El cuento “La zanja” es el primer cuento de Como tanta gente que anda por ahí, libro editado en 1975. Ayer lo llamamos a Vicente Battista para pedirle que nos permitiera publicar este cuento, a la vez magistral y terrible, en el blog. “¿Pero qué versión tenés?”, preguntó. “Te paso la última, porque lo volví a corregir el año pasado.” Nos asombró la constancia de seguir corrigiendo aún después de 35 años de haberlo publicado. “Yo siempre sigo corrigiendo”, nos contó y aclaró: “corregir para mí es quitar, esos libros que dicen versión corregida y aumentada ¡no están corregidos!”.
Siempre fuiste un infeliz. Por eso ahora te quedás sentado en medio del patio, sobre el banquito bajo, con el sol pegándote en la espalda, mirando tu propia sombra que, aburrida, se pierde entre las baldosas. Germán esta en medio del patio y trata de no oír los ruidos que hace Norma al preparar la valija. Sabe que cuando termine de acomodar la ropa, Norma abrirá la puerta y se perderá por el corredor, camino a la calle. Germán quedará solo, con los malvones que hoy no fueron regados, los platos sucios amontonados en la pileta y esa terrible angustia, esa antigua impotencia, que hace que ahora siga así, encogido sobre el banquito, mientras Norma guarda prolijamente la ropa. Unos minutos antes le había dicho que no lo aguantaba más, y también “pobre cornudo”, pero lo de cornudo quizá lo imaginó él, porque se mezcló con el portazo que dio Norma al encerrarse en la pieza. Hubo un silencio y de nuevo los gritos, idénticos a los de aquella otra vez, cuando papá dejó el diario a un costado y lentamente se fue poniendo de pie: Germán llegaba de la calle todo sucio, con el trajecito blanco lleno de barro.


Raúl Benavides es un periodista freelance al que contratan para escribir un artículo sobre el comisario 

