El libro negro de los colores

21-07-2009 | ,

Por Clara Levin.

el libro negro de los colores

Las venezolanas Menena Cottin y Rosana Faría escribieron e ilustraron respectivamente El libro negro de los colores, publicado en 2006 por la editorial mexicana Tecolote y dos años más tarde por la española El Zorro Rojo. Pero los colores a los que refiere el título no figuran tal como un lector vidente podría llegar a esperar –una mancha amarilla, una roja, una azul, etc. Las páginas del libro son completamente negras salvo por algunas palabras en letras blancas. Sin embargo, los colores están –descriptos en español y en braille, e ilustrados con relieves negros sobre las páginas negras.

El libro negro de los colores empieza: “Según Tomás, el color amarillo sabe a mostaza, pero es suave como las plumas de los pollitos.” En las páginas que siguen, se describen varios colores desde la vivencia (no desde la óptica) de Tomás. Todas las descripciones apelan a los sentidos táctil, gustativo, olfativo y auditivo (no al visual). El libro concluye así: “Todos los colores le gustan a Tomás, porque los oye, los huele, los toca y los saborea.” y la última página incluye un abecedario bilingüe, en caracteres latinos y en braille. El lector ya descubrió que Tomás tiene una discapacidad visual. Aun así, la contratapa del libro dice: “Tomás no puede ver los colores. Éstos son para él miles de sabores, olores, sonidos y emociones. Desde la oscuridad de sus ojos, Tomás nos invita a descubrir los colores sin verlos.”

De la contratapa del libro se colige que el destinatario primario de El libro negro de los colores es el lector vidente. Al principio eso me decepcionó –hay taaaantos libros videntes–, pero después entendí que se trata de una oportunidad para videntes de acercarse a la experiencia del invidente. Un artículo de Ángel Vargas publicado en Prensafondo.com cita a la autora, Cottin, explicando que: “El objetivo es que el lector se detenga un momento y pueda imaginar cómo es ese mundo de la ceguera, cómo es que en él hay también cosas muy bellas”. Ése es el planteo.

Además entendí que la publicación puede ser leída también por no videntes y que, fundamentalmente, abre un espacio de integración entre unos y otros. Al inducir a videntes a reflexionar acerca de cómo perciben la realidad los invidentes, los ayuda a acercarse a su experiencia. De hecho, el jurado de la Feria del Libro Infantil de Bolonia que le otorgó unánimemente a El libro negro de los colores el primer premio en la categoría Nuevos Horizontes en 2007 subrayó que el libro reúne a un público diverso y así, rompe viejas barreras y dicotomías.

Por su parte, The New York Times incluyó a El libro negro de los colores entre los diez mejores álbumes ilustrados de 2008.

En el artículo “Un libro negro colorea al mundo” aparecido en ElUniversal.com, José Antonio Azopardo cita a Cottin explicando las tres razones del éxito de El libro negro de los colores:

Primero, el libro enfoca el difícil tema de un niño ciego. Pero no es presentado como un minusválido. Ni siquiera se habla de ceguera. (…) Tomás tiene poderes porque puede percibir más cosas, tiene más sensibilidad. Ser discapacitado ya no es un hándicap. Segundo, la obra tiene un objetivo muy definido: La idea es que cualquiera se enfrente a la realidad de un ciego. Y tercero, es un libro objeto, que no sólo se lee y mira sino que se puede tocar. Plantea una técnica nueva.

Esta idea de plantear la falta de visión no como hándicap sino como “poder” me remite a dos otras referencias literarias. Una, a Tiresías, el profeta ciego de Tebas de la mitología griega. La tradición cuenta que si bien Tiresías no podía ver con los ojos, era ‘vidente’ en el sentido de que podía adivinar el futuro. A falta de capacidad visual, sus oídos agudos podían comprender los gritos de los pájaros y además tenía visiones proféticas. Dos, al Rey Lear de Shakespeare donde uno de los temas es la ceguera del rey y por ceguera se entiende falta de comprensión de la realidad. Como en estos casos que menciono, en El libro negro de los colores hay una especie de redistribución de la ceguera. Entre sus páginas pareciera estar implícita la pregunta: Lector vidente, vos que ves el color azul, ¿ves también que el color del cielo cuando el sol calienta las cabezas? Y, en última instancia, ésta otra: Vos que ves, ¿ves lo invisible a los ojos? Un mensaje del libro podría ser que la realidad a la que se accede con los otros sentidos es real y significativa, y que no usarlos en favor del de la vista es desaprovecharlos.

En cuanto al libro como objeto al que hace referencia Cottin citada por Azopardo, podamos vincularlo a los de Bruno Munari, un diseñador y artista italiano del siglo XX que experimentó en la literatura infantil con los libros objeto. Exploró formas, pop-ups, transparencias y texturas. El libro negro de los colores con sus páginas negras y su escritura en braille parece alinearse con esa tradición.

En el artículo “Viendo a través del tacto un mundo negro de colores”, Juan Pablo Gallón señala otros proyectos que tratan de reivindicar la ceguera y plantean un nuevo encuentro con los otros sentidos. Menciona incentivas como la de la Galería Táctil del Louvre de París en su exposición “Sentir para Ver” de comienzos de 2009.

