Posts Tagged ‘Clara Levin’

El crayón púrpura de Harold

Wednesday, February 24th, 2010

Cuando la imaginación puede ser peligrosa: Harold y el lápiz color morado es un libro en el que un niño vive las aventuras que su imaginación propone. Como siempre, además de la precisa lectura de Clara, no se pierdan el comentario final de sus hijas.

Por Clara Levin.

harold y el lápiz de color moradoHarold y el lápiz color morado escrito e ilustrado por Crockett Johnson es de 1955. En 1995 Harper Arco Iris lo editó en español, traducido del inglés por Teresa Mlawer. Un libro sencillo, inolvidable y… morado.

La trama: El bebé Harold sale de paseo una noche con su crayón morado. Al no haber luna, Harold la dibuja. Dibuja también un camino, un atajo, un manzano, un dragón. Se asusta del dragón, el crayón tiembla trazando un mar, y Harold cae al agua. Dibuja un bote, una playa, un picnic, animales para comerse las sobras, una colina para encontrar su casa. Harold cae por el lado no dibujado de la colina. Dibuja un globo aerostático, una pista de aterrizaje y trata de regresar a su habitación. Dibuja una casa, un edificio, una ciudad, un policía… Pero no encuentra su casa. Recuerda que la luna siempre está en su ventana, entonces dibuja una ventana enmarcando la luna que dibujó al comienzo del paseo. Agrega una cama, una manta y se va a dormir.

Es un libro precioso por su sencillez aparente y su mensaje de independencia. Harold es un niño pequeñísimo, casi un bebé que resuelve sus deseos (las ganas de salir a pasear bajo la luz de la luna) y sus conflictos (se ahoga, se cae por un precipicio, no encuentra su casa) con un crayón y, principalmente, con el uso de la imaginación. La enseñanza es que todos los deseos, problemas o desafíos son posibles de concretar, resolver o encarar exitosamente con el buen uso de la imaginación. Y también que la capacidad de superar escollos está en uno, no es un elemento externo. Se debe tener confianza en uno mismo y ser perseverante. –Todas lindísimas lecciones bajadas sutilmente en un relato donde lo que prima es la aventura y la expansión de la imaginación.

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¡Sorpresa!

Tuesday, February 2nd, 2010

¿Se puede narrar con imágenes? Claro que sí, este libro es la prueba.

Por Clara Levin.

la sorpresaLa sorpresa, editado por FCE en 2004, es un delicioso álbum ilustrado de Sylvia van Ommen. Originalmente publicado en holandés pero sin necesidad de contratar una traducción para su versión castellana, el libro es, valga la redundancia, sorprendente. Cuenta una historia con imágenes y sólo dos palabras, las del título.

La trama: una oveja se pesa en la balanza, se examina en el espejo, se mide el grosor de la lana y anota las mediciones en un cuadro de doble entrada. Compra tintura y se tiñe el vellón. Se esquila, hace hilar la lana y teje un abrigo. Le regala un sweater tejido a una jirafa.

Se trata de una oveja meticulosa y de una narración que acompaña a su personaje paso a paso a lo largo de la acción con igual prolijidad. Sin una palabra. Las ilustraciones son algo intrigantes, algo desconcertantes. La oveja que se pesa, que se tiñe, que se esquila, que va y vuelve en moto una y otra vez. Estas acciones simples aumentan la tensión hasta que el final la resuelve con una celebración de la amistad, la generosidad y la demostración de afecto.

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Fontina y Roquefort

Friday, December 18th, 2009

El placer de reencontrarse con un libro de Oesterheld para chicos: En una escuela de ratones, maestro y estudiantes aprenden que un buen gesto no justifica una mala acción.

Por Clara Levin.

el señor queseteContinúa mi onda retro con El señor Quesete y su escuelita, una de las historias para niños que Héctor Germán Oesterheld escribió antes de El Eternauta. En las estanterías de la casa de mi infancia abundaban los libros de Oesterheld porque eran los que a mi madre le habían leído cuando ella era chica. No sólo Oesterheld, otros autores también; tomos finitos de tapas blandas, algunos recortados con la forma de algún animal o niño y con ilustraciones y contenidos muy diferentes a los libros álbumes actuales.

Hace mucho que no veo esos libros. No sé qué pasó con los de mi madre, en qué mudanza se perdieron o en qué caja tal vez estén archivados en algún placar de mi casa Pero el otro día una librera me regaló –los libreros hacen los mejores regalos– una copia de El señor Quesete y su escuelita, editado por Sigmar en 1994 con las ilustraciones originales de la hermana del autor, Nelly Oesterheld.

