Archive for the ‘Eterna Cadencia Editora en blogs y webs’ Category

Prensa de la semana

Wednesday, July 7th, 2010

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros

Pensar aquello que debe ser pensado. Edgardo Dobryhabla en La Nación sobre Oscar Masotta, autor de Sexo y traición en Roberto Arlt, Introducción a la lectura de Jacques Lacan y Conciencia y estructura, obras reeditadas por Eterna Cadencia:

Se trata, en parte, de la forma en que Masotta cristalizó la enorme energía intelectual del Buenos Aires de entonces. No es ocioso recordar que sus seminarios tuvieron lugar en el Instituto Di Tella, sede de la vanguardia artística argentina. Era un momento en que el happening convivía con la lectura de Sartre -muy presente en el libro sobre Arlt- y el arte pop con el estructuralismo y con Lacan. No es la pureza doctrinal lo que da vigencia a Masotta sino su pregnancia de todas las prácticas y discursos circulantes, su inteligencia para comprender que las transiciones entre disciplinas y cambios de tendencia no debían esconderse sino, al revés, razonarse y exhibirse como lo que verdaderamente debe ser pensado. Eso que todavía hoy, como ahora se demuestra, sigue pensándose.

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Prensa de la semana

Thursday, May 27th, 2010

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros

Lo abierto. Daniel Link habla de Grandeza Boliviana de Bruno Morales:

Bolivia construcciones, y ahora Grandeza boliviana, hieren de muerte todo el autoengaño de la “globalización”, los grandes premios, las adaptaciones cinematográficas… (…) El texto reúne un conjunto de apuntes antes más que menos deshilvanados a través de los cuales Morales entrega algo así como un relato cotidiano pero, sobre todo, un “modelo de conciencia boliviana”, si tal cosa fuera posible (que lo sea o no, no es un dato menor en esta novela).

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Prensa de la semana

Thursday, May 13th, 2010

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

Gabriela Cabezón Cámara participó una “mesa femenina” en la Feria del libro junto a Gabriela Saidón, Patricia Kolesnicov, Laura Meradi y Romina Paula. El encuentro organizado por Revista Ñ quedó así registrado:

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Prensa de la semana

Wednesday, April 14th, 2010

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros

Una revolución silenciosa. Matías Raia reseña La palabra muda de Jacques Rancière para Golosina Caníbal:

Rancière de algún modo resucita y actualiza la vieja pregunta sin respuesta, qué es la literatura, para iluminarla a través del análisis de los modos de pensar la literatura desde siglo XVIII hasta nuestros días. Este análisis de corte filosófico pero también histórico-social se enriquece por la red conceptual que despliega y que si comienza con la estética, más tarde se enlaza con los propios planteos filosófico-políticos de Rancière (rastreables en obras como El desacuerdo o El odio a la democracia).

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El caso Voynich

Wednesday, February 24th, 2010

Quintín reseña El caso Voynich de Daniel Guebel. “Una obra tan singular –dice– que permite afirmar que en la Argentina todavía se escribe.”

Por Quintín (para La lectora provisoria).

El caso Voynich de Daniel Guebel trata sobre un supuesto manuscrito del siglo XIII redescubierto en 1912 por un anticuario polaco entre los saldos de la biblioteca vaticana. La edición de Eterna Cadencia incluye una separata con la reproducción del original. Consta de 32 páginas escritas en una lengua y un alfabeto desconocidos e ilustradas abundantemente con dibujos de plantas (muchas de ellas inexistentes), círculos que asemejan cartas astrales y hasta mujeres desnudas en cómicas actitudes. Durante 120 páginas, Guebel traza la historia del Manuscrito Voynich y glosa las distintas hipótesis acerca de su autenticidad, su autoría, su lenguaje y sus intenciones, incluyendo su relación con el esoterismo religioso o la alquimia y la duda sobre si estamos frente a un importante mensaje cifrado o una broma colosal. En la saga Voynich intervienen reyes, sabios, espías, cabalistas, monjes, criptógrafos y filósofos, pero el secreto del manuscrito sigue incólume y tanto su composición como su escritura continúan desafiando a las mentes más brillantes.