La ilustradora, Rosana Faría, tiene varios libros publicados y premios en su haber. En este hipervínculo, Faría habla del desafío de ilustrar El libro negro de los colores. Dice que la editora Mónica Bergna de Ediciones Tecolote le dio la idea de hacerlo totalmente negro con ilustraciones en relieve y que Menena Cottin le comentó que había hecho el ejercicio de privarse de la vista para tratar de definir los colores verbalmente a través de los demás sentidos. Entonces Faría se planteó el reto de ilustrar los colores sin ellos: “Pero ¿cómo ilustrar el azul del cielo cuando el sol calienta la cabeza? (…) La representación de todas esas sensaciones me hizo recordar el cuadro de Magritte en que se plantea ‘Esto no es una pipa’. Esto no es una fresa, ni es el arco iris, ni es el agua. Son interpretaciones bidimensionales de esos conceptos que el invidente tendrá que aceptar de la misma forma en que los que podemos ver entendemos el azul al leer azul.” Faría cuenta también que Cristina Urrutia, directora de Ediciones Tecolote, inventó la actividad llamada la ‘Cena de los sentidos’ que después fue replicada en el Banco del Libro de Caracas. En la actividad, los asistentes con los ojos vendados reciben una caja llena de los elementos que se describen en el libro y deben adivinarlos a través del gusto, tacto, olfato y oído. Y mientras lo hacen, se aprecia cómo se va transformando su noción del mundo que les rodea. Concluye Faría que “El libro negro de los colores verdaderamente se transformó para mí en una manera de romper barreras preestablecidas y en mi granito de arena para lograr un mundo mejor.” La técnica que eligió para hacer los relieves se conoce en inglés como “spot UV printing” y consiste en la aplicación de una laca brillante (impresa con rayos ultra violetas) en áreas determinadas dentro de una lámina mate. Tiene el efecto de resaltar y llamar la atención a esa parte del diseño a la vez que genera texturas variadas en una misma superficie. Y además, ese gobierno del color negro que uno percibe al pasar las páginas del libro refleja perfectamente el estado de la ceguera total, cuando la persona no ve o advierte ni siquiera luz o resplandor.

Mónica Bergna también produjo para Tecolote un video que recrea el libro. Lo acompaña la música de Simón Díaz y la flauta del reconocido venezolano Luis Julio Toro.

En conclusión, El libro negro de los colores es una obra para videntes e invidentes sobre la percepción del color y sobre la percepción humana en general. Propone a su público una experiencia sensorial desafiante: percibir colores sin tener que verlos, imaginándolos, sintiéndolos, experimentándolos. Genera imaginarios multi-sensoriales a partir de esos colores. Es un libro bello, poético, productivo y original que puede gustar a los chicos, sus padres, docentes, etc.

Mi hija Cati que tiene tres años y no ve tan bien, se sacó los anteojos y me hizo la pregunta perfecta: “¿Este libro dice lo que no se puede ver?”

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7 Responses to “El libro negro de los colores”

  1. Hermoso! me encantó! propone miles de actividades para realizar con os chicos usando los sentidos.
    Voy a empezar a recomendarlo.

  2. [...] Gabriela Liffschitz y Un final feliz*    Lecturas: El libro negro de los colores<http://blog.eternacadencia.com.ar/?p=2999>&nbsp; de Cottín-Faría, Ministerio decasos especiales [...]

  3. Rebeca Hung says:

    Donde pueco comprarlo? Vivo en Barquisimeto, pero puedo mandarlo a comprar en Caracas si es necesario

  4. admin says:

    No lo sabemos Rebeca, estamos en Argentina. Saludos!

  5. [...] "Las venezolanas Menena Cottin y Rosana Faría escribieron e ilustraron respectivamente El libro negro de los colores, publicado en 2006 por la editorial mexicana Tecolote y dos años más tarde por la española El Zorro Rojo. Pero los colores a los que refiere el título no figuran tal como un lector vidente podría llegar a esperar –una mancha amarilla, una roja, una azul, etc. Las páginas del libro son completamente negras salvo por algunas palabras en letras blancas. Sin embargo, los colores están –descriptos en español y en braille, e ilustrados con relieves negros sobre las páginas negras."  [...]

  6. LILIA ANA AIME says:

    ME ENCANTO!!!! No tenia conocimiento del mismo… lo hice a través de la feria del libro. Me pareció increíble porque trabajar con personas ciegas es todo un aprendizaje. FELICITACIONES!!! y además me gustaría saber si existen otros libros porque soy docente de educación Artística y tenemos casos así y a veces no se como trabajar en el espacio curricular. GRACIAS!!! y besos.

  7. [...] "Las venezolanas Menena Cottin y Rosana Faría escribieron e ilustraron respectivamente El libro negro de los colores, publicado en 2006 por la editorial mexicana Tecolote y dos años más tarde por la española El Zorro Rojo. Pero los colores a los que refiere el título no figuran tal como un lector vidente podría llegar a esperar –una mancha amarilla, una roja, una azul, etc. Las páginas del libro son completamente negras salvo por algunas palabras en letras blancas. Sin embargo, los colores están –descriptos en español y en braille, e ilustrados con relieves negros sobre las páginas negras."  [...]

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