Archive for the ‘La mirada de Eterna Cadencia’ Category

Contexto (sobre una foto de Pepe Fernández)

Wednesday, January 23rd, 2013

La historia detrás de Jorge Luis Borges.

Por Martín Kohan.

Me pregunto por qué razón no se saca ese tapado que tiene, si ahí adentro, en la confitería, seguramente no hace frío. También me pregunto por qué razón se lo puso. No parece un abrigo adecuado para llevar en este sitio a esta hora del día, la hora del té, la hora de ese té que sobre la mesa espera. Más cerca está de la Heineken que el cenicero tan sólo anuncia, o del vino tinto que la copa vacía parece sugerir o propiciar. Mujer nocturna en plena tarde, portadora de noche adonde va: las botas altas y las lentejuelas brillantes señalan su deshora, señalan su destiempo.

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Recepción

Tuesday, November 20th, 2012

Martín Kohan cuenta por qué le cuesta la escena protocolar de la recepción y el registro en los hoteles.

Por Martín Kohan.

recepción

Habitar en hoteles me encanta, pero llegar a los hoteles me cuesta. Me encanta vivir en hoteles porque todo cuarto de hotel, el más suntuoso o el más espartano, ha obrado para mí ese prodigioso proceso de filtrado de lo hogareño que quita todo lo que a mi criterio sobra y deja lo único que personalmente preciso: una cama, un baño, un velador, una ventana. Lo demás por lo común me incordia, y en las habitaciones de los hoteles no está. Sé por eso que voy a sentirme bien cada vez que me espera esa clase de vida; por una vez, mi espacio y yo vamos a congeniar sin conflictos.
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Genio y figura

Monday, October 29th, 2012

La verdad sobre la supuesta escena de encuentro entre Bioy y Borges en La Biela.

Por Martín Kohan.

Fotos de La Biela, Buenos Aires

Quien entre distraído en “La Biela”, conversando o metido en sus cosas, dará sin dudas un respingo. Apenas transpuesta la puerta de la ochava, la que deja ver el ángel y más allá la Plaza Francia, dará con una mesa ocupada que le sale prácticamente al paso. ¿Ocupada? Sí, en efecto; pero ocupada por Bioy Casares y Borges. Dos figuras muy realistas, a las que no me atrevo a llamar estatuas pero tampoco me atrevo a llamar muñecos, de estos dos hombres de letras en reproducción muy fidedigna, están dispuestas allí, en un acto de presencia. Se confunden con los parroquianos, en parte por su extremo verismo, en parte porque no son pocos los vivos del lugar que lucen un tanto tiesos. La escena por cierto impacta: los dos parecen estar ahí.
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Espina

Wednesday, October 3rd, 2012

Una cuestión de percepción.

Por Martín Kohan. Foto: Santi Ochoteco.

ariel schettini y fernando vallejo

Si hay algo que nunca, pero nunca, sucede en una cancha de fútbol, es que los veintidós jugadores corran detrás de la pelota. La corren tres o cuatro, cuatro o cinco; otros corren hacia los espacios vacíos, ahí donde la pelota no está, y otros corren para cubrir justamente esos espacios; otros miran, sin correr, ni a la pelota ni a nada.

Sin embargo, quienes quieren desmerecer este antiguo juego suelen hacerlo recurriendo a ese argumento: la tesis de los veintidós tipos que corren detrás de la pelota. Al propio Borges, por lo pronto, se lo oyó esgrimir más de una vez esa tesitura; y la otra noche, sin ir más lejos, en una mesa del Filba, dijo eso Fernando Vallejo. No se trata, por supuesto, de un asunto de comprensión, porque estos hombres tan inmensamente lúcidos, capaces de entender a Schopenhauer o a Berkeley, la gramática en sus recovecos o la biología en su vastedad, ¿cómo podrían dejar de entender una cosa tan elemental como un simple partido de fútbol?
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Confesión

Wednesday, September 26th, 2012

Deporte e irreflexión.

Por Martín Kohan.

defe

Aquel que lo haya vivido no precisa explicación, y a aquel que no lo haya vivido no se lo puedo explicar. Salía yo de la cancha, minutos después de un partido perdido con toda injusticia. Me agobiaba una amargura que no me permitía hablar. Parecían entenderlo bien Agustín, mi hijo, y Matías, su amigo, que venían detrás de mí sin decir una sola palabra. Íbamos rabiosos entre otros muchos igualmente rabiosos por la Avenida Comodoro Rivadavia, ya casi llegando a Libertador.
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Vida de escritor

Wednesday, August 22nd, 2012

“Una lava hirviente de furia surca el pecho del escritor pasmado”. Sobre las dificultades prácticas de la vida de escritor.