El objeto es tan curioso, tan anómalo, que leí el libro convencido de que el manuscrito era una falsificación, pero no de Voynich sino de Guebel. Mientras leía el texto y le echaba furtivas miradas a esos extraños dibujos, me preguntaba por qué la edición no incluía el nombre del ilustrador que tanto trabajo se había tomado a pedido de Guebel o de los editores. Pero no se me ocurría cuál era el truco detrás de la escritura, que supuse una charada que el lector podía desentrañar tras un breve análisis. Cuando, tras terminar el libro, pasé un tiempo sin lograrlo busqué “Voynich” en el Google, esperando encontrar una reseña de la obra de Guebel o una entrevista que aclarara el engaño. Cuando empezaron a aparecer entradas sobre el manuscrito deduje que el chiste reproducía una vieja artimaña borgeana y que Guebel había intentado una remake de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, al que cita al final del libro, y que los artículos en la internet habían sido sembrados del mismo modo en que las primeras referencias a Uqbar aparecieron, según el relato de Borges, en un ejemplar aislado de la Enciclopedia Británica de 1902. Como claro guiño al lector, Guebel menciona un pequeño cono de gran peso específico que ve la luz en un burdel y evoca al que aparece en una posada remota en el relato de Borges. En Tlön, por otra parte, el narrador cuenta que Bioy Casares cita una frase y la atribuye a los heresiarcas de Uqbar y recuerda haberla leído en su ejemplar de la Enciclpedia. Pero cuando el artículo sobre Uqbar no aparece, Borges escribe:

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Prensa de la semana

Wednesday, December 23rd, 2009

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros de eterna cadencia

Celeste y Blanca. José María Brindisi reseñó Celeste y Blanca de Guillermo Piro para La comunidad inconfesable.

¿Hará falta repetir que lo esencial en un texto no es aquello que se cuenta, sino quién lo hace? Tal vez porque sus raíces están en la poesía, Piro comprende el valor desmesurado que puede o debería tener cada palabra.

Glaxo. Maria Laura Caraballo leyó Glaxo de Hernán Ronsino para No Retornable.

Ronsino, dueño de una prosa ágil y en ocasiones violenta, coloca en el centro de la escena situaciones donde la traición, el engaño, el dilema moral, el abuso de poder y lo no dicho logran interrumpir el discurrir -en apariencia tranquilo- de las parsimoniosas tardes pueblerinas a la sombra de los paraísos.

Presentación de Excesos del cuerpo. Cristian Piazza estuvo en la presentación de Excesos del cuerpo en Nueva York.

Cómo existe la idea de que la literatura es tribulación qué mejor que una antología sobre la enfermedad y el contagio. La felicidad y otras purgas son casi un repertorio ocasional, artistas invitados en la representación de los quejidos y la afección. Todo lo demás, dice el cliché, es autoayuda. Yo mismo no sé porqué estoy escribiendo sobre personas que en la salud se regodean de la enfermedad como producto redituable; siento que antes de poder evitarlo empezaré a enumerar síntomas, malestares que hasta ayer no les había puesto nombre.

Porno. Esteban Vera reseñó Porno de Marcos Bertorello para la Agencia Nan:

Más allá de algunas referencias al cine triple equis (en “Autor”, un personaje se llama Gerardo Damiano, en referencia al director de Garganta profunda) y los agradecimientos a las pornostars Jenna Jameson, Silvia Saint, Verónica Zamanova y Ginger Lynn, Porno es, sobre todo, un libro de cuentos, construido sólidamente, atravesado por algunas inquietudes literarias.

