Archive for October, 2011

Brasil por Brasil

Monday, October 31st, 2011

El panel del que participaron João Gilberto Noll, Santiago Nazarian y Moreno Veloso, moderados por Gonzalo Aguilar en el auditorio del Malba.

Desgrabación: Gastón Fernández. Foto: Santiago Ochoteco.

El escritor Joâo Gilberto Noll (Harmada), el poeta y narrador Santiago Nazarian (Pornofantasma) y el músico Moreno Veloso (Máquina de escrever música), tres figuras relevantes de la cultura brasileña contemporánea, abordaron la actualidad cultural de Brasil —los circuitos establecidos, los vasos comunicantes entre distintas disciplinas, los temas de interés y puntos en conflicto que se juegan en cada ambiente—, y recomendaron diferentes lecturas para intentar una aproximación a la cultura brasileña.

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Ranking semanal

Monday, October 31st, 2011

Los libros más vendidos de la semana.

atrapa al pez dorado

Esta semana el libro de Lynch compuesto de notas sobre cine, meditación trascendental y creatividad en el que revela las claves que originaron sus películas, está de nuevo en la cima del ranking. Lo sigue Pablo Katchadjian con Gracias, la novela de aventuras que acaba de sacar con el sello de Blatt & Ríos: “El narrador de Gracias llega en un barco como prisionero a una isla y es vendido como esclavo; a partir de allí sucede casi todo lo que el lector espera que suceda, apenas desfasado”. Completa el top 3 el libro sobre The Wire, una serie que relata la brutal guerra de desgaste entre las fuerzas policiales de Baltimore y los principales traficantes de drogas de la ciudad. Contribuyeron varios autores a las “diez dosis” sobre The Wire que contiene el libro: la introducción es del creador de la serie David Simon, hay un relato inédito de George Pelecanos, uno de los más aclamados guionistas, y textos de varios escritores reconocidos, como Rodrigo Fresán, Nick Hornby o Jorge Carrión. Esta semana el ranking cierra con la crónica Los otros. Una historia del conurbano bonaerense sobre la que habla Josefina Licitra en la entrevista “En la pobreza no hay jardines”.

La misma semana del año pasado encabezaba el ranking Clarice Lispector con Agua viva, una suerte de extracto esencial de su escritura, el más extraño y al mismo tiempo el más provocativo de sus textos, según Florencia Garramuño. Completaban el top 3 la novela de Ricardo Piglia que estuvo instalada en la cúspide de los más vendidos casi todo el año pasado, Blanco nocturno (una lectura de la novela del Piglia por el cronista accidental), y Atlas de una añoranza imposible, la primera novela de Anuradha Roy.

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La pobreza no tiene jardines

Saturday, October 29th, 2011

Josefina Licitra habla de la crónica Los otros. Una historia del conurbano bonaerense. “El lugar común que le interesa al periodismo me saturó”, dice.

Por Patricio Zunini. Foto: Alejandra López.

josefina licitra

La corriente inmigratoria europea se acrecentó tras la Segunda Guerra Mundial. Frente a la pobreza y el hambre, la Argentina aparecía como un territorio de esperanzas. Así lo entendieron muchos italianos que llegaron a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta y se afincaron en Lanús, bordeando el Riachuelo. Para ellos, ese terreno estaba iluminado por el futuro: lo veían como un edén. Villa Giardino —”villa jardín”— creció con la fuerza de las promesas. Cuarenta años más tarde, el futuro seguía a la misma distancia. El presente se embarra sin agua ni cloacas, sin inversiones de obra pública ni controles sanitarios en el río, sin el perfil de las grandes fábricas que cerraron a consecuencia de la política económica de Martínez de Hoz.

En 1995, los terrenos y basurales de la curtiembre Acuba fueron tomados por indigentes que eran los excluidos necesarios del menemismo. Hoy son más de 2500 familias agrupadas bajo el ala del puntero Marcelo Rodríguez. Acuba linda con Villa Giardino, pero entre los negros y los tanos no hay convivencia posible: un muro separa a los pobres de un lado de los pobres del otro. El 29 de mayo de 2009, unos ochenta manifestantes de Acuba volvían de una movilización atravesando Villa Giardino. Borrachos de excitación querían entrar en las casas, incendiaron un auto. Fue entonces cuando desde una terraza empezaron a sonar tiros. Un chico de 16 años, Héctor Daniel Contreras, murió en el acto. En medio de contradicciones, los testigos identificaron a Antonio Baldassare como el hombre que hizo los disparos.

