Los libros más vendidos de la semana.
Encabeza el ranking de esta semana Bahía Blanca, la novela sobre la que habla Martín Kohan en la entrevista Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Completan el top 3 Villa Celina, el libro de relatos de Juan Diego Incardona sobre el que se habló, en parte, en el panel del Filba Nacional “Imaginarios del trabajo”, y Chamamé, el policial de Oyola que ocupó la cima del ranking durante más de un mes y que empieza así.
Si hubiéramos tenido en cuenta los libros de nuestra editorial, la novela El otro de mí de Miguel Vitagliano figuraría en segundo puesto, la de Lina Meruane Sangre en el ojo que se presenta el viernes quedaría sexta y el ranking cerraría con Los cuentos siniestros de Kobo Abe.
La misma semana del año pasado el más vendido era una novela gráfica: Carlos Gardel, de Muñoz y Sampayo. En segundo lugar quedaba Alimentar la mente, un librito que reúne una conferencia sobre lectura y consejos humorísticos para redactar y clasificar correspondencia de Lewis Carroll, seguido de los Cuentos reunidos de Felisberto Hernández.
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Todos tenemos experiencias propias, cotidianas, convincentes y abrumadoras de que la «hijoputez» existe y se sigue ganando a pulso su estatuto de infamia universal; de que la humanidad está llena de hijos de puta y que el sufrimiento infligido a ella por estos es muchísimo más grave que los desconsuelos ocasionados por el cáncer, la lepra y el Alzheimer juntos. Si nos resulta comprensible que haya docenas de universidades y miles de especialistas estudiosos de estas enfermedades, al son de millones y millones de dólares, ¿por qué no investigar la hijoputez? Tradicionalmente, la sarna, la sífilis y la tuberculosis han sido enfermedades infamantes, llamadas así porque además de las penurias que desencadenan, su mero nombre es, per se, un insulto, y porque en otros tiempos el médico que se enfrentaba a ellas se veía obligado a recurrir a eufemismos y requiebros, antes de enunciar su diagnóstico. Sólo se las comenzó a aliviar cuando la medicina dejó de lado las connotaciones subjetivas y recurrió a estudiarlas con seriedad y todo lo formalmente que pudo.