Celeste y Blanca. Maguila leyó Celeste y Blanca de Guillermo Piro:

El narrador se mete a cada rato en la narración con apreciaciones éticas y estéticas sobre los personajes, el argumento, las ideas que se van desarrollando, la forma de escribir y cuestiones generales de la vida. La esencia del relato es su construcción misma. Como bien me señaló Paula Pampin: es una narración sobre el acto de narrar.

“Hay una mitificación del libro en Occidente”

Thursday, October 8th, 2009

Una recomendable entrevista a Leonardo Valencia, autor de Kazbek.

kazbekRecomendamos la extensa entrevista que Rubén A. Arribas le hizo a Leonardo Valencia para el blog Aviones desplumados.

El autor de Kazbek –que confirma que se trata de la primera entrega de una hexalogía de novelas con títulos de seis letras– recorre su obra, sus juegos y experimentos, improvisa algunos microcuentos –Últimas palabras: “Disparen —dijo el capitán— lentamente”–, funde la concepción de cuento y novela, provoca con ideas progresistas del futuro del libro. Un artista que extiende los límites de la literatura.

Publicamos un fragmento de esta entrevista imperdible:

En tu obra abundan las referencias librescas y las reflexiones sobre el proceso creativo; sin embargo, prefieres evitar la etiqueta “metaliteratura”». ¿Por qué?

Porque la metaliteratura es literatura sin etiquetas. Casi me siento como los autores a los que se los califica de novelistas policiales o de intriga, sin serlo, o porque dicen mucho más que la obviedad de la etiqueta. El asunto está en otra parte, la que se quiere tapar con las etiquetas. Allí está el dedo, tapando el sol, hasta que el dedo se cansa y discretamente se retira. Pero quedemos, cedo, con el dedo de Dios que tapa el sol. Y entonces sí, me gusta la metaliteratura, me encanta, y esa es la familia larga que va desde Dante y Hermann Broch tomando a Virgilio como personaje, o Borges incluyéndose e inventándose a sí mismo, hasta César Aira inventándose escritores súbitos y apócrifos e inéditos en Varamo o Parménides.

Kazbek, como la poesía, trabaja desde lo que denominas la “disponibilidad del artista”. Esa idea se resume en que este debe aprender a dejar espacio a lo imprevisto, escucharse a sí mismo y saber “ir a la contra de lo que pretendía escribir”. ¿Qué suele anteponer un autor experimentado como tú para evitar escribir sobre lo que de verdad quiere?

Hay muchas cosas. La tentación siempre está ahí y hay que vencerla. A veces hay que hacerle creer que has caído y luego subvertirla desde dentro. No es fácil para el escritor tal como está la situación hoy en día sobre los criterios de valor de una obra por sus ventas o su impacto o la prisa por publicar o las exigencias de los editores, y lo que es peor, la autocensura del propio escritor que sabe que está haciendo concesiones y que sabiéndolo las hace. Luego está la competitividad de las ventas o las traducciones o la firma de libros. Todo es absurdo, pero es real. Pero el verdadero disfrute es no querer complacer a nadie, sino retarse a uno mismo como escritor. Lo siento si los lectores creen que escribo para complacerlos. Lo que quiero es respetarlos, y eso es muy distinto, y respetar a un tipo de lector que creo que es el idóneo para mis libros. En realidad, quien mejor lo explicó fue Piet Mondrian, cuando dijo que no le interesaba hacer cuadros, sino descubrir cosas. Quisiera descubrir cosas, y para hacerlo hay que quitarse ciertos velos que nos tiende la realidad común. No es fácil, pero créeme que es divertido.