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Historias de ordinaria locura

Friday, October 28th, 2011

Sobre Historias de ordinaria locura (1981), de Marco Ferreri.

Por Florencia Parodi.

historias de ordinaria locuraLa película de Marco Ferreri que proyectó el miércoles pasado el ciclo de cine Ojo de pez es otro caso en el que la firma esquiva la muerte del autor, y sobre ese nombre se construye una figura que puede ser tomada inclusive para protagonizar una película. Alimentada por los rasgos de la obra, por el personaje público y por la biografía, la figura de Bukowski es emblemática en este sentido: imagen si las hay del poeta borracho, cerca de las putas, de la calle y los bares. Una caricatura que cabe en el cuadro de la ciudad de Los Ángeles en los sesenta, el escenario en el que transcurre la mayor parte de la película, y que hoy puede interesar al lector y al espectador, pero como voz narrativa o yo lírico está algo vencida, probablemente porque escritores como él la agotaron y porque las condiciones, inclusive del reviente, han cambiado.

El protagonista de Historias de ordinaria locura es Ben Gazzara, que aparte de caracterizar a Bukowski recita textualmente algunos de sus poemas, pero para salvar las distancias se llama Charles Serkings. La película empieza con una escena en la que él recita ante una audiencia versos como: “Hacer algo peligroso con estilo es lo que yo llamo arte”, “Cuando Hemingway estampó su cerebro contra una pared con un tiro,/ eso fue estilo”, “Juana de Arco tenía estilo/ Juan Bautista/ Jesús/ Sócrates/ César/ García Lorca”. Más nombres. En la representación de Ferreri la vida de este hombre, Serkings, está constantemente al servicio de la noción de hacer cosas peligrosas con estilo como forma de arte, y luego plasmarlas.

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Ganate un libro de Eterna Cadencia Editora

Friday, October 28th, 2011

Viernes: día de sorteo. Ganate un libro contestando la pregunta de abajo.

¿Qué libro no corresponde a la serie y por qué?

el texto y sus voces sexo y traición en roberto arlt el laberinto del universo el cuerpo del delito

Como moderamos los comentarios, no vamos a mostrar las respuestas hasta que termine el concurso: hay tiempo hasta el domingo a las 14.00.

Respuesta: Josefina Ludmer es la única mujer y además la única viva de los cuatro escritores. El ganador es Marcelo Taboada. ¡Felicitaciones!

 

Nota: Por cuestiones operativas, el ganador debe pasar por la librería a retirar el libro la semana próxima.

Una bicicleta en el seto

Friday, October 28th, 2011

“Welch es un caso insólito de escritor autobiográfico y su obra una locura llevada con éxito a la práctica”, dice el periodista y autor zaragozano Julio José Ordovás en el prólogo de En la juventud está el placer (Alpha Decay, 2011).

Por Julio José Ordovás.

en la juventud esta el placerEn la National Portrait Gallery, entre tantas excelentísimas e ilustrísimas autoridades, hay un tipo que da la impresión de que se ha equivocado de fiesta. No infla el pecho ni eleva la barbilla ante las mayúsculas de la Historia. Tampoco mira de arriba abajo para hacerse el grande y si frunce los labios es por coquetería. En su mirada brilla la curiosidad: algo que no vemos atrae su atención y no puede apartar la vista de ello. Es un milagro que todavía no lo hayan descolgado de paredes tan solemnes y sustituido por otro con pose grandilocuente y mirada ciega, como cualquier héroe de la patria. Se habrán olvidado de él.

