Archive for October, 2008

Continuadísimo, de Naty Menstrual

Thursday, October 30th, 2008

Les presentamos otra de nuestras novedades de noviembre, que desde la próxima semana estarán en las librerías.

Naty Menstrual: Literatura travesti trash

El primer libro de relatos de Naty Menstrual nos presenta un registro cotidiano de distintas formas de la marginación y de los vínculos y amores posibles a partir de ese contexto. El drama de la realidad, narrado con afecto, pero también con un sentido del humor que permite sobrevivir a las tragedias cotidianas, a las madres fálicas, a la violencia gratuita, a las limitaciones que lo real impone a los deseos y sus posibles vías de escape. De tono irreverente, en la línea de Copi, con el desparpajo y la celeridad de la escritura que ha atravesado la experiencia del blog, Continuadísimo acerca al lector textos lúcidos de un estilo chispeante, florido y urbano.

María Moreno escribió la contratapa de esta hermosa edición, que aquí reproducimos:

 

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Crónicas del Dr. Pakus (II)

Wednesday, October 29th, 2008

La semana pasada, luego de una visita de un jardín de infantes, y bajo los “escombros” que dejó el pequeño grupo infantil, nos encontramos con un escrito de nuestro querido duende.

 

El jueves nos visitó un jardín de “infantes”, no justamente de marina, ni mucho menos, sino mucho más, o al menos eso creo. Tendrían unos cuatro años, nenes y nenas (fue lo que pude deducir mirando los minúsculos delantales). Estoy envejeciendo, queridos amigos. O bien estuve mucho tiempo guardado, con la lona puesta, lejos del efecto erosivo de la evolución social, o dicho sea de paso, las cosas pasan veloces, bajo mis narices, lejos del menor reflejo de mi pequeño mundo interior. Tal vez un grupo de infantes de marina en una misión secreta hubiera sido más evidente y levantando sospechas más rápido que la banda de forajidos que conocí este jueves.

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Recorre los campos azules de Claire Keegan

Wednesday, October 29th, 2008

Les anticipamos una de las novedades de nuestra editorial que sale al ruedo en noviembre.

Claire Keegan es uno de los talentos más aclamados de la nueva generación de narradores irlandeses junto con Colum McCann, Jaime O´Neill y Gerard Donovan. Comparada con Anton Chejov y Flannery O´Connor, su prosa poética y sus extrañas historias de la Irlanda rural hacen de Recorre los campos azules una pieza dramática en su cotidianeidad.

 

Recientemente galardonada con el Edge Hill Prize 2007 al mejor libro de cuentos en lengua inglesa, y en su primera traducción al español, este segundo libro de cuentos recoge eventos decisivos que devien en matrimonios fallidos, relaciones incestuosas, visitas intrigantes, amores imposibles, paternidades frustantes y maternidades malogradas.

 

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Abril rojo

Tuesday, October 28th, 2008

Por P. y S.R.

Esta novela me llamó a gritos por más de un año desde su lugar privilegiado en la mesa de la librería. No olvidemos que estar en las mesas es un honor que no tienen ni el 1% de los títulos que circulan por cualquier librería.

La cuestión es que nunca la levanté. Reticencias por ser Premio Alfaguara, otras lecturas pendientes, etc. Pero Santiago Roncagliolo viene en noviembre al Filba y me obligué a leerlo. Y no me arrepiento en lo más mínimo.

Para explicar la novela, nadie mejor que su autor. Copio literalmente lo que escribe en la contratapa del libro:

 ”Siempre quise escribir un thriller, es decir, un policial sangriento con asesinos en serie y crímenes monstruosos. Y encontré los elementos necesarios en la historia de mi país, Perú: una zona de guerra, una celebración de la muerte como la Semana Santa, una ciudad poblada de fantasmas. ¿Se puede pedir más?”

“El investigador de los asesinatos es el fiscal Chacaltana, que nunca ha hecho nada malo, nada bueno, nunca ha hecho nada que no estuviese claramente estipulado en los reglamentos de su institución. Pero ahora va a conocer el horror. Y el horror no ha leído el Código Civil.”¨

“Siempre quise escribir una novela sobre lo que ocurre cuando la muerte se convierte en la única forma de vida. Y aquí está” S.R.