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Prensa de la semana

Wednesday, September 23rd, 2009

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros de eterna cadencia editora

“La memoria de Evita es incorruptible”. Rogelio Demarchi entrevista a Juan Martini en La voz del interior:

El trabajo con el narrador de una historia, ese otro “personaje” que es el que la cuenta, también forma parte de una exploración que no es sólo formal. La posición del narrador, qué sabe y qué no sabe, pero además qué hace y qué no hace condicionan y determinan la producción de la historia que cuenta y la historia misma. En Cine, por momentos, parece que hubiera dos narradores, o que el narrador se pregunta lo que no sabe; y en ocasiones se pregunta lo que el personaje, Sivori en este caso, no sabe, pero él tampoco. Esto crea, espero, un efecto de verosimilitud más intenso, porque compromete también al lector con las dudas que van apareciendo o con la perplejidad o la resignación con que se recibe el curso de los hechos

Kazbek de Leonardo Valencia reseñado por Diego Trelles Paz para Hablando del asunto:

Se percibe en Kazbek —siguiendo con la metáfora del cubo mágico—, una saludable voluntad por respetar e incentivar el albedrío del lector. Valencia va dejando rastros de lo que podría ser su texto y es igual de cuidadoso para remarcar aquello que no es, ni aspira a ser (“pero el mundo quiere historias, crudas a ser posibles” p.122). Es quizás, pues, en esta apuesta arriesgada de Valencia en donde mejor funciona su Kazbek: una novela lúdica y minuciosa que nos muestra sin alardes el dominio técnico del autor y, también, sin duda, la prolija manera en que se puede ser sugerente con lo mínimo (“Lo que está fuera del marco también es ficción”—p. 95).

Mujer mutante sin miedo a la muerte. Marjorie Ross comenta los trabajos de Gabriela Liffschitz:

Rebelde activa, Gabriela se negó a asumir el papel de condenada a muerte que se esperaba de ella, para buscar más bien una nueva sensualidad, enfocada, no desde la simetría exigida por los criterios de belleza dominantes, sino desde su propia unidad. Desde ella: la misma, antes y después del bisturí.

Un regreso a la página. Cristian Piazza saluda la edición de Cuentos reunidos de Felisberto Hernández:

Una novedad literaria que nos llega del pasado. Una buena excusa para una relectura del gran Felisberto Hernández.

Un final feliz en La comunidad inconfesable

Wednesday, September 9th, 2009

Mauro Libertella comenta brevemente (“quizá lo esencial está en el texto breve”) Un final feliz de Gabriela Liffschitz en el sitio La comunidad inconfesable:

Si el “testimonio de pase” lacaniano fuera un género de mayor visibilidad, las tensiones entre literatura y psicoanálisis –de los años setenta hacia acá– serían menos complejas, más cristalinas. Un final feliz parece resolver, desde el vértigo de la urgencia, esa imposibilidad de decirlo todo, ese halo de impronunciabilidad con que está rodeado el psicoanálisis. Es un relato raro, mestizo, de una ejecución perfecta. Para este libro terrible y conmovedor no encuentro más que elogios excesivos, definitivos, que mi psicoanalista se encargará de fracturar hasta hacerme ver que no son más que exabruptos de pura retórica, sentencias fantasmales.

Borges, el tiempo, y los laberintos de la crítica

Wednesday, July 15th, 2009

el laberinto del universoEl interpretador acaba de publicar una reseña sobre El laberinto del universo. Borges y el pensamiento nominalista de Jaime Rest. Con la tinta (digital) todavía fresquita, aquí la saludamos:

Leída desde el presente aunque no en la modalidad de exégesis ni en la de simple “interpretación” toda obra de la tradición se abre tanto hacia nuevas significaciones como se cierra en lo ya acontecido. Se encuentra en la paradoja de estar totalmente sumergida en el pasado y totalmente orientada a la actualidad y al porvenir.

