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Gardel en nuestro patio

06-05-2011 | , , ,

El miércoles 27 de abril, José Muñoz y Carlos Sampayo acompañados por Oscar Steimberg y Federico Reggiani presentaron Carlos Gardel, una historieta sobre la identidad, editada por Libros del zorro rojo.

Por FP.

carlos gardel

José Muñoz y Carlos Sampayo están de acuerdo: Gardel se autodibujó, se autoescribió. “Sus datos nacieron diluidos”, lo que fue condición para posibilitar el camino a través del que se autoinventó y para que Muñoz y Sampayo hicieran este otro invento: una novela gráfica como una variación sobre su vida. No lo fijan: “la historieta está siempre entrando y saliendo de sí misma”, dijo Oscar Steimberg la noche del miércoles que se presentó Carlos Gardel. Gardel también entra y sale de los cuadritos, como si se prestara para el artificio de la historieta como se prestó para la canción y para la construcción mítica de la ciudad.

Aquel miércoles la librería estaba repleta de gente, todos expectantes y ansiosos: desde que los autores viven en Europa la posibilidad de tenerlos en casa presentando su trabajo no es cosa de todos los días. Federico Vázquez dio comienzo a la presentación tocando el bandoneón -Che bandoneón (Troilo y Manzi), Mi regufio (de Cobian y Cadícamo) y Los sueños (de Piazzolla)- y, cuando el instrumento se cerró en silencio al final del último tema, el público escuchó a los historietistas acompañados por Federico Reggiani y Oscar Steimberg.

Los autores admitieron que la novela gráfica Carlos Gardel trata sobre la identidad, un tema caro a todos los argentinos. Según Steimberg la condición de estar siempre en el borde nos constituye. Así de flexibles como son los límites de los cuadros y como es la línea del dibujo de Muñoz son los bordes entre lo basado en la realidad y lo imaginario. El libro, como dice el personaje del sociólogo Herrera Schwartz, “ni miente ni dice la verdad”. Esas alternancias están en función de la historia, los pasajes de tiempo y la convivencia entre personas y personajes, dato y verso, van configurándola como configuran también a gran escala la identidad. El relato termina siendo “la historia de la infinitud de las versiones”, dice Steimberg, y esta fragmentación que se da en las distintas perspectivas que tienen los personajes que aparecen en Carlos Gardel hacen que el guión, según él, parezca como sincopado.

“La habilidad de Muñoz y Sampayo para ir y venir en el tiempo con ese montaje entrecortado –ese montaje que elude toda tentación de storyboard– vuelve a sorprender. En ese ir y venir, se organizan dos planos de relato con una coincidencia: las certezas necesarias para construir tanto un personaje histórico como un mito están siempre puestas en duda, siempre al borde de la disolución”, dice Federico Reggiani en Hablando del asunto.

Regresamos a la misma idea: sus datos diluidos y este dúo de palabra y dibujo lo toma, lo diluye en tinta y lo multiplica en distintos tiempos. “Somos una Buenos Aires que habla de una Buenos Aires que la antecedió y que se presenta en una Buenos Aires que la sucedió”, dijo Muñoz. Es que Muñoz y Sampayo partieron rumbo a Europa en los primeros años de la década del setenta -alegan que por curiosidad- y se llevaron cristalizada la ciudad de cuya ebullición habían participado hasta ese momento. Siguieron creando historias que transcurren acá porque hay en ellos una insistente parte ligada a los mitos y a la construcción sentimental de Buenos Aires. Por eso pretenden, ilusionados, recrear “el sueño en el cual vagan estos fantasmas que ya no están, pero que se agitan dentro de nosotros”.

Para cerrar la presentación, Federico Reggiani hizo dos observaciones. En primer lugar, que el dibujo en Carlos Gardel remite a la memoria y la genera de una manera muy potente. En este sentido, la presencia de varios personajes de la tradición del dibujo humorístico argentino (de Oski, de Blotta, de Quinterno, de Calé…) colados dentro de los cuadros de la novela gráfica de Muñoz y Sampayo, cumplen esa función, y sin duda esta versión de Gardel pasará a compartir el lugar en nuestro recuerdo con personajes como esos. Lo segundo fue la presencia en la historieta de esos patios con parras y azulejos como era el de la madre de Gardel y como fue antiguamente el bar de la librería en el que estábamos reunidos. “El patio es el ámbito de los ecos”, según el guionista, y es un privilegio que entre los ecos del nuestro suenen los globitos de las historietas de Muñoz y Sampayo.

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