Inmediatamente recordé el mundo de animalitos de este autor: Quesito (ratón), Copito (conejo), Babau (perro), Nubecita (chancho), Crestita (gallo), Banana (mono) y Chipio (gorrión), entre otros. Son libros ingenuos y frescos y los nombres de sus personajes, memorables.

Ahora, el que tengo entre manos: El señor Quesete y su escuelita.

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Tres libros

Thursday, November 19th, 2009

Clara Levin rescata libros de su infancia: Ser feliz, Estar solo y Un amigo, de Leif Kristiansson (textos) y Dick Stenberg (ilustraciones).

Por Clara Levin.

Ayer encontré en casa de mi madre tres libros de la infancia (la mía, se entiende). Tienen unos títulos un poco tajantes, contundentes o rotundos –no sé bien cuál es la palabra. Son: Ser feliz, Estar solo y Un amigo de Leif Kristiansson (textos) y Dick Stenberg (ilustraciones). Son libros pequeños, casi cuadraditos, de 15 x 17cm, tengo dos en tapa blanda y uno en tapa dura, están traducidos del sueco (pero no dice por quién en la página de legales) y fueron publicados por Ediciones Librerías Fausto en 1976 y 1977.

No sé si la dupla Kristiansson–Stenberg produjo otros títulos ni, en caso afirmativo, si estuvieron incluidos en la colección de Fausto. Es asombrosa la poca información que hay en internet al respecto –al menos en un idioma que yo pueda leer.

Ayer, entre mate y medialunas, rodeada de mis hijas y sobrina, los releí devotamente –con esa devoción con la que uno revisita los bastiones de la infancia: la heladería del barrio, la pizzería, la plaza más cercana y algunos libros preciados.

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¡A pintar!

Tuesday, October 27th, 2009

Una reseña de Mal día en Río Seco de Chris van Allsburg.

Por Clara Levin.

mal día en río secoMal día en Río Seco (FCE, 2000), escrito e ilustrado por el norteamericano Chris van Allsburg, tiene una tapa de lo más llamativa: se ve un vaquero dibujado con trazo negro y sin colorear, mirando, con cara de susto, el cielo que aparece garabateado con trazos rojos, violetas y naranjas. Para mí es imposible ver una tapa así y no abrir el libro.

La ilustración es a doble página y característica de los libros para colorear, con prolijos trazos negros sobre el fondo blanco. Pero a partir de la tercera doble página aparecen, como en la ilustración de tapa, áreas mamarrachadas.

La trama:

Río Seco es un pueblo aburrido y descolorido; allí todo –la gente, las cosas– existe en blanco y negro. Una mañana, el alguacil ve una luz brillante y extraña en el cielo y una diligencia se detiene en el pueblo con los caballos mamarrachados con trazos rojos. Los pueblerinos se asustan porque jamás han visto un color y porque en la diligencia no hay cochero. El alguacil va en búsqueda del cochero. En el camino, descubre un tipo de suelo mamarrachado y, cerca de allí, al cochero, que también se halla pintarrajeado con los mismos trazos aceitosos. De regreso al pueblo, los dos hombres se cruzan con un rebaño de ganado en el cual varios animales están coloreados. Y, al llegar a Río Seco, comprueban que muchas viviendas sufrieron la misma suerte. Varios pueblerinos se reúnen en un hotel y deciden que una luz brillante precedió la aparición de todas las cosas (y personas) pintarrajeadas. El alguacil y una cuadrilla de hombres van al encuentro de la luz que brilla sobre unos cerros pero ésta resulta ser inalcanzable. En cambio, encuentran un hombre dibujado con palitos con un trazo de color. Montan sus caballos, empuñan sus revólveres y se lanzan al ataque del hombrecito. En eso, reaparece la luz brillante y los congela en pleno movimiento. En las siguientes ilustraciones vemos un/a niñ@ que colorea con crayones los personajes de la acción (que forman parte de un libro para colorear) y luego que el/la niñ@ abandona la tarea y la luz se apaga.

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Y tu mamá también

Thursday, October 8th, 2009

Una lectura de Mi madre es rara, de Rachna Gilmore – Brenda Jones.

Por Clara Levin.

mamá es raraLa semana pasada después de reseñar Secreto de familia de Isol, una librera amiga puso en mis manos un librito similar que me hizo largar la carcajada de sólo hojearlo. Se trata de Mi madre es rara, de Rachna Gilmore (textos) y Brenda Jones (ilustraciones). El libro es de fines de los años ochenta, pero Ed. Juventud lo publicó en español con la traducción de Concepción Zendrera. Se ve que me gustan las madres ‘sacadas’ porque, al igual que el libro de Isol, éste también me encantó.

