Nicolás Buenaventura en el encuentro Leedurías de Malba.
Por P.Z.
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Hijo, nieto, bisnieto, tataranieto, bistataranieto. Así hasta llegar a los sicilianos Buonaventura del 1650. Cuando Luis Buenaventura se presenta, parece necesitar llegar hasta sus orígenes.
Este fin de semana en Malba se llevó a cabo el encuentro “Leedurías” donde un grupo de artistas, ensayistas y narradores orales brillaron en un espectáculo múltiple que comenzó el sábado a las 15.00 y terminó el domingo a las 19.00. Participaron entre otros Rafael Cipollini, Juan Marcial Moreno, Belén Gache. Nicolás Buenaventura fue uno de los hacedores del encuentro –y una de las figuras más destacadas–. Estuvo presente en dos actividades: el sábado para un público adulto, el domingo para niños “de tres a trescientos años”.
Pícaro, Buenaventura. Sabe ganarse al público, sabe cómo ponérselo en el bolsillo. Después dice que el origen de su narración está en la imposibilidad de bailar:
Yo vengo de Cali, una ciudad donde se baila mucho, la capital de la salsa. En Cali es muy importante saber bailar para conseguir novia. Y como yo nunca aprendí a bailar…
