Pero es difícil olvidarse de un tipo como Denton Welch después de haberlo visto y, más aún, después de haberlo leído. Para pintar su autorretrato, salta a la vista que Welch se inspiró en Antonello da Messina, que encerraba un enigma en cada uno de sus retratos, ofreciendo en los ojos siempre escurridizos del personaje la llave para su resolución. Sus fuentes literarias no son, sin embargo, tan evidentes, aunque desde el principio todos lo tomaran por el primo inglés de Proust. Quizá Welch no se propuso ser escritor y no lo habría sido si no lo hubieran arrollado cuando pedaleaba por una tranquila carretera del extrarradio londinense. Tenía veinte años, era domingo, iba de excursión. Cuatro semanas antes, T. E. Lawrence se había salido con su moto de otra tranquila carretera inglesa. Él murió a consecuencia de la caída, pero los niños que se le cruzaron con sus bicicletas resultaron ilesos. Con la espina dorsal hecha astillas, Welch desatendió progresivamente su vocación pictórica para volcarse en la escritura y, gracias a la indemnización que recibió por el accidente y a los cuidados de su compañero Eric Oliver, en el coleccionismo de antigüedades y en la restauración de una casa de muñecas del siglo XVIII. El coleccionismo era su gran pasión y los pícnics su mayor afición, a la que no renunciaría pese a haber sido condenado a la semi-invalidez. Era un pintor de talento relativo. Fue a través de la literatura como reveló y canalizó su genio. Welch pintaba mejor con las palabras que con los pinceles.

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Ferreyra y Ronsino

Thursday, October 27th, 2011

Gustavo Ferreyra y Hernán Ronsino en el martes de Eterna Cadencia.

Desgrabación: FP.

El martes pasado, 25 de octubre, los escritores Gustavo Ferreyra (Piquito de Oro, Dóberman) y Hernán Ronsino (La descomposición, Glaxo) participaron de un encuentro público con la moderación de Patricio Zunini en donde hablaron de sus intereses literarios y políticos. Luego de la entrevista, se tomaron un tiempo para leer sus obras: Ferreyra leyó un fragmento de Dóberman, Ronsino adelantó un nuevo proyecto. (Lamentablemente la calidad de imagen no es la mejor)

Patricio Zunini: Los personajes que desarrollan, que son gente bastante rara. Los de Ferreyra son paranoicos, psicóticos; los de Ronsino parecerían que quedaran anclados en un momento crucial de la vida. ¿Tomaron en cuenta estas características?

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Ojos

Thursday, October 27th, 2011

Las enciclopedias, los sueños, las moscas y los monumentos. El escritor Jorge Consiglio explora esos elementos que luego engrosan su caja de herramientas narrativa.

Por Jorge Consiglio.

A los once años me mudé con mi familia a Mar del Plata. Cargamos los muebles y la ropa en un rastrojero Ika y encaramos la ruta 2. Manejaba Romani, un amigo de mi viejo. Corrían los primeros días de marzo. Nos fuimos de Buenos Aires a las apuradas por un asunto que entendí varios años más tarde. Sentí esa mudanza como un destierro. En la escuela era un fantasma, casi no tenía sombra. En mi casa, miraba por la ventana el desierto de la calle, andaba en bicicleta o dormía siestas interminables. A veces íbamos a caminar por la playa. Estábamos muy cortos de plata.

Un sábado descubrí detrás de unas cajas una enciclopedia que me salvó la vida. Se llamaba Lo sé todo. Eran doce tomos de diferentes colores. La había editado Larousse. Lo novedoso era que los temas no seguían un orden alfabético, aparecían en artículos divididos por categorías. Me metí en la lectura como quien conoce a una mujer. En esa enciclopedia, hubo una infinidad de cosas que me encandilaron, pero una sola me arrancó la cabeza: la visión de las moscas. Estos insectos tienen en los ojos miles de partículas sensibles a la luz que les permiten una visión panorámica. Tal es la sofisticación de este sistema óptico que, hace poco, unos científicos inventaron un ojo artificial imitando su tridimensionalidad.

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Monstruo, ¡no te lo comas!

Thursday, October 27th, 2011

Las cosas que pueden tener en común un niño, un monstruo y un cerdito. Una lectrua de Monstruo no me comas de Carl Norac y Carll Cneut.

Por Coni Salgado.

La infancia es igual en todas partes del mundo. Incluso en el maravilloso universo de los animales protagonistas de cuentos. ¿Qué niño no hace travesuras o desobedece a las palabras de su mamá?

¿Qué persona en su estado más puro de “niñez” no se mete en problemas? ¿Y qué animalito de la literatura para niños no hace cosas que atraparán la atención del pequeño lector?

Por similitud de intereses y por identificación, los niños y los animalitos de cuentos, suelen experimentar la infancia de la misma forma.

Eso pasa en la historia de Álex, un cerdito al que le encantaba comer. Pero una mañana su mamá lo reta por estar sucio y lleno de arena. El cerdito camina hacia el río para bañarse y entre manzanas brillantes y la tentación por seguir disfrutando de los alimentos ricos, se distrae y una sombra oscura y gigantesca lo levanta del suelo.

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Enciclopedias, infantas mecánicas y Rilke

Thursday, October 27th, 2011

Durante el mes de noviembre, la ensayista y poeta María Negroni está a cargo de curar los cuentos de la sección de ficción. Eligió textos clásicos que tienen que ver con pintores, o más bien con “la relación entre el mundo y su representación”. Para presentarla, tres de los fragmentos que componen Pequeño mundo ilustrado (Ed. Caja Negra), su último libro.

Por María Negroni.

pequeño mundo ilustradoEnciclopedias

La tecno-arcadia del Capitán Nemo y la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert se parecen. Ambas son microcosmos –pequeños cofres alfabéticos—que permiten “ordenar” el caos de la historia, manteniendo a raya lo escurridizo, lo efímero, lo conjetural. En ellas, cada entrada es un espécimen momificado, una reliquia que ha sido aislada del continente referencial de la enunciación (de las violencias del mundo) y que, por eso mismo, tranquiliza.

Como fuere, la Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des Sciences, des Arts et des Métiers fue la primera enciclopedia del mundo (también fue un manual sobre cómo armar una enciclopedia, un tratado sobre el lenguaje, y una oda a la vanidad) y corresponde a Denis Diderot, que la llamó un “grand et maudit ouvrage”, y Jean le Rond d’Alembert la proeza de haber escrito, entre 1751 y 1772, 72,000 artículos que aparecieron en 75 volúmenes, y constituyeron, en su momento, una verdadera máquina de guerra al servicio del Iluminismo.

Que la Enciclopedia representó un vasto título de propiedad o, lo que es igual, que sus nomenclaturas fundan una posesión, en tanto firma humana del mundo, no es materia de discusión. Lo es, en cambio, la función que cumplen –en ese proyecto megalómano—las láminas que ilustran los texos. Fue Barthes quien detectó, en ellas, la súbita filtración del “mal” (¿la voz del deseo?). Su planteo es minucioso: dos planos –uno superior y otro inferior—presentan al “objeto” en imágenes. Si el primero lo capta en su relato novelesco, el segundo lo reduce a una gramática tan cruda y fragmentaria que lo vuelve incomprensible. El resultado es un subrepticio reemplazo de la realidad por “informaciones ensoñadas” o “souvenirs de la imaginación”, un colpaso de la razón triunfante, una constatación somera de que el mundo nombrado no es seguro jamás, siempre quedará fijado en algo que falta, un envés perturbador.

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Café Palace

Wednesday, October 26th, 2011

Los recuerdos sensoriales del tiempo perdido.

Por Martín Kohan.

Tomamos la foto de la galería de t e l e x a.

En los cafés de Valdivia, al sur de Chile, todavía se permite fumar. Tienen el encanto de todos los bares de las ciudades de provincia, donde los parroquianos se conocen pero actúan como si no se conocieran; al revés de lo que tiende a suceder en los bares de las capitales. Ahora paso mis horas en el Café Palace de Valdivia, justo en la esquina de Arauco y Pérez Rosales. Casi todos los concurrentes fuman. Las ventanas no se abren.

Yo detesto el cigarrillo por razones diversas. La primera es que mató a mi padre (lo fue ahogando y desmejorando y al final lo liquidó). La segunda es que me desagradan su olor y su sabor, la manera en que se impregnan. La tercera es que, defensor de las libertades como soy, recelo de todo lo que puede provocar adicción. La cuarta es que me fastidia lo invasivo, y pocas cosas hay tan invasivas como el humo: nada lo para.

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Antropofagia

Wednesday, October 26th, 2011

Primer encuentro de un ciclo que pasa revista a la literatura del 2011.

antropofagia

Durante los cinco martes de noviembre haremos un ciclo de encuentros con escritores en los que repasaremos la situación de la literatura en 2011: ¿Cómo fue que llegamos hasta aquí?.

En la primera charla, Lucía Puenzo (La furia de las langostas, Wakolda), Iosi Havilio (Open door, Estocolmo) e Ignacio Molina (Los modos de ganarse la vida, En los márgenes) hablarán de sus influencias, cómo conviven con ellas, cuál es el peso de la mirada del maestro, a quién comer (a quién matar) para escribir.

El encuentro es el martes 1 de noviembre a las 19, con entrada libre. Finca Las Moras auspicia el encuentro e invita a los asistentes con una copa de Alma Mora.

Dialoguito

Wednesday, October 26th, 2011

Lecturas de alto vuelo.

P: Hace mucho que no hacemos dialoguito Zunain!!.

PZ: Estamos hablando poco, sí. Te vi leyendo a Henry James.

P: Sí.

PZ: Lo leías con una cierta obsesión: terminabas un libro y empezabas otro.

P: Bueno, como soy yo, mi obsesión duró lo que un pedo en una canasta. Me duró dos libros. Ya había leído lo típico, Otra vuelta de tuerca

PZ: ¿Las alas de la paloma?

P: No, pero sí Los europeos. Lo había leído hace mucho y no sé por qué volví. Después de tanto contemporáneo, leer un clásico es como entrar en otro ritmo de lectura. Cada tanto me maravillo. Pero después me empieza a bombardear el resto de los libros. Me había propuesto leer cuatro seguidos y sólo leí dos. El primero fue La lección del maestro, que en realidad es un cuento largo. Un cuentazo largo. Y la lección del maestro es, básicamente, que el artista tiene que ser solo. No se tiene que casar, no tiene que tener hijos. Para pensar.

PZ: “Komo saber, para refleccionar”.

P: ¿Eh? Los tipos como James son esos escritores que me gustan porque son psicológicos, sus personajes siempre tratan de saber qué pensará el otro, qué estará pensando y no sé qué… Me copan. Me copé con Herny James hasta que vinieron otras lecturas.

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Prensa de la semana

Wednesday, October 26th, 2011

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

Fotografías y ajedrez. Damián Tabarovsky elogia en su columna de Perfil las notas del blog de Eterna Cadencia que escribe Martín Kohan:

Todo este rodeo viene a cuenta de que pienso elogiar una serie de artículos de un amigo que también practica la narrativa, el ensayo y el periodismo. Pero, si elogio una de esas prácticas, de ninguna manera debe entenderse como un silencio sobre las otras. Quiero decir: admiro profundamente los artículos sobre fotografía, o mejor dicho a partir de fotografías, de Martín Kohan. Ultimamente los viene publicando en el blog de Eterna Cadencia, pero ya había escrito otras veces sobre fotografía en otras partes, a los que se les suman, como una contigüidad, los miniensayos sobre temas urbanos publicados hace años en Los Inrockuptibles. Kohan toma una foto o un incidente urbano (el nombre de una calle mal escrito, una señal de tránsito borrosa) y, con una prosa de entomólogo irónico, le da un nuevo sentido a lo visto, ejerciendo una especie de semiología de la perplejidad.

 

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Bach

Tuesday, October 25th, 2011

El elemento número 39 de la tabla periódica de Luis Sagasti, también perteneciente al grupo de las totalidades.

Por Luis Sagasti.

bach

Si se sumaran a los 7 tonos sus correspondientes bemoles y sostenidos, la escala musical tendría, de acuerdo a las leyes de la acústica, 21 notas. No se puede construir un piano con tantas teclas entre octavas; ya requiere empeño tocar con igual destreza negras y blancas como para seguir sumando peldaños. En el piano la nota ya viene dada, no hay que construirla como con los instrumentos de cuerda: un La sostenido y un Si bemol ocupan la misma tecla. Sin embargo, físicamente el primero debería vibrar en 458,33 ciclos por segundo, y el Si bemol, en 475,2. Esta diferencia hace imposible una afinación justa. Por eso cuando se intentó hacerlo una de las notas terminaba desafinada, sonaba como un aullido; entonces se la llamó  la quinta del lobo. Si el teclado era un bosque, el músico, una caperucita avisada de que era mejor no internarse por ciertos senderos de difícil digitación y peor oído. El lobo aullaba especialmente en escalas como la de Fa sostenido mayor (que tiene las cinco teclas negras) o la de Si bemol menor. Qué madre manda a su hija por un bosque sombrío, qué compositor incitaba al músico por esas tonalidades endiabladas donde aparecía el lobo.

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