Las estructuras de Mi madre es rara y Secreto de familia se parecen notablemente. En Mi madre…, una nena opina que algunas mañanas cuando su madre despierta parece un monstruo y que las señas de su monstruosidad desaparecen recién después de tomarse el primer cafecito. Pero un día todas las cosas domésticas van para atrás y a media mañana, los cuernos de la madre siguen ahí. Entonces la nena se va a la casa de María, que tiene una madre modelo. Sin embargo, ese día la madre de María también parece un monstruo porque todas las cosas domésticas en su casa también van para atrás y, por comparación con su madre, resulta aún más monstruosa! Después de cenar en lo de María, la nena vuelve a su propia casa corriendo, abraza a su madre y le dice que la quiere. Instantáneamente los cuernos de la madre desaparecen y vuelve a ser normal.

Se puede apreciar extractos de Mi madre es rara en el sitio de Ed. Juventud.

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2 x 1, madre y puercoespín

Friday, September 25th, 2009

Por Clara Levin.

secreto de familiaEstos días con mis nenas leímos varios libros de Isol. Isol (Marisol Misenta) es una reconocida y multipremiada autora e ilustradora de libros álbum, y también es cantante. Varios de sus libros fueron publicados por Fondo de Cultura Económica, como éste que tengo entre manos: Secreto de familia.

Secreto de familia apareció en 2003 dentro de la colección Los primerísimos, que está dirigida a pre-lectores. Sin embargo, mi sensación es que el público del libro puede ser tanto infantil como adulto. De hecho, creo que lo que ubica a Isol más firmemente en el campo de literatura infantil es su elección del libro-álbum como medio de expresión (formato que tradicionalmente se destina a niños) y el hecho de que sus narraciones también son accesibles para ellos.

La trama es la siguiente: Una mañana una nena se despierta temprano y ve a su madre despeinada (con los pelos parados). Se lleva un susto importante y cree descubrir que su madre es un puercoespín encubierto. Esta revelación la fuerza a adoptar una nueva perspectiva sobre la vida (por ej., comprende de pronto que todos los champús de su madre son para domarse la apariencia). Ese día la nena se siente muy distinta a su amiga Elisa porque ésta tiene una madre normal. Estresada por la situación, pasa una noche en casa de Elisa. Todo va bien hasta la mañana siguiente en que la nena se despierta temprano y descubre que la madre de Elisa, despeinada y desarreglada, parece un oso. La nena telefonea a su madre y le pide que la vaya a buscar. Se van juntas, abrazadas.

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Bruja, ¿está?

Monday, September 7th, 2009

Por Clara Levin

disculpe... ¿es usted una bruja?Aquí va otro libro de la colección Buenas Noches de Norma. La semana pasada, cuando bajé de la biblioteca El príncipe Pedro y el oso de peluche para reseñarlo, salieron dos libros, por esto de que los lomos de la colección son tan finitos y mis dedos tan torpes. Y como no me podía decidir acerca de cuál escribir, decidí reseñar ambos. Disculpe… ¿es usted una bruja? es el primer libro para niños de la escritora australiana Emily Horn –esperemos que no el último–, las ilustraciones son del artista polaco Pawel Pawlak y la traducción del inglés, de Cristina Puerta.

Horacio es un gatito negro callejero que no tiene muchos amigos. En los días fríos, se refugia en la biblioteca pública, buscando calor y buena lectura. Un tal día, Horacio descubre en La enciclopedia de las brujas que los gatos negros son las mascotas preferidas de las brujas. Lleno de entusiasmo y armado de una descripción de lo que es una bruja, Horacio sale a la caza de una bruja (para quedarse con ella, se entiende, y nunca más sentir frío ni soledad). Por la calle, Horacio se lleva algunas decepciones: varias personas que parecen brujas niegan serlo; por el contrario, se asustan, lo burlan de él o se ofenden. Cabizbajo, el gatito regresa a la biblioteca y retoma la lectura. Pero unas niñas, que resultan ser aprendices de brujas, se fijan en él y lo reciben calurosamente. Todas lo quieren adoptar. Entonces viene la maestra bruja y le ofrece a Horacio convertirse en el gato de la escuela de brujas. Horacio agarra viaje, chocho.