Los más vendidos del 2007

Tuesday, October 28th, 2008
Queremos compartir nuestro ranking con los 20 títulos más vendidos el año pasado en la librería. Afortunadamente, buena literatura, a pesar de seguir de cerca la moda del circuito literario, llámese Marai o Murakami. También a tono con las novedades, tuvieron gran aceptación Auster y Mastretta. No faltó la presencia de alguna reedición, consecuencia del impacto cinematografico, como fue el caso de El Perfume de Patrick Suskind. Incluso Bauman con su furor de los libros “líquidos”, se convirtió en uno de los autores de no ficción más vendidos. Como siempre, los premios también dieron sus frutos, y ahí está Pamuk, luego de ser ganador del Nobel de literatura en el 2006. De todas formas, nos hubiera gustado que haya más clásicos, literatura argentina, y editoriales independientes encabezando la lista. Quizás el 2008 nos traiga algunas gratas sorpresas…por ahora nos conformamos con presentarles los libros del 2007. Aquí están, estos son:

El último encuentro de Sandor Marai
Cien años de soledad de Gabriel García Márquez
El lector de Bernhard Schlink
Tokio Blues de Haruki Murakami
Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa
La mujer justa de Sandor Marai
Seda de Alessandro Baricco
La historia de amor de Nicole Krauss
Crónica del pajaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami
La mesa de limón de Julian Barnes
Me llamo rojo de Orhan Pamuk
Maridos de Angeles Mastretta
Amor líquido de Zigmunt Bauman
El perfume de Patrick Suskind
En celo 1 (AAVV)
Profanaciones de Giorgio Agamben
Pura anarquía de Woody Allen
La hermana de Sandor Marai
Viajes por el scriptorium de Paul Auster
Kafka en la orilla de Haruki Murakami

Carta de un visitante anónimo

Tuesday, October 28th, 2008

El otro dia un cliente entró a la librería, la recorrió, y luego se sentó a tomar un café. Como muchos hacen, pensaba y escribía. La diferencia es que cuando se fue, nos regaló lo que había escrito. EC

 

Nadie me espera; ni espero. Las baldosas humedecidas por el rocío se transforman en huellas a mi paso. El encargado de un edificio me esquiva sin dejar de lanzar un potente chorro de agua con la manguera con la que cada mañana limpia la vereda.
Un taxista sueña tiempos mejores, mientras se repone del desvelo de la madrugada, en su butaca reclinada. Me pregunto si se durmió con la radio prendida. El de las 9 de la mañana es el horario en el que se pueden adivinar los sueños, despertares y humores de los demás. Un sueño absurdo que no conduce a ninguna parte, pero que, en todo caso, me ayuda a sobrellevar las cuadras que debo recorrer hasta tomar el colectivo.
Hoy me sorprendió la vidriera de una librería nueva, montada en una vieja casona. Siempre estuvo ahí. Pero hoy se me presenta como un descubrimiento. Sin dudarlo, entro en el local y rápidamente, miles de libros me dan la bienvenida con su aroma encantador e hipnótico. Del piso al techo, los estantes caoba dan la misma sensación del abrazo, y me estremezco.
Una música suave y rítmica me lleva por todo el local, como flotando. Estoy solo en una inmensidad de palabras escritas. La vendedora esboza una sonrisa cómplice de bienvenida y, como a mí me gusta, ni siquiera me pregunta qué necesito. En mi recorrida por estantes y anaqueles, me sorprendo y me reencuentro con viejos amigos, conocidos e ignotos autores.
Una puerta doble hoja conduce a un patio techado con vidrio en el que están dispuestas con cuidada simetría, las mesas de un bar recoleto y cándido. No puedo contener las ganas de escribir. Como un exorcismo; un ejercicio.
Mientras espero el café, sacó de mi mochila una libreta diminuta en la que escribo estas líneas. Tan escuetas como la idea que tengo de mi conocimiento cada vez que ingreso a una librería o una biblioteca. Siempre caigo en la misma cuenta: aún no he leído nada.
Pago el café y de regreso a casa, llamo al trabajo, actúo una gripe repentina y me dispongo a retomar viejas lecturas inconclusas. Valió la pena. 
L.A.
16/10/08 – 10,15 hs.

Conociendo editoriales: Gadir

Tuesday, October 28th, 2008

A diario nos llegan cantidades de libros, sin embargo, nos gustaría destacar algunas colecciones, que se han ido ganando un lugar de privilegio en EC, por la admiración que supieron despertar entre los que vivimos en medio de tantas ediciones. Buenos autores, traducciones precisas, lindos textos. En pocas palabras, queremos contar cuáles son los libros que elegimos para llevarnos a nuestras casas.

Un catálogo de gran calidad es el que desembarcó hace poco en nuestro país de la mano de Gadir (nombre fenicio de Cádiz), una editorial que ha decidido apostar por los clásicos desde hace ya cuatro años. Cuenta con autores como Andrea Camillieri, Marguerite Yourcenar,  Italo Svevo, y André Gide. Nos gustaría destacar dos libros de esta colección.

En primer lugar, Todos los relatos de Italo Svevo (1861-1928), quien está considerado como uno de los más grandes escritores del siglo XX. Este volumen comprende la totalidad de los relatos que escribió, y está divido en tres partes: Relatos completos, Relatos incompletos y Las confesiones de un anciano.  Dos textos imperdibles de este libro son: la “Historia del buen viejo y la muchacha hermosa”, y “Corte viaje sentimental”, que constituyen un buen reflejo de los temas que recorren toda su obra: el peso de la moral sobre el individuo, el amor, la vejez, el sentimiento de culpa, el paso del tiempo, la muerte, y la crítica a la burguesía.

En segundo lugar, Un amor de Dino Buzzati (1906-1972), autor admirado por Borges, y narrador exitoso que escribió alegorías sobre el tiempo, la soledad, y los desencantos amorosos. Así, con el Milán de los años 60 como escenario, esta novela trata sobre las pasiones no correspondidas, el amor entendido como una enfermedad o una guerra, el autoengaño, y la humillación.

Las ediciones son cuidadas, de tapa dura, con una estética muy sobria, y realmente todo su catálogo tiene un gran valor literario.

 

 

Lanús

Monday, October 27th, 2008

Por P.

Francisco le roba $1000 a Tito para que su novia pueda hacerse un aborto. Error. Lo matan. Cuando vuelve de Capital, la mafia lanusense no tarda más de 10 minutos en cargárselo. Antes de volver a Lanús, y mientras gasta con su novia los $1000 que no usaron para el aborto, llama 2 veces a Adrián, un amigo de la infancia, al cual no encuentra.

Así empieza esta novela que me mantuvo atrapado de principio a fin. Una historia en la que Adrián, su protagonista, vuelve al barrio y se reencuentra con sus viejos amigos y de a poco se da cuenta que no comparten los mismos códigos. 

Una historia en donde se mezcla la novela policial, el amor, la amistad y su evolución -o involución-, los pactos y las traiciones, y todo en justas dosis que hacen de Lanús un gran libro.

Cuarteto para autos viejos de Miguel Vitagliano

Monday, October 27th, 2008

Les presentamos la primera parte de la última novela de Miguel Vitagliano, recientemente publicada por nuestra editorial. 

Primera Parte

El hombre que hacía las casitas

 

Al hombre que hacía las casitas nadie lo llamaba de esa manera ni pensaba en él en los términos de su hobby; quizá porque no tenía el aspecto –si es que se puede tener alguno– de un hombre que desde los nueve años construía maquetas de fósforos con la ambición de armar una ciudad de dieciséis manzanas. Aún a sus cuarenta y tres años mantenía inacabado el proyecto, pero no lo preocupaba, se sentía a gusto con lo que hacía y satisfecho con cada una de las decisiones que había tomado en su vida, incluso con las últimas. Siempre tuvo la firme convicción de que vivía del mejor modo que podía, lo que no implicaba que alguna vez se hubiera sentido feliz. La completitud era un concepto que por principios –¿matemáticos principios?– prefería alejar de su camino.

Todo en él eran números y cálculos, tanto para realizar sus construcciones en fósforo y cartón como para el resto de las cosas. Un hombre de setenta años vivía 25.550 días, ¿cuántos serían entonces los segundos de entera plenitud en esos 36.792.000 minutos? Es posible que durante las horas muertas al volante de su taxi intentara alguna respuesta personal; si lo hizo jamás contó nada de eso a Leticia. Más atinado sería creer que las cifras arrastraban en sí mismas el absurdo de cualquier atisbo de vanidad.

 

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Bonsai

Wednesday, October 22nd, 2008

Por P.D.

Debo admitir prejuicios al tomar entre mis manos la novela de Zambra. Nobleza obliga: me equivoqué. Quizás porque como casi todo en la vida, tiene su momento oportuno (su “kairós”, dirían los griegos), y ayer fue el de mi encuentro con Bonsai. Simple y profundo juego de cajas chinas, donde el protagonista, alter ego de Alejandro, también decide escribir una novela. Tal vez solo para simular el fracaso de no ser contratado por el escritor ante la chica, tal vez porque tenía una historia (o muchas) que contar. Sus primeras experiencias como estudiante y amante a la vez, unidas a la mentira sostenida sobre su conocimiento de Proust -cuya esencia está tan presente en las páginas del escritor de Bonsai.

Como dice el narrador, casi no importan los nombres, porque en realidad toda historia está conformada por un “él”, “ella”, “tiempo”, “muerte”, “amor”, “sexo”, y no mucho más que eso. Y esta novelita de no mucho más de 100 páginas tiene cada uno de estos ingredientes. Prácticamente nos deja a los lectores con ganas de que la historia siga. Pero como se aclara casi al comienzo, ella empezó a estar muerta a partir de los 30, y él…él está ahí para hacernos sentir lo que una vez sintió cuando estaba vivo de verdad, y no sólo apoyándose en sus recuerdos. Casi como Proust cuando nos hace percibir esa necesidad en la infancia del beso de una madre antes de irse a acostar. Como “él” cita, a veces basta con tener algo en el pensamiento para hacerlo plenamente suyo. De ahí que las ideas nos hagan libres, y los sueños revivan o inventen lo que ya no es o nunca será en la realidad.

Crónicas del Dr. Pakus (I)

Tuesday, October 21st, 2008

Dr. Pakus, un misterioso duende que habita en nuestra morada, nos cuenta sus sensaciones cuando cruzó por primera vez el umbral de la librería.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que crucé el umbral de la propiedad, había algo en el ambiente que me recordaba al sótano de una refinería clandestina en épocas de la ley seca, en realidad no nací en esa época, pero en fin, ustedes comprenderán. El contraste de la tarde en su cénit con un obrero fumando un cigarrillo en la escalera, una imagen de la Virgen de Luján que guardaba el caserón empotrada en la pared, me hacían acordar a aquellas historietas viejas. Era tremendamente grande, había macetas de tierra negra, rajadas, polvo de años. En la terraza encontré una vieja cuchilla atravesada en las entrañas de una enamorada del muro, oxidada, con signos de uso, la guardé con cuidado junto con las cosas que pertenecían a la casa, aún la conservamos de recuerdo.

Hasta acá todo venía muy bien, me imaginaba leyendo un libro, cafecito, Coltrane, la muchacha rubia sobre el piano… El problema fue cuando entré en lo que iba a ser la librería. Fue angustiante ver todas aquellas bibliotecas vacías, pensé que no habría forma de llenarlas, que no conseguiría los libros que quería, y tantas otras cosas. Volví a mirar la profundidad del lugar. Un muchacho de aspecto amable martillaba los zócalos del fondo, la segunda vez que miré ya no estaba. Me acerqué hasta el fondo y descubrí otro ambiente, pensé para mis adentros que si ese lugar fuera mío pondría allí una chimenea y me pasaría las noches en vela leyendo junto al fuego.

Pero lo que quería contarles, en realidad, no era aquella visita extraña que experimenté allá por el 2005, ni tampoco sobre todas aquellas bibliotecas vacías que me provocaron cierta tristeza. Lo curioso fue que cuando me fui eché una última mirada a todos esos estantes, y ya no estaban vacíos; a medida que los recorría con la vista, los libros aparecían por doquier, era como si siempre hubieran estado colocados allí: una vieja edición del Facundo forrada en cuero, La Divina Comedia con el canto dorado y encuadernada con cuero crudo, gastado por los años. Los libros siempre estuvieron allí, solo había que creer que allí estaban, eran la esencia del lugar. Con un poco de detenimiento pude sentir incluso aquel hedor a humedad y libros viejos de las bibliotecas europeas. Así fue que me reconcilié con esa casa, así se fue moldeando este lugar, aún con los rastros de sus antiguos inquilinos, desconocidos. Alguien me dijo que antes funcionaba una imprenta, quién sabe, cuántas historias habrán desfilado por estos suelos, algunas inconclusas, cuántos libros, cuántos amantes. Ahora nos toca a nosotros, esta librería nos resulta familiar, uno se siente como en casa. Me encantaría que sintieran lo mismo algún día.