Posts Tagged ‘Fabio Morábito’

“Desconfío de los escritores que tienen claro lo que van a decir”

Wednesday, June 2nd, 2010

Patricia Kolesnicov entrevista a Fabio Morábito: “si un escritor tiene un plan y no se sale de él -dice el autor de Grieta de fatiga-, lo siento sospechoso de ser un pésimo escritor”.

Por Patricia Kolesnicov (para Clarín)

grieta de fatigaNo se pierdan a Fabio Morábito. Si nunca lo escucharon nombrar, lean la nota hasta el final y conózcanlo desde hoy. No se pierdan a esos perdedores que jamás entenderán qué les pasó. La observación del detalle conmovedor. Sus obsesivos. Su tranquilidad perturbadora. No se lo pierdan: quedamos en eso.

Es obligatorio decir que este escritor mexicano nació en Egipto y creció en Italia, que creció en italiano. Es obligatorio porque algo, cierta lentitud en su escritura, remite a quien no está cómodo con una lengua. La operación opuesta, si se quiere, al frenesí de Junot Díaz, ese inmigrante dominicano que hoy una de las promesas de las letras de los Estados Unidos, rey incómodo de sus dos idiomas.

¿En qué idioma piensa? En español.

¿Y en qué idioma insulta? Ahí tengo algunas preferencias por el italiano. Por ejemplo, la palabra “va fangulo”, es una palabra en el fondo bastante afectuosa.

Hace algunas semanas salió en el país Grieta de fatiga, un libro de cuentos de Morábito, publicado por Eterna Cadencia. Con perdedores, obsesiones, detalles, mucho engaño.

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Prensa de la semana

Wednesday, May 19th, 2010

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros

“No hay una sola oración que no aluda a otro texto”. Sergio Di Nucci responde en una entrevista de Cecilia Boullosa para Revista Ñ:

Si te referís a si la novela alude a otros textos, podría decirte que no hay pasaje alguno -–en el extremo, oración alguna- sin alusiones. La naturaleza de cada alusión es diversa –-las hay literarias, políticas, teológicas–, pero prefiero abstenerme de señalarlas. No creo que el autor deba ser su propio crítico, ni ofrecer visitas guiadas por la obra. Como sea, en todos los casos procuré que no entorpecieran la fluidez de la trama ni tiñeran de erudición libresca escenarios, situaciones y personajes del presente inmediato. Me gustaría pensar que Grandeza Boliviana puede ser leída y disfrutada por lectores de distinta índole. Por decirlo de algún modo, su lector ideal es para mí el lector común, esa entelequia que, según el Dr Johnson en su elogio (llamémoslo así) de Gray, se abstiene de “las corrupciones de los prejuicios literarios, los refinamientos de la sutileza, y los dogmatismos de la erudición”. Aunque el otro lector, corrupto, dogmático, hipócrita, sea mi semejante, mi hermano.

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Un mundo de sensaciones

Thursday, April 15th, 2010

Mariana Enríquez reseña a Fabio Morábito por dos: Grieta de fatiga y Emilio, los chistes y la muerte. “Los cuentos de Grieta de fatiga muestran la amplitud y los matices de los que es capaz Morábito, y revelan su mundo privado, con obsesiones que de tan propias resultan extrañas”, dice.

Por Mariana Enríquez (para Radar/libros).

grieta de fatigaFabio Morábito nació en Alejandría (Egipto) y vivió en Italia hasta los 15 años, cuando su familia se mudó a México. Es poeta y narrador y el primer libro de cuentos que se conoció en Argentina fue La lenta furia, publicado originalmente en 1989. Casi veinte años separan aquel libro de esta nueva colección de relatos, Grieta de fatiga. Y el cambio es evidente aunque sutil: casi es un desplazamiento. En La lenta furia, los relatos parecían transcurrir en una zona limítrofe de la realidad; no todos eran cuentos fantásticos pero muchos empujaban hasta el límite el verosímil: eran cuentos extraños, muy peculiares, narrados en un estilo límpido.