Al igual que El príncipe Pedro y el oso de peluche, la estructura de este libro es sencilla y está anclada en la repetición. Así me gustan a mí los libros para niños. La repetición le imprime una cadencia al relato que, en mi experiencia, a los chicos les resulta fácil de comprender y a la vez los atrapa, les genera suspenso y les permite adivinar cuándo va a cesar o alterarse para que la narración concluya.

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Para mi cumple, quiero:

Friday, August 28th, 2009

Por Clara Levin.

el principe pedro y el oso de pelucheDavid McKee es mayormente conocido por haber creado a Elmer, el elefante colorido que dio origen a una serie de libros. Pero también es autor de muchos otros libros, entre ellos El príncipe Pedro y el oso de peluche. En 2006, Norma lo edita en la Colección Buenas Noches, traducido del inglés por María Candelaria Posada.

La trama: El príncipe Pedro cumple años en siete días. Día tras día, sus padres el rey y la reina, le sugieren posibles regalos. Pero el príncipe Pedro sistemáticamente rechaza las ofertas y repite: “Por favor, señor/a, me gustaría un oso de peluche.” A lo cual, los reyes se espantan cada vez. En la víspera del cumpleaños, los reyes acceden a regalarle un oso pero de oro. Pedro agradece el regalo, pero le resulta horrible y lo deja sobre una cómoda al irse a dormir. En la noche, el oso llora, lo despierta y le pide un abrazo. “Todos necesitamos un abrazo”, se queja el oso. Pedro lo lleva a su cama y duermen abrazados. Por la mañana el oso de oro se ha convertido en un oso de peluche y explica que la transformación ocurrió “porque me abrazaste”. Acto seguido, Pedro abraza a sus padres los reyes y éstos sonríen. Al igual que lo ocurrido con el oso, los padres se ‘ablandan’ y la rígida y fría familia real se vuelve cálida, cariñosa y juguetona.

Me resulta un libro poco pretencioso y muy tierno. La estructura repetitiva típica del cuento infantil (en este caso, los sucesivos ofrecimientos de los reyes, acompañados de la invariable reacción del príncipe) crea una cadencia que, al menos a mí, me relaja y a la vez me prepara para el momento en que esa repetición se corte, algo cambie y eso sea significativo. Asimismo, me resultó efectivo y afectivo el paralelismo entre el oso de oro y los padres de Pedro y sus respectivas transformaciones.

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Todos con Ramos

Wednesday, August 19th, 2009

Por Clara Levin

el lobo que quería ser ovejaHabiendo leído la reseña de PZ sobre Soy el más guapo, de Mario Ramos, busqué en mi estantería El lobo que quería ser una oveja, del mismo autor. Y decidí comentarlo, un poco para seguirle la corriente a PZ y un poco porque el sábado visité el taller de la artista visual Natalia Biasioli y me enganché mucho con su serie de cuadros titulada “Amor lobuno”, al punto que me pasé el fin de semana soñando con lobos.

Abro la tapa de El lobo que quería ser una oveja y ya me gusta. Me doy cuenta de que me predisponen bien los libros donde la ilustración precede a la página de legales; y en éste hay unas nubes y unas gaviotas. El libro es de la editorial Corimbo 2008, escrito e ilustrado por Mario Ramos y traducido del francés por Rafael Ros.

La trama: Pequeño Lobo anhela ser una oveja para “salir del bosque y volar por el cielo”. Pequeño Lobo advierte que para volar se precisa tener alas, de las que carece, pero que las ovejas, que tampoco las poseen, sin embargo vuelan en ocasiones. Entonces Pequeño Lobo se disfraza de oveja y un águila lo apresa y se lo lleva por el aire. Pequeño Lobo se maravilla de la experiencia aérea. Pero la felicidad es efímera porque, cuando el águila lo abandona en lo alto de la montaña en su nido que está lleno de huesos de oveja, Pequeño Lobo advierte el destino de las ovejas ‘voladoras’. Pequeño Lobo grita “¡Yo no soy una oveja!” Luego se mete por un túnel en la montaña y al emerger por la ladera opuesta, cae al vacío. Por fortuna consigue aferrarse a una rama y queda suspendido entre la cima de la montaña y la tierra. Pide socorro pero nadie lo oye y por la mañana, pierde las fuerzas y se deja caer. Por fortuna, otra vez, cae sobre el lomo de las ovejas, y éstas huyen de él. De toda esta aventura, Pequeño Lobo concluye: “Por supuesto que soy un lobo. ¡Pero no cualquier lobo! ¡Yo he tocado las nubes!”

