Por modesta que sea su ubicación entre otras literaturas, el blog se consolida como un nuevo género.
Por Guillermo Belcore.
En estos tiempos de tanto frenesí emocional y tanto trabajo, me he relajado con un material noble. Distendió una de mis noches una recopilación de cuatro conferencias que en los setenta había pronunciado don Jaime Rest, uno de los pocos críticos imprescindibles de la Argentina, pues combinaba la expresión más elevada con la lucidez y la erudición, y cuyo legado -dicho sea de paso- aun no ha sido honrado como se lo merece, con la excepción del espléndido volumen que Maximiliano Crespi y Eterna Cadencia rescataron no hace mucho (El laberinto del universo).
La rara perla de Rest que tanta satisfacción me produjo se titula El cuarto en el recoveco. Son sólo ochenta y dos páginas, pero no hay una que no encierre algún goce intelectual. Tengo la edición ocre de 1982, publicada por el legendario Centro Editor de América Latina. Forma parte de un lote de cincuenta libritos que compré por correo, creo que durante el primer año de la Restauración Democrática. El título de la colección es fiel a su contenido: “Biblioteca argentina fundamental”.