Grieta de fatiga comienza con dos relatos que podrían haberse incluido en La lenta furia: “Huellas”, sobre un estudioso de los pies que elucubra a quiénes le pertenecerán las pisadas que ve en la arena, y “El gesto”, sobre una familia tan apegada que se mueve como un organismo único. Pero rápidamente Morábito abandona ese paisaje de lo curioso y se interna en relaciones humanas desconcertantes, como desenfocadas. Hay personajes y situaciones que se repiten: un mundo de lenguaje con escritores que son corregidos o se sienten fracasados, correctores que dudan, snobs paralíticos, mujeres secretamente poderosas, crucigramas, diccionarios; y por otro lado, un mundo de experiencias con niños que se hacen hombres después de experiencias traumáticas en grandes espacios tenebrosos que de alguna manera prefiguran la adultez –o la noche de la infancia– (un parque de diversiones, un cementerio), empleados de hombres de negocios que se dejan humillar ante la posibilidad de trepar, hoteles donde los personajes se fugan. En esta última serie se encuentra quizá el mejor cuento: “La vuelta a la manzana”, sobre un gerente de provincias que está a punto de obtener un ascenso pero bajo la condición de sin saberlo, seducir a la hija del dueño de la empresa. Los tres cuentos finales son completamente distintos al resto, en tema y estilo –tratan sobre la selva, la Edad Media y Grecia–, con un tono absurdo que se pone serio de pronto (un movimiento muy propio de Morábito): el mejor de ellos, “Micias”, imagina la vida de un guerrero griego que quiere vivir dentro del caballo de Troya –se arma allí una casa– en una trama casi borgeana. Los cuentos de Grieta de fatiga muestran la amplitud y los matices de los que es capaz Morábito, y revelan su mundo privado, con obsesiones que de tan propias resultan extrañas.

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Prensa de la semana

Wednesday, April 14th, 2010

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros

Una revolución silenciosa. Matías Raia reseña La palabra muda de Jacques Rancière para Golosina Caníbal:

Rancière de algún modo resucita y actualiza la vieja pregunta sin respuesta, qué es la literatura, para iluminarla a través del análisis de los modos de pensar la literatura desde siglo XVIII hasta nuestros días. Este análisis de corte filosófico pero también histórico-social se enriquece por la red conceptual que despliega y que si comienza con la estética, más tarde se enlaza con los propios planteos filosófico-políticos de Rancière (rastreables en obras como El desacuerdo o El odio a la democracia).

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La curiosidad y el asombro

Tuesday, March 23rd, 2010

Por Jorge Consiglio (Para La Nación)

grieta de fatigaLos distintos narradores de Grieta de fatiga, de Fabio Morábito (Egipto, 1955), se caracterizan por ver lo real como una sustancia imprevisible, sometida a un devenir constante. Las variables insólitas que dispone el azar dibujan un zigzag que constituye el único principio que rige los destinos de los personajes.

Al igual que en La lenta furia, su anterior volumen de cuentos, en estos relatos se expone la compleja intimidad del universo, cuya manifestación inmediata es la punta de un misterio vastísimo que despierta en los personajes extrañamiento, asombro o curiosidad. Entonces, instados por esta curiosidad, algunos de los protagonistas se transforman en improvisados detectives. Así, en “Huellas”, un pedicuro que camina por una playa se distrae analizando las pisadas de los bañistas grabadas en la arena y, a partir de sus inferencias, elabora una historia sobre las personas que alcanza a distinguir en la lejanía. En “Los crucigramas”, un narrador en tercera persona se detiene en una mujer cuya hermana le manda con regularidad, desde otro continente, un paquete de revistas con crucigramas resueltos pero borrados. La trama se tensa a causa de pequeños descuidos de la remitente (un trazo tembloroso de la letra, no borra las resoluciones, deja incompletos los acertijos), la destinataria descubre que la salud de su hermana está quebrantada. Otro ejemplo es la trama de “Los búlgaros”: a partir de las correcciones que de un cuento suyo hace un colega, un escritor descubre que éste admite la infidelidad de su mujer a cambio de la admiración de su amante.

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Hormigas

Friday, March 5th, 2010

Un monaguillo que no cumple su función correctamente, unos jóvenes que se lo llevan y un clima inquietante que mantiene al lector en vilo. Un cuento de Fabio Morábito, incluido en Grieta de fatiga.

grieta de fatigaLlegó en el momento en que el cortejo del funeral enfilaba hacia el panteón, se coló entre los deudos y cuando la procesión se detuvo frente a uno de los bloques de nichos y la gente formó un semicírculo alrededor del cura, se situó adelante. El cura, al reconocerlo, le lanzó una mirada cargada de reproche, y algunos deudos, sobre todo la mujer vestida de negro que estaba a su lado, también lo miraron, pero nadie le preguntó quién era. Él observó al monaguillo, que movía el brasero del incienso con gestos apáticos, y se acordó de haberlo visto dos o tres meses antes en otro funeral, en compañía del mismo cura. Sus facciones eran delicadas como las de una niña y por el parecido que tenía con el otro monaguillo, el que solía acompañar al cura en todas las exequias, pensó que debía de ser su hermano. No le hubiera sorprendido que soltara en cualquier momento el brasero y se fuera, tan abúlicos eran sus gestos. Lo vio ponerse de pie después de insinuar una genuflexión (en realidad hizo un movimiento que se parecía vagamente al de doblar la rodilla), y sus miradas se cruzaron. El otro, al verlo mezclado entre los deudos, se sonrió abiertamente, al grado de que la mujer vestida de negro que estaba a su lado volteó otra vez hacia él para observarlo de manera inquisidora, luego murmuró algo al hombre que estaba junto a ella, también vestido de negro, que estiró el cuello para mirarlo de pies a cabeza. La mujer se inclinó hacia él y le preguntó en voz baja: ¿Con quién vienes, niño?

Él no se inmutó, aparentemente absorto en las exequias, y la otra, después de echarle otro vistazo indagador, dejó de molestarlo. De no ser por el monaguillo, que no perdía oportunidad de voltear a mirarlo, nadie se habría fijado en su presencia. Hubo unos cuchicheos, y el cura, que oficiaba de cara al nicho del muerto, volvió la cabeza. Sin dudar mínimamente de quién era el responsable de aquel desorden, le lanzó otra mirada malévola e interrumpió su rezo, que reanudó en seguida. Él, entonces, dio un paso al frente, tal vez para que todos vieran que no estaba haciendo nada malo, pero el monaguillo, que interpretó aquel acercamiento como una amenaza, dejó de hacer oscilar el incensario. El cura, girando otra vez la cabeza, rojo de rabia, interrumpió definitivamente su jaculatoria. Todos se callaron para observarlo y él, sintiéndose en el centro de las miradas, sonrió y, como quien bromea, dio otro paso y empujó al monaguillo en el hombro. El otro trastabilló, asustado, y el brasero del incienso se le cayó al suelo. Un murmullo surgió de la rueda de los deudos. Varios trozos de carbón ardiente se habían regado en el suelo, soltando una fumarola blanca. Él trató de sonreír, como para mostrar que estaba jugando, y sintió que alguien lo sujetaba por atrás. Dos jóvenes salidos de la rueda lo habían agarrado por los brazos y se lo llevaron en vilo, lejos de allí, mientras un tercer joven iba tras ellos. Sólo cuando el andador dio vuelta a la izquierda y estuvieron fuera de la vista de los deudos, los dos jóvenes le permitieron poner los pies en el suelo, sin soltarlo.

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Ganate un libro de Eterna Cadencia Editora

Friday, February 5th, 2010

Viernes: día de sorteo. Ganate un libro contestando la pregunta de abajo. Como moderamos los comentarios, no vamos a mostrar las respuestas hasta que termine el concurso. La respuesta -¡exacta!- como siempre, está en el blog: hay que saber mirar.

Hay tiempo hasta el sábado a las 14.00.

Eterna Cadencia Editora publica en febrero Grieta de fatiga, de Fabio Morábito. ¿Cómo se llama el libro que publicó en 2009 del mismo autor?

Respuesta: La lenta furia. El ganador es Ricardo López Dusil. ¡Felicitaciones!

Por cuestiones operativas, el ganador debe pasar por la librería a retirar el libro la semana próxima.

Romper el material de un solo golpe

Thursday, February 4th, 2010

Luego de La lenta furia, Eterna Cadencia Editora publica un nuevo libro de Fabio Morábito: Grieta de fatiga.

grieta de fatiga

  • Definición: la fatiga es una forma de rotura que ocurre en estructuras sometidas a tensiones dinámicas y fluctuantes (puentes, automóviles, aviones, etc.) y se manifiesta en forma de grieta. Su principal peligro es que puede ocurrir a una tensión considerablemente menor a la necesaria para romper el material de un solo golpe, y aparecer sin previo aviso, causando roturas catastróficas.
  • Fabio Morábito encuentra aquí el tono para mostrar en cada una de estas quince fascinantes historias dónde se producirá esa grieta de fatiga, operando un zoom que nos acerca a las cosas de un modo siempre singular, iluminador, a la manera de Kafka, y con la llaneza propia de Juan Rulfo.
  • Porque su tema es este elemento de la vida cotidiana, su universo es total: el lector encontrará relatos sobre empresarios, escritores en crisis, podólogos, deportistas o incluso tribus indígenas, caballeros medievales y combatientes de la Guerra de Troya: una verdadera muestra de que el terreno de la imaginación se convierte en vasto campo de pastura cuando es pitando por una mano maestra.

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La lenta furia

Thursday, January 14th, 2010

31 libros para el verano: el catálogo de Eterna Cadencia Editora en la prensa.

Desconcertantes y fascinantes, los relatos de este libro revelan el hervor descomunal que se oculta tras la apariencia tranquila de las cosas, esa suerte de temblor que recorre las existencias empeñado en localizar “los puntos débiles y las capas más blandas, siempre en busca de la lisura que agrietar, de la suavidad que desfondar”.

Un niño que sale a jugar con otro a quien no soporta; un joven fastidiado por el tedio de unas vacaciones en casa; una patrona convencida de que las sirvientas son todas unas ladronas; un turista varado en una aldea; unas madres que en época de celo se trepan a los árboles para acechar a sus presas; un hombre cuya única afición es huir; una familia de diligentes traductores que termina aniquilándose; un padre que no se resigna a la insustancialidad de su vida; todos ellos proyectan un mundo donde se respira un aire ominoso, siniestro y hasta fantástico.

Un puñado de cuentos estremecedores, de prosa exquisita y transparente, que recuerdan las verdades insustituibles y elementales de la vida.

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Nueve relatos que cifran su efectividad en dos razones: el manejo impecable de lo no dicho y la sutileza con la que se abren a la dimensión simbólica.

Jorge Consiglio, [*]
ADN/Cultura

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El tedio es un buen resorte para inventar historias.

Fabio Morábito entrevistado por Silvina Friera, [*]
Página/12

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Para nuestra fortuna, Morábito está comenzando a ser publicado en nuestro país, lugar con el que su literatura tiene varias zonas de contacto.

María Eugenia Villalonga
Perfil

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Prensa de la semana

Wednesday, October 28th, 2009

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros

Ya no se pueden inventar historias. Flavio Lo Presti entrevista a Guillermo Piro autor de Celeste y Blanca para La Voz del Interior:

–Se ha señalado la influencia de César Aira, pero la novela está claramente atravesada por una tradición privada tejida de muchos nombres: Sterne, Dickens por ahí, y ecos de los escritores con los que te tocó enfrentarte como traductor…

–Los críticos –lo sé por experiencia propia– suelen reducir a su propia altura todo lo que la literatura, por encontrarse separada de nosotros, tiene de desmesurada. Encuentran referencias a Aira porque, sencillamente, han leído a Aira. Alguien con un espectro de lecturas más amplio es probable que encontrara influencias en Sterne (que debe de haberlas), o en Donald Westlake o incluso en Robert Walser. Aira sólo ha influido en toda una generación desmitificando el acto de escribir: no creo que haya alguien que sueñe con escribir como él. Tiene libros geniales (Fragmentos de un diario en los Alpes, por ejemplo), de una concepción original imposible de imitar sin caer en el “airanismo”, pero no creo que haya alguien que quiera escribir como él. Yo no quiero.

Un libro acerca del tiempo y de la forma en la que puede llegar a leerse el pasado. Carmen Perilli reseña Cine de Juan Martini para La Gaceta de Tucumán:

El recurso a la imagen es una constante en la narrativa de Martini, en cuya obra se reiteran tópicos de Adolfo Bioy Casares. Un amigo me señaló que Martini era el último modernista. Quizá la aseveración sea un tanto fuerte, pero lo cierto es que su obra se asienta sobre una fuerte afirmación del valor de la literatura.

Glaxo por dos. Edgardo Scott y Camila Berguier reseñan Glaxo de Hernán Ronsino para Los asesinos tímidos:

  • En Glaxo la erótica del poder y la traición, ya anticipadas en uno de los ejes narrativos de La descomposición, retornan en una trama inclinada al enigma policial. Pero la intención poética de Ronsino desplaza la mera tensión de la novela policial a un lugar secundario.
  • Escenas excepcionales, frases muy entrecortadas (a veces quizás en extremo) y comienzos de capítulos muy potentes, nos adentran en Glaxo, en un clima de alta tensión, que no nos permite relajarnos: es una novela para leer de una sola vez, con un clima que nos encierra, cada vez más denso y narrativo.

Cuentos reunidos. Marcelo Guerrieri reseña los Cuentos reunidos de Felisberto Hernández para Los asesinos tímidos:

La forma particular en que se mezclan realidad y fantasía en la obra de Felisberto puede leerse en su breve manifiesto estético Explicación falsa de mis cuentos. En el título mismo de este manifiesto hay otra clave para entender su obra: el manejo de la ironía y el humor, que es central en El cocodrilo. Nadie encendía las lámparas participa de un aire de familia, sobre todo en el ambiente, recurrente su obra: salones antiguos, mansiones señoriales, miembros de la alta sociedad a los que un artista viene a entretener. En este caso el personaje narra un cuento en un salón y toca el piano. Resuena aquí la vida del autor, quien además de escritor, era músico, destacado intérprete del piano

Crónica de un análisis. Leticia Frenkel comenta Un final feliz de Gabriela Liffschitz para El interpretador.

Para los psicoanalizados crónicos, siempre es interesante toparse con un “relato sobre un análisis”, tal como dice, entre paréntesis, el subtítulo de Un final feliz, la ¿novela? póstuma de la escritora, periodista y fotógrafa Gabriela Liffschitz. El paréntesis aclara, con cierta timidez, que no estamos ante el final feliz de novela donde los enamorados se reencuentran y comen perdices, sino ante un “testimonio de pase”; el relato sobre el fin de un análisis, feliz. Pero, a su vez, el gesto pudoroso del paréntesis también remarca que la autora es, ante todo, escritora, y que lo que vamos a leer es un texto híbrido, situado en el espacio liminal entre la realidad y la ficción.

Sobre La lenta furia. Raúl Sassi comenta La lenta furia de Fabio Morábito para La máquina del tiempo:

La prosa de Morábito es poesía, entendida no como género literario -también cultivado por el autor-, sino como el heideggeriano “decir de la des-ocultación del ente”. En el universo Morábito, donde lo monstruoso-maravilloso acecha a cada paso, nada es lo que parece. De ahí la impresión de desconcierto o extrañeza que puede provocar una lectura de superficie. Tal es el caso, entre otros, de “Las madres”, relato que abre el volumen. La desmitificación de la figura materna, que de entrada genera rechazo, oculta al tiempo que devela la reivindicación de la hembra esencial dadora de vida y, como ésta, cruel a veces.

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Prensa de la semana

Wednesday, October 14th, 2009

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros de eterna cadencia

Nasty Naty al ataque. Orlando Luis Pardo Lazo comenta –desde Cuba– Continuadísimo de Naty Menstrual.

Naty Menstrual nos da las cajas casi sin palabras. Su librito es acto descarado al 150½%, reino en ruinas de la libidia. Don´t cry & fuck for me, Argentina!

El territorio de la narración. Lisy Smiles entrevista a Hernán Ronsino para La Capital de Rosario:

—Reconocés cierta influencia de escritores como Saer, Onetti o Faulkner. ¿Cómo llega Walsh a Glaxo?
Glaxo sucede entre la caída de Perón y los primeros años del retorno de la democracia. Uno puede estudiar esos años a partir de la vida de Walsh. Como dice Viñas, Walsh pasa del ajedrez a la guerra. Walsh es el gran narrador político de esos años, el que condensa las claves de esa lucha política. Yo no viví esos años. De algún modo pensaba en la necesidad de citar a Walsh para poder narrar esa violencia política. Pero también citar a Walsh como una manera de desmembrar ese relato político central. Y entonces pensar desde los alrededores de ese relato.

Leer: La lenta furia. Rodrigo Pinto reseña La lenta furia de Fabio Morábito en El Mercurio de Chile:

El libro de cuentos es una excelente vía para apreciar a un autor que ya hace 20 años manejaba perfectamente las herramientas del oficio. Si algo destaca en La lenta furia es el cuidado estilo, ajeno a experimentos y rarezas: un escritor que escribe bien, que lo sabe y que lo cultiva; un cuentista que en cierto sentido delata al poeta por el cuidado puesto en la construcción de cada frase.

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Contamos un año

Monday, August 10th, 2009

Queremos festejar con nuestros lectores el primer año de la editorial. Nos parece que la mejor forma de compartir esta alegría es a través de la literatura, por eso Contamos un año con una seleccion de cuentos de nuestros autores.

contamos un año: abrir el pdf

  • “El huidor”, de Fabio Morábito (La lenta furia)
  • “Tío”, de Marcos Bertorello (Porno)
  • “Química y tabaco”, de Elvio E. Gandolfo (Vagón fumador)
  • “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, de Naty Menstrual (Continuadísimo)
  • “La fórmula de los jesuitas”, de Daniel Guebel (Los padres de Sherezade)

Contamos un año [pdf, 426 kb]

 

Lecturas en blogs

Friday, July 10th, 2009

El interpretador y Los asesinos tímidos leen nuestros libros y comentan:

libros

  • El hombre en el umbral:

    Fantasmas es, como su objeto y su condición de posibilidad (un “yo” que se problematiza), difícil de asir. Apunta, en tanto parte de la obra de Link, a lo que Hegel definía como el elemento perfecto: aquel en el que la interioridad es tan exterior como interna es la exterioridad. No es un mal plan.
    Alejandro Droznes sobre Fantasmas de Daniel Link

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La complejidad de las cosas

Saturday, May 23rd, 2009

Jorge Consiglio reseñó La lenta furia, de Fabio Morábito para ADN Cultura:

la lenta furiaEn la historia del pensamiento, hay quienes sostienen que la materia se agota en los márgenes de sus propios límites, punto de vista que tiende a la inmediatez e interpreta el universo como mero inventario. Pero también están los que, como Gastón Bachelard, piensan “que toda materia imaginada, toda materia meditada, es inmediatamente la imagen de una intimidad” y se proponen penetrar en el interior de las cosas para aprehender el misterio de esa intimidad. Podría considerarse esta tesis como eje del volumen de cuentos La lenta furia de Fabio Morábito, narrador, poeta, ensayista y traductor nacido en Alejandría en 1955 y actualmente residente en México.

El libro consta de nueve relatos breves de imaginarios muy disímiles que cifran su efectividad en dos razones: el manejo impecable de lo no dicho y la sutileza con la que se abren a la dimensión simbólica. De acuerdo con sus argumentos, los textos se dividen en tres grupos. Están los de sello fantástico, como “Las madres” en el que se narra la historia de unas madres que durante su época de celo, en el mes de junio, se encaraman desnudas en los árboles para atrapar a sus víctimas. El segundo grupo abarca los cuentos en los que se emplea la clásica repetición anafórica del cuento tradicional. Hay dos ejemplos: “La perra” y “El turista”. En el primero se aborda el tema del prejuicio a través de la historia de una mucama de la que se sospecha es ladrona, por lo cual se la somete a pruebas que verifiquen su culpabilidad; en el segundo, debido a una dolencia en el hígado, un conde que se halla en tránsito hacia Kolosvar no logra salir de una aldea llamada Werst, donde se lo somete a un periplo en el que se le muestran como extraordinarias cosas comunes y corrientes. El tercer grupo está caracterizado por una temática más realista. Allí se encuentran relatos como “El tapir”, en cuya trama un narrador adolescente expone los quehaceres de un amigo verdulero que no puede evitar la desgracia a pesar de su empeño y prolijidad.

Más allá de los distintos matices, los relatos se unifican porque en todos se encuentra la misma preocupación por acceder a la complejidad que encierran las cosas, lo que en algunos casos se evidencia a fuerza de la pura contemplación, y en otros por la facultad con la que se lleva a cabo una acción. Los personajes están movidos por un ansia de ir a fondo. Cuentan con la habilidad para escapar de lo tautológico y advierten “que al lado de un mundo esbelto y victorioso que le habla de usted a la materia, hay un enorme fondo impenetrable, una masa sin trabajar y sin redimir, que todos cubren para no ver”.

El tedio es un buen resorte para inventar historias

Wednesday, May 20th, 2009

Silvina Friera entrevistó a Fabio Morábito, autor de La lenta furia, para Página/12:

la lenta furia¡Qué fortuna para los lectores que Fabio Morábito se haya subido al tren del español un minuto antes de que partiera y lo dejara para siempre en el andén! El vértigo que provoca esa imagen de alguien que llega justo a un viaje, que en el escritor se traduce en un perpetuo sentimiento de desarraigo, pero también en una amplitud de visión, con el tiempo a favor y la ley de las compensaciones mediante, podría explicar en parte esa aceleración de los sentidos que producen los nueve cuentos de La lenta furia (Eterna Cadencia) y su primera novela Emilio, los chistes y la muerte (Anagrama), en verdad un cuento largo que se ramificó en 166 páginas y desembocó en una nouvelle erótica. El lector que se encuentra con estos dos libros, que por esas casualidades del destino editorial se acaban de publicar simultáneamente, se sube al tren de Morábito. Y no quiere ni puede bajarse. Aunque no se mueva de la silla o de la cama, el desplazamiento obliga a recuperar la mirada asombrada del niño para poder captar ese cúmulo de situaciones extrañas y anómalas que el escritor despliega, como quien estira un mantel sobre una mesa familiar intuyendo que lo arrugarán los comensales. Silvina Ocampo (con el epígrafe “ninguna cosa es más importante que otra”) en los cuentos y Eugenio Montale (“mis muertos a los que rezo para que recen por mí, para mis vivos…”) en la novela ofician de acompañantes de este viaje, que se prolongará en breve, durante el segundo semestre del año, cuando se publiquen los relatos de Grieta de fatiga (Eterna Cadencia).

Narrador, poeta y traductor, aunque nació en Alejandría (Egipto) en 1955, Morábito vivió parte de su infancia y adolescencia en Milán (Italia), y a los quince años se instaló con su familia en México. “Al principio me influyó mucho Cortázar, sobre todo por esa elocuencia suya acomedida y estrafalaria, algo autista, que le permite tantos recovecos estupendos”, cuenta el escritor en la entrevista con Página/12. “Borges siempre me fue ajeno. Calvino es un maestro de la cordialidad. Rulfo, del tono sostenido. Escribió toda su obra con sólo dos o tres notas del piano.” En poesía, antes que nadie, lo influyeron los italianos, especialmente Saba y Montale, de quien publicó la poesía completa en 2006.

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