Por Martín Kohan.

mk

Le piden al escritor que recomiende algún libro suyo. “¡Todos!”, piensa él de inmediato; pero advierte que esa respuesta, la automática y sincera, no es la más conveniente en función de su deber de modestia. Entonces intenta quedarse con uno solo, es decir postergar todos los otros; y aunque se esmera, no lo consigue. Su interlocutor se cansa de esperar o de ser testigo de tamaño embarullamiento. Se disculpa y se compromete a encontrar algún libro por sí mismo. Le da la mano y se va.
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Vida de escritor

Wednesday, August 15th, 2012

Martín Kohan continúa la serie sobre los equívocos de la vida de escritor.

Por Martín Kohan.Foto: Lucio Ramírez.

A menudo al escritor le preguntan por qué es importante leer. Entonces el escritor carraspea, ensaya algunos gestos de reflexión, alza la vista para tomar la palabra, y suelta su recitado de siempre: que leer estimula la fantasía, que permite vivir vidas distintas, que ayuda a pensar, que amplía el vocabulario, que elimina las faltas de ortografía. El otro día se lo volvieron a preguntar, ajenos a que venía de ser dejado otra vez, ajenos a que acababan de hacerle el bolso otra vez. ¿Las razones? Las de siempre: hastío por su incompetencia práctica, no soportar más sus largos enfrascamientos autistas, el tedio apabullante de vivir con una especie de momia. Lo mismo de las otras veces, incluso con los mismos términos.
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Vida de escritor

Thursday, August 9th, 2012

El primer texto de una serie sobre los equívocos de la vida de escritor.

Por Martín Kohan.

En días de Feria del Libro, los maestros y maestras envían a sus discípulos a recorrer pasillos y stands, a menudo con esta consigna: encontrar a algún escritor y hacerle algunas preguntas. El propósito es loable, acercar a sus alumnos a los libros, volverles accesible ese mundo, hacerles ver que los escritores vistos de cerca son personas comunes y corrientes, tan a su alcance, en última instancia, como la propia literatura.
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Bar Cordano

Tuesday, July 31st, 2012

Un bar limeño tradicional que funciona como un vértice.

Por Martín Kohan.

bar cordano

En las paredes del Bar Cordano hay fotos del Bar Cordano. Lo muestran tal como fue en el pasado, por ejemplo en 1905, y subrayan su principal atractivo, que es que era igual que como es hoy. La gente que aparece en esas fotos es la que aporta la diferencia de época, con el tipo de corbatas que lucen, el tipo de tiradores que lucen, el tipo de sombreros o de engominados que lucen. El bar como tal ha quedado idéntico, pero no por eso da la impresión de existir en el pasado. Su promesa y su engaño en todo caso son otros: que en los bares cómo éste el tiempo pueda ser perfectamente constante.
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Memorias de Almagro

Wednesday, April 18th, 2012

Un recorrido por los lugares que visita alguien que es de Almagro, aunque no viva más ahí.

Por Martín Kohan. Foto: Nicolacur.

  1. La Orquídea

El cartel de la puerta de “La Orquídea” lo advierte: que se tire para entrar, que para salir se empuje. Pero hay mucha gente en la ciudad que va y viene y que no lee, que entra o sale pero nunca lee. En el café “La Orquídea”, de Corrientes y Acuña de Figueroa, se puede distinguir así al que viene siempre del que viene alguna vez, al habitué del ocasional, al parroquiano del forastero. Al infrecuente, al que no sabe, se le nota al instante si es que llega o si es que se va: si teniendo que entrar empuja, y por lo tanto se estanca, o si teniendo que salir tira, y por lo tanto se traba. A los usuales, a los de siempre (Cristófalo, Moledo, yo, la abuela de Fabio Wasserman, etc.), jamás nos pasaría eso.
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La voy a matar

Thursday, March 8th, 2012

“El impulso de matar aparece no pocas veces ante la visión de la mujer que ha traicionado”.

Por Martín Kohan.

No es de extrañarse, al menos en el mundo del tango, que ahí donde existe una traidora exista también el propósito de matarla. Sobre todo porque hay una especie de fatalidad por la cual, a diferencia de la mujer perdida, de la que no se sabe más (“Qué será, Gricel, de ti”, en “Gricel”), o de la mujer del abandono, que ya no vuelve más (“Nunca, nunca vendrás”, en “Tu pálida voz”; “Pero no hay nadie, y ella no viene”, en “Soledad”; etc., etc., etc.), la traidora acaba por quedar a la vista tarde o temprano. A veces hasta en el mismo momento, en pleno acto de traición; y a veces un tiempo después, exhibiendo insoportablemente su dicha nueva, su nueva vida o su nuevo amor.

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El por qué de mi fracaso

Tuesday, January 31st, 2012

La mirada de Eterna Cadencia sobre una nota del diario: “Vuelvo a la foto del lector de playa que ocupa media página en el Clarín del lunes. ¿No podría acaso ser yo? ¿Una estampa de mi propia adolescencia?”.

Por Martín Kohan. Foto: Clarín.

Las noticias de Clarín me dejan triste a menudo. El lunes pasado volvió a ocurrirme. En portada constaba este anuncio: “Los chicos que leen también mejoran en Matemática”. Y en la nota respectiva, tan pronto como en la página tres, bajo la fotografía a todo color de un adolescente leyendo en la playa con el que, excepto por su camiseta de Estudiantes de La Plata, podría yo perfectamente identificarme, se ofrecía, entre otros, este argumento: que una investigación de la Universidad de Oxford demostró que “los lectores habían llegado a ocupar mejores puestos en empresas que aquellos para los que la lectura no había sido una prioridad”.

Yo no trabajo en empresas, trabajo en una universidad. Pero ahí, lejos de haber alcanzado los “mejores puestos”, he visto a mi remuneración estancarse en un mismo y modesto cargo desde el año 1991. En cuanto a la matemática, sumo y resto con fluidez, casi sin usar los dedos; y puedo multiplicar o dividir con coma, siempre y cuando me den un tiempo y un lápiz. Pero eso sí: ante ecuaciones de doble incógnita, por ejemplo, me trabo indefectiblemente, me bloqueo y me quedo pasmado, a veces no sé ni empezar.

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El arte del desvío

Monday, January 30th, 2012

“Libertella escribió sobre el error, la falla, el desvío”.

Por Martín Kohan.

libertella

Leo con admiración, con gratitud, con envidia, un texto de Libertella sobre la B y la V. Acaba de aparecer en A la santidad del jugador de juegos de azar, y responde a esa clase de sensibilidad, que es a la vez etimológica y crítica, que permite comprender que en la literatura no hay nada más sustancial, no hay nada más verdadero, no hay nada más concreto ni hay nada más vital, que la letra, que las letras.

Libertella pasea por Constitución y piensa en Borges. Ya en eso hay un desvío, una perversión del paseo; porque lo habitual y establecido, el camino recto del reflejo de la crítica, predispone la asociación entre Borges y Palermo: la famosa manzana de Guatemala-Serrano-Paraguay-Gurruchaga, el arroyo Maldonado, esa zona de la ciudad. Pero Libertella evoca a Borges lejos de ahí, que es por otra parte donde él mismo vivía; lo piensa en Constitución. No hay menos Borges en Constitución que en Palermo: es ahí, después de todo, donde sitúa el aleph en “El Aleph”; es ahí donde comienza el viaje, efectivo o delirado, hacia el sur en “El sur”.

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Sarmiento por San Martín

Wednesday, January 18th, 2012

“A Sarmiento lo sacaron de la cama donde descansaba cuando se murió, para ubicarlo, ya muerto, en su sillón de trabajo”. Martín Kohan ve un ajuste entre dos fotos.

Por Martín Kohan.

sarmiento muerto

Entonces la muerte es esto, es esto que en la foto se ve: este paso de lo tenso a lo flojo, este paso de lo erguido a lo derramado, esta forma de dejarse estar. No es el Día del Maestro todavía, pero lo será: es el 11 de septiembre de 1888. Domingo Faustino Sarmiento se acaba de morir en Asunción del Paraguay. Le sacan la foto en el mismo cuarto en el que se produjo la muerte, porque es a la muerte a quien quieren fotografiar, y no solamente a Sarmiento. De hecho la foto se toma como quien dice a prudente distancia, y quien impone esa distancia no es Sarmiento, es la muerte.

Esa distancia revela a su vez el entorno, al abrir por necesidad el encuadre. La muerte es puesta en contexto: las paredes algo cargadas de cuadros, la mesa algo cargada de libros y papeles, la bacinilla de porcelana al pie, una silla de reposo a la izquierda, otra menos confortable pegada a la mesa. Sobre la mesa, entre otras cosas, un candelabro con una vela sin luz y un reloj que sirve para desmentir las ambiciones de lo eterno.

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Quedate aquí

Wednesday, December 28th, 2011

Entre todo lo que se extraña, “el barrio reúne lo más general, es decir el universo, con un rincón de cobijo materno que resulta casi un útero”.

Por Martín Kohan.

Uno de los momentos más expresivos de todos los que, con abundancia, nos procura el tango, no se debe curiosamente a ninguna de sus voces, a ninguno de los instrumentos que lo han hecho sonar. Ese momento se define en un chasquido de lengua, de improbable o imposible traducción verbal; esa clase de chasquido que se esconde en la boca al tiempo que, para completarlo, se alza un hombro (y no los dos), o las dos cejas (y no una), o se inclina la cabeza un poco hacia un lado, un poco hacia el otro.

¿Quién se exilia de un país? Un país es una entidad demasiado extensa, demasiado vaga, demasiado amplia, por demás dispersa; no es ésa la escala verdadera del abandono y de la nostalgia. No se extraña de manera tan difusa, el que extraña extraña de manera más concreta. El tango lo revela: se extraña una ciudad. Lo revela sabidamente Carlos Gardel, ya en “Volver”, ya en “Anclao en París”, ya en “Lejana Buenos Aires”, ya en “Mi Buenos Aires querido”. La ciudad es el objeto (a veces femenino, a veces masculino) del que añora a la distancia; el exilio consumado es exilio de una ciudad.

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