Que los positivistas nos perdonen –y aquellos que suponen que se puede separar estrictamente el pasado, el presente y el futuro lo son aunque no lo sepan– pero el tiempo de las obras no se deja pensar de modo tan esquemático, y El laberinto del universo de Jaime Rest es otro ejemplo de ello. Su pasado (el texto es de 1976) es parte de nuestro presente y lo será cualquiera sea el modo en que ello ocurra del futuro. Y este no es un juicio que implique una valoración positiva si la entendemos como un acuerdo con las posiciones de Rest; más bien pretende señalar la cantidad de cuestiones teóricas a las que abre su texto y que continúan presentes. Cierto que Maximiliano Crespi asegura en el prólogo que la obra de Rest está “descentrada” respecto a su tiempo, pero consideramos esa visión unilateral, ya que como bien se pone en evidencia a través del análisis del propio Crespi al desplegar los postulados críticos de su objeto, ellos aparecen como de rigurosa actualidad en buena parte de la crítica contemporánea: son su tradición. Por otro lado, en El laberinto del universo los vínculos con Barthes, Blanchot y otros – volveremos sobre esto– asumidos por el autor, no nos hacen pensar en un pensamiento “periférico”, si puede llamarse así, sino más bien en uno absolutamente conectado con su momento histórico.

[Ir a la reseña]

Lecturas en blogs

Friday, July 10th, 2009

El interpretador y Los asesinos tímidos leen nuestros libros y comentan:

libros

  • El hombre en el umbral:

    Fantasmas es, como su objeto y su condición de posibilidad (un “yo” que se problematiza), difícil de asir. Apunta, en tanto parte de la obra de Link, a lo que Hegel definía como el elemento perfecto: aquel en el que la interioridad es tan exterior como interna es la exterioridad. No es un mal plan.
    Alejandro Droznes sobre Fantasmas de Daniel Link

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¿Qué está leyendo Miguel Vitagliano?

Monday, June 29th, 2009

Miguel Vitagliano recomienda para el canal de youtube “Qué estás leyendo” los libros El señor, el amante y el poeta de Dardo Scavino y El futuro no es nuestro, antología con selección y prólogo de Diego Trelles Paz.

Primeras lecturas de Kazbek

Friday, June 19th, 2009

kazbeks

  • Kazbek pertenece a ese tipo de libros (y es consciente de ello, porque hasta llega a decirlo) cuya historia, construida a través de fragmentos y claroscuros, parece imposible de descifrar por completo. Seguramente no se pueda salir de ella con alguna conclusión, pero si con ganas de celebrar su lectura. Qué raro es este pequeño libro. Qué grande, al mismo tiempo. (Paul Viejo en Coffee & Garamond)
  • Poética y distinta, miniaturista y con observaciones preciosas, y destacables escenas -el viaje a Cartago, el encuentro con la iguana, la descripción de un Ecuador volcánico, al borde de la incandescencia- Kazbek es una acertada descripción del desarraigo del escritor, que cambia de país, y que dentro de su propia obra, juega a distintas bandas. Amenazándose, probándose, divirtiéndose. Esperando la erupción de los volcanes. (Miguel Angel Muñoz en El síndrome Chéjov)
  • En la narración de esta obra aparentemente humilde por su sencillez y extensión, subyace sutilmente una dialéctica del quehacer creativo. Las dudas que asaltan a Kazbek antes de enfrentarse a la página en blanco tanto como las que se producen durante el proceso de escritura y el final, se despliegan aquí para representar al escritor real, de carne y hueso, que debe remar contra corriente, desmitificar ciertos mitos, encontrar la excepción a determinadas reglas y hallar un espacio donde poder producir, crear libremente. (Barcelona Review)

Casa fantasma

Tuesday, June 2nd, 2009

libros de eterna cadencia

Daniel Link y Mario Bellatin en medios y en blogs:

  • Volver a los fantasmas. Daniel Link responde una entrevista para La voz del interior. “Traté de pensar en qué se diferencian las figuras de lo imaginario, como el fin del mundo, la infancia, la tierra, etcétera, y qué lugar ocupan en una configuración”.
  • El silencio de las sirenas. En Golosina Caníbal dice de Fantasmas de Daniel Link: “es un libro con tantos fantasmas, con tanta potencia, con tanta paranoia, que todavía no sé por dónde encararlo”.
  • Aire en Los fantasmas del masajista. Catalina Rossini comenta Los fantasmas del masajista de Mario Bellatin para Hablando del asunto: “perdura por muchos días en la memoria, disparando viejas y nuevas sensaciones sobre lo que es, lo que está y lo que será cuando ya no esté. ¿Qué tan poderoso debe ser un libro para generar eso?”
  • Los fantasmas del masajista. Rodrigo Pinto, desde Santiago de Chile, lee el libro de Mario Bellatin. “La novela tiene la textura de esas pesadillas que se resisten a abandonarnos en el tránsito desde el sueño a la vigilia, a pesar, o quizá debido a, la precisión del lenguaje y la apelación a elementos cotidianos y aparentemente normales.”
  • La escritura fantasma de Bellatin. Leonardo Jihad reseña Los fantasmas del masajista: “Los fantasmas del masajista de Mario Bellatin es una inyección de desconcierto”.

Morábito habla del asunto

Sunday, May 10th, 2009

Catalina Rossini entrevista a Fabio Morábito para Hablando del asunto:

la lenta furia¿Por cuál de tus actividades te da más satisfacción que te reconozcan?

Mi actividad principal es la escritura y, en concreto, escribir poemas y cuentos. Acabo de publicar mi primera novela, he escrito ensayos y he traducido mucho, pero donde me siento mejor es en la poesía y los cuentos. De hecho, algunas personas que han leído mi novela, opinan que es una novela disfrazada de cuento, lo que no sé si tomar como una virtud o como un defecto.

Coincido con lo que dice la contratapa del libro, los cuentos de La lenta furia son desconcertantes. Leer cuentos fantásticos puede parecerse a la experiencia de viajar, cuando uno observa desde una tercera posición las rutinas que le resultan ajenas y muchas veces exóticas. ¿Qué tanto tienen que ver tus experiencias de viaje con tu vuelco a la literatura fantástica en este libro?

No estoy seguro de que una biografía como la mía, desperdigada entre varios países, haya sido decisiva en mi estilo. La tendencia a lo fantástico o lo anómalo puede darse tanto en un escritor que no se ha movido nunca del mismo lugar, como en uno que ha recorrido muchos países. Además, lo fantástico está en mayor o menor grado en casi todo lo que se escribe, si le atribuimos a esa palabra un sentido muy amplio. Yo procuro que el elemento fantástico esté presente pero reducido a lo mínimo. Por ejemplo, en el cuento “Mi padre”, un padre le muestra a su hijo, durante sus paseos, las alcantarillas de las calles, para que sepa que el suelo de una ciudad es algo aparente y que la ciudad prosigue por debajo, ramificándose en multitud de meandros y túneles. Esto es para mí lo fantástico: algo perfectamente real y verosímil que recibe, sin embargo, una suerte de énfasis de la atención, una especie de aceleración de los sentidos.

De la nostalgia feroz de “Mi padre”, pasamos a la explicación casi médica de “Las madres”, que resulta inquietante precisamente por ese despojo, luego a ese ambiente tan burtoniano de “Los Vetriccioli” diametralmente opuesto al de “La Perra”. ¿Cuál es esa Lenta Furia que agrupa estos relatos

Creo que si alguna virtud tiene el libro es su variedad: cada cuento es distinto de los otros. “La perra” es una farsa urbana, en cambio de “Los Vetriccioli” emana una atmósfera bíblica. Algunos me han criticado ese rasgo, pero yo pienso que por debajo de esa variedad late algo común, algo a contracorriente que quiere manifestarse y que he tratado de identificar con el título, una lenta furia, una suerte de lava que desciende por el costado de una montaña, destruyendo y reduciendo todo a su esqueleto más simple.

[La entrevista completa]