El futuro no es de Slavko Zupcic

27-02-2009 | ,

El futuro no es nuestroNi omóplatos ni fíbulas: comencé a escribir este relato hace casi veinte años en La Entrada, un pueblo de baja, bajísima montaña, ubicado apenas a cuatro kilómetros de la Colonia Psiquiátrica de Bárbula y a dieciocho de los huesos derretidos de San Desiderio en el centro de Valencia. Era la tarde de un domingo de junio de 1986 y aún era muy poco lo que sabía de mi padre, Zlatica Didic, y de la lluvia de papas muertas que cayó sobre Netretic el día de su nacimiento.

No intentaré describir cómo eran los domingos de aquellos días. Apenas diré que yo tenía dieciséis años, que la casa en que vivíamos quedaba exactamente al lado de una iglesia dedicada al Corazón de Jesús y que, normalmente, los domingos transcurrían conmigo sentado frente al televisor de la sala. Mientras oía cada quince minutos las campanas que invitaban a la misa de seis, deseaba apenas que el programador de Radio Caracas se le ocurriera reponer aunque sea la mitad de un capítulo de El Hombre Nuclear o que yo mismo me atreviera a romper uno de los tubos que se ocultaban detrás de la pantalla.

Slavko Zupcic, de Venezuela, escribe “Amor que a otro puerto perteneces”.

Slavko Zupcic

Así responde a nuestro cuestionario:

¿A qué escritor de tu generación ves con mayor proyección?

Patricio, te seré absolutamente sincero. No sé muy bien cuál es mi generación y no me he interesado mucho por ello. Si es ésta, la de la antología, estoy contentísimo. De los veintiún nombres propios que hay en ella yo me considero ferviente admirador de veinte. Si viera un libro de ellos en el anaquel de una librería, inmediatamente lo compraría. O, en caso de no tener dinero, intentaría convencer al dueño de que me lo prestase. Robarlo no porque, aunque escritor joven todavía, sería ya un ladrón demasiado viejo. Lo de la proyección es otro tema: la que más valoro es la interna. Puesto a elegir, se me ocurren varios nombres y me decanto por Diego Trelles aunque sé que más de uno va a pensar que lo hago para agradecerle que me haya sacado del exilio que habito. Pues, sí, tiene toda la razón. Además, es un excelente escritor.

¿Cuál fue el último libro que te deslumbró?

Yo no soy ni quiero ser un lector exigente y toda palabra escrita en clave literaria me deslumbra. Que alguien le robe un minuto a su cuerpo, a su familia, a su trabajo o al estudio y lo dedique a manosear un teclado o un folio es para mí un milagro que valoro infinitamente. Aquí no hay heparina como en la sangre licuefacta de San Genaro en Napoli. Es un milagro puro, un milagro santo. Las últimas páginas las he leído en Flores de Mario Bellatín y en El Padrino de Don Mario Puzo. Deslumbrarme es poco para lo que en verdad he sentido. No sólo se trataba de luz, era literatura, vida pura, entre mis manos e imposible.

Si el futuro no es nuestro, ¿de quién será?

Eso de que el futuro no es nuestro comenzó en un bar de Caracas. Estaba escrito con carmín en la puerta del retrete de caballeros. Allí fue donde lo vio Trelles o Daniel Alarcón, no recuerdo bien. Yo, por accidente, estaba en el bar de al lado. Con carmín y también en la puerta del retrete, allí habían escrito algo absolutamente diferente, incompresible para quien no hubiese visitado el primer bar: “Porque es de nosotros”.

[Leer las respuestas de Andrea Jeftanovic]


Slavko Zupcic (Valencia, Venezuela, 1970) es autor de los libros de relatos Dragi Sol (1989), Vinko Spolovtiva, ¿quién te mató? (1990), 583104: pizzas pizzas pizzas (1995), la novela para niños Giuliana Labolita: el caso de Pepe Toledo (2006) y Tres novelas (2006). Ha ganado los premios Bienal de Literatura Infantil Luis Bouquet (1987), Bienal José Rafael Pocaterra (1988), Premio Municipal Ciudad de Valencia (1991), premio al mejor artículo de humor del periódico El Nacional (2006) y fue finalista del XIX Premio Herralde de novela. A partir del texto “Amor que a otro puerto perteneces” y sus dos primeros libros de cuentos fue escrita la novela Círculo croata. En mayo de 2007 fue seleccionado como uno de los 39 escritores menores de 39 años más importantes de América Latina.

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