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No apto para miedosos

Thursday, August 13th, 2009

Por Clara Levin

el ruido que hace alguienEl ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido de John Irving, ilustrado por Tatjana Hauptmann y traducido del inglés por Victoria Alonso Blanco, Editorial Tusquets, 2005, es un libro acerca del miedo a los ruidos nocturnos y, en sentido amplio, acerca del miedo en general.

La historia: El niño Tom despierta en medio de la noche en su casa, asustado por un ruido extraño. Su hermano menor Tim duerme en la cama contigua. Tom despierta a su padre, que le pide que describa el ruido que ha oído. Tom lo hace y describe también el monstruo que imagina que lo ha causado. Padre e hijo buscan el ruido por la casa y lo oyen otra vez en la habitación de Tom y Tim. Tim despierta. El padre les explica que sólo se trata de un ratón que corretea entre las paredes de la casa. Tom se tranquiliza ahora que entiende que el ruido no es causado por un monstruo. En cambio Tim, que no sabe qué es un ratón, se aterra. Tom se va a dormir y Tim se queda despierto, imaginando el monstruo causante de aquel ruido.

En la versión original del libro en inglés hay una introducción de John Irving donde el autor explica la génesis del libro. No sé por qué a Tusquets le pareció que no valía la pena incluirla en la versión española. Allí, Irving cuenta que en su novela Una mujer difícil (1998) hay un personaje llamado Ted Cole que es un impasible escritor de libros para niños y que tiene una hija llamada Ruth. El ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido es un relato que Cole crea (el más tranquilo entre sus relatos) a partir de una frase dicha por Ruth, para ayudarla a superar una pesadilla nocturna. Es decir que el libro El ruido… es un extracto de Una mujer difícil vuelto a publicar, por separado, como libro infantil. Los protagonistas de la historia, Tom y Tim, se llaman igual que los fallecidos hermanos de la niña, porque la historia que Cole le cuenta a su hija es, supuestamente, verídica. Está claro que uno puede comprender y disfrutar de El ruido… sin haber leído Una mujer difícil, pero conocer esta información le suma otro interés a la lectura. Del hecho de que Irving publique un libro a partir de un relato que fabricó su personaje Cole a raíz de una frase de su hija Ruth surge un lindo entramado de intertexualidad para entretenerse un rato.

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Matrimonio vegetal

Thursday, August 6th, 2009

Por Clara Levin.

boda en chimalistacBoda en Chimalistac, escrito por Elena Poniatowska e ilustrado por Oswaldo Hernández Garnica narra la boda entre dos árboles. El libro pertenece a la serie Los Especiales de A la Orilla del Viento de FCE y fue publicado en 2008.

Un Limonero le propone matrimonio a una Jacarandá y ésta lo rechaza diciendo que ya ha escogido por esposo al Fresno. El Limonero se entristece. Pero cuando la municipalidad hace talar al Fresno, el Limonero consuela a la Jacarandá. Con el tiempo, la Jacarandá se acostumbra al Limonero y terminan casándose en una gran ceremonia a la que acuden muchos árboles y plantas.

El escenario de este libro es el barrio de Chimalistac, sito al sur de Ciudad de México, donde, no casualmente, reside la autora. Recrea los días en que las calles se visten de lila gracias a las miles de flores que sueltan los jacarandaes.

Elena Poniatowska (Heléne Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor es su nombre completo) nació en Francia en 1932, descendiente del último rey de Polonia, y se nacionalizó mexicana en 1969. Hoy en día es una multigalardonada escritora, periodista, narradora, defensora de causas sociales y una intelectual activa. Ha recibido los premios literarios Xavier Villaurrutia (México), Proartes (Colombia), Gabriela Mistral (Chile), Rómulo Gallegos (Venezuela) y Ed. Alfaguara. También recibió la Medalla al Mérito Ciudadano (DF), la Legión de Honor del gobierno de Francia. Y es doctora Honoris Causa por las universidades de Sinaloa, Toluca, Columbia y Florida. Es conocida por sobre todo por La noche de Tlatelolco, uno de los libros emblemáticos del movimiento estudiantil de 1968. Sin embargo, su obra literaria abarca casi todos los géneros: novela, cuento, poesía, ensayo, crónica y entrevista, y escribe para adultos y para niños. Boda en Chimalistac es su quinta publicación infantil; entre otros títulos, figuran: La pata del burro, La vendedora de las nubes, El león que servía el té. La editorial FCE ha publicado sus Obras reunidas I.

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Momento Zen

Tuesday, July 28th, 2009

Por Clara Levin

el pescador de tigresCurioseando librerías, me encontré con un libro curioso, valga la redundancia. Se trata de El pescador de tigres de Julián Bassotto (texto) y Sebