Dani Umpi, desde el auditorio Malba, cerró la tercera noche de Filba.
Por PZ. Foto: Lucio Ramírez.
En un show que conjuga música, recursos visuales y kitsch, Dani Umpi y Adrián Soiza cerraron la tercera noche de Filba en un recorrido de más de una hora y media canciones propias y prestadas que versionaron con estilo particular. Los redonditos de Ricota junto a los ojos de Bette Davis y a una versión bossa-nova de La ventanita, clásico del grupo Sombras.
La noche comenzó con una puesta en escena de Gabriela Bejerman y Dani Umpi leyendo enfrentados como en un antiguo duelo inmóvil: a medida que leían –ella poemas de Argot infinito, él capítulos de Miss Tacuarembó– se iban acercando hasta quedar pegados frente al público. La exuberancia de Bejerman empequeñecía a Umpi. Eso mismo se reflejaba en las lecturas: él toda ingenuidad, ella conquistadora que avanza.
Gabriela, entonces, se sentó al piano y mientras ella tocaba Dani Umpi se cambió en el escenario, se puso un vestido, una peluca larguísima, tacos altos y se maquilló con la ayuda de un espejito minúsculo (que hubo que conseguir de urgencia porque se había dejado el suyo en el hotel). Cantaron dos canciones a dúo y luego comenzó el show:





