama Fotos movidas, que trata de este tema.

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Presentación: La novela luminosa /3

Friday, December 26th, 2008

Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. Tercera parte. [Leer la segunda parte]

la novela luminosa #3

Damián Tabarovsky: Pero lo que yo te quiero preguntar, que me llamó mucho la atención, en la página 4 del texto que leí mientras lo leías vos, decís la palabra costumbrista. “Examen costumbrista”. Nunca había escuchado sobre Levrero la palabra costumbrista.

Luis Chitarroni: Yo creo que en eso tiene el gran peso, y el bello peso, de la tradición costumbrista uruguaya, de la que no se aparta ni Felisberto. Hay un libro de Felisberto que para mí es extraordinaria, que es Por los tiempos de Clemente Collins, que es una semblanza costumbrista. Que después uno podría pensar que en Felisberto ocurre lo contrario, que él le da una dimensión fantástica a lo que es un registro de escritor de semblanzas, de reseñas, ¿no?

Damián Tabarovsky: Vos sabés que es increíble lo que estás diciendo, o por ahí lo sabías, pero Gandolfo, que lo trató mucho, dice que ese era uno de los libros favoritos de Levrero.

Luis Chitarroni: ¡Qué bueno! No lo sabía. Ahí cuenta una cosa absolutamente maravillosa, que solo la percepción de Felisberto puede transmitir y es un cuento corto en muy pocos renglones. El dice que Clemente Collins, su profesor de piano, que era negro, dormía con la ropa puesta. Entonces él llega una mañana temprano a la casa y ve que tiene los zapatos resplandecientes y piensa “qué noche terrible habrá tenido Clemente Collins”. Porque esos zapatos se los han lustrado evidentemente las sábanas. [Risas] Pero bueno, esa es la percepción única de Felisberto. Como tiene una percepción también Levrero. Yo no sé si, como se decía antes, un poco peyorativamente, es más retórico.

Damián Tabarovsky: Sí, yo no sé si lo veo a Levrero en esa línea. Sí en otra línea, como a Felisberto y otros, porque hay una excentricidad uruguaya. Hay como un mundo de excéntricos uruguayos.

Luis Chitarroni: ¿No tenés latidos a la noche “¡Quiero ser uruguayo, quiero ser uruguayo!”? “¡Quiero ser oriental!”

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Presentación: La novela luminosa /2

Tuesday, December 23rd, 2008

Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. Segunda parte. [Leer la primera parte]

la novela luminosa

Damián Tabarovsky: Yo recibí un flyer que decía “charla abierta” (o diálogo privado, terminó siendo) [Risas] No preparé nada por escrito, pero sí dos o tres interrogaciones. Dudas que me genera Levrero. Sobre Levrero hay cosas que pueden ir más allá de Levrero. Son dos o tres preguntas casi sobre… ¿la esencia? ¿Sería la palabra? La esencia de la literatura, o algunos problemas muy específicos de la literatura. Y que tiene que ver con dos preguntas que se hace Barthes. Cómo Levrero logra salir airoso de una serie de problemas que generalmente fracasan los escritores. Uno es el tema de la relación entre neurosis y literatura.

Luis Chitarroni: Claro.

Damián Tabarovsky: La literatura es una forma de neurosis y cuando la trata como tema se convierte casi en una cosa redundante. Ahí hay una frase de Barthes, que para mí explica un poco a Levrero, que dice “loco no quiero, cuerdo no puedo, solo sé siendo neurótico”. Una condición de imposibilidad. Levrero no es que no relata una historia: relata la historia de que no se pueden relatar historias. Ahí está la neurosis, el proceso recursivo. Cuenta la historia que ya no puede contarse una historia.

Y la otra es una cosa más personal, para mí es el otro autor que está detrás de Levrero, -aunque uno, obviamente es Kafka, como acaba de decir Luis, aunque Luis le dio una vuelta de tuerca a ese casi lugar común Levrero-Kafka; está demasiado dicho-, que es Proust. Por lo menos en La novela luminosa y en El discurso vacío, hay guiños proustianos. También me acuerdo de otra frase de Barthes que es una frase, que para mí toca dos puntos sensibles como lector, e inclusive como escritor, que es la relación entre vida y obra. El gran tema de la literatura, para alguien como yo que menosprecia la vida. Y también la obra, que es una categoría fetichista y pequeñoburguesa en función de algo que también fue muy mitificado que en algún momento en los setenta y los ochenta se llamaba “texto”. Entonces me gusta defender el texto. Vos que sos de la revista Sitio.

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Presentación: La novela luminosa /1

Monday, December 22nd, 2008

Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. [Primera parte]

la novela luminosa 04

(N. del E.: El siguiente texto fue leído por Luis Chitarroni, a quien agradecemos la gentileza de haberlo cedido para aquí lo reproduzcamos)

Mario Levrero: La novela luminosa,
por Luis Chitarroni

Estamos acá para convocar a un gran maestro de la narrativa contemporánea, del que seguramente ustedes sabrán mucho más que yo. Mi relación con sus libros ha sido tan discontinua que ahora, al tener que hablar de esta novela, no se me ocurre una idea central sino muchos planteos. Planteos a los que se llega sigilosamente. Creo que el sigilo es una de las características de Levrero, y que el sigilo de Levrero es algo difícil de definir. Así que nos encontramos con una primera dificultad: ¿cómo aprehender, como ceñir su sigilo?

Bien, digamos que nunca me gustó ese primer verbo, que usé de una manera impulsiva -sin sigilo-. Y nunca me gustó porque pertenece sobre todo al lenguaje de los pedagogos, que lo enfatizan, lo sobrevaloran, lo vulgarizan, todo a la vez. Me temo que, a causa de mi desconfianza, yo nunca pueda, en esos términos, aprehender. Así que me consuelo con decir ceñir.

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