“El lector, entonces, por paradójico que parezca, debería leer esta novela, en lo que tiene de policial, como si no fuera una novela policial”. Juan Martini reseña Blanco nocturno de Ricardo Piglia.
Por Juan Martini.
Es como si Blanco nocturno, la cuarta novela de Ricardo Piglia, tomara el andamiaje de la novela tradicional para escribir una novela nueva. Piglia ha dicho en estos días que anhelaba la épica del género policial y que quería escribir una novela de personajes: anhelos saludables cuando el arte de la novela parece haber llegado trastabillando al siglo XXI. Y de hecho Blanco nocturno pone en escena, por un lado, a Luca Belladona, un héroe arltliano, podría decirse, en lucha contra la adversidad, y, por otro, despliega una galería de personajes inolvidables -lo que hay de inolvidable en una novela es lo que suele convertirla en un clásico- entre los que se puede nombrar por lo menos al portorriqueño Tony Durán, a las gemelas Ada y Sofía, al comisario Croce, y al propio Luca. Pero al mismo tiempo Blanco nocturno es más, mucho más que una épica y un puñado de personajes inolvidables: es una reformulación de las posibilidades de la novela, y es una lección.
El lector, entonces, por paradójico que parezca, debería leer esta novela, en lo que tiene de policial, como si no fuera una novela policial. Y sobre todo debería evitar la tentación de ocupar el lugar de un investigador aficionado o suplente porque por ese camino sólo cosechará el desaliento.
La historia familiar de las gemelas pelirrojas y sus hermanos, Lucio y Luca, está en la base de todos los enigmas. Probables depositarias de lo que no se sabe, y de lo que no se sabrá, las chicas se mueven en la historia como si el narrador hubiese inventado la historia para ellas o para que ellas la transformaran en un ideal o en un delirio: amantes infalibles, cancerberas del dueño del secreto, amorosas y cínicas sostienen la tensión del relato como la sostienen, a su tiempo, el comisario Croce, el empecinado Luca, Renzi, y los enigmas que circulan sin darse tregua.
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