Sagrado Sebakis habla sobre Gordo, el libro que Milena Caserola le publicó tanto en papel como en formato digital.
Por Florencia Parodi.
Gordo está compuesto por tres libros: Risperidona, Sertindol y Zyprexa. Los tres comparten el narrador pero tienen forma propia. Los tres tienen capítulos numerados aleatoriamente (todos con números de tres cifras) y están separados por fotos: un hombre acostado en el piso boca abajo, primero en el subte y después en una juguetería. De Gordo nos disponíamos a hablar con Sebakis, pero lo mismo que en el libro, donde las referencias son tan expansivas que se multiplican y parecen aleatorias, sucedió en la entrevista: fue del núcleo de lo que piensa a la descripción de las cosas que hace y en sentido contrario, y de ahí a las personas que tiene cerca, y articuló con libros, videos, juegos.
Sentado en la mesa de afuera de un bar que estaba cerrado, Sebakis empezó explicando un proyecto que hizo con amigos mientras escribía Gordo: una antología de “novísima poesía urb pop” que crea la sensación de estar online, en caso de corte de luz, viaje sin conexión o catástrofe. La sensación digital en lo analógico. Incluso relatándolo logra la sensación de pantalla en la vereda. Generar ese efecto, además de palabra, requiere lo que tienen los dibujos animados: colores y hacerse vivo en imagen y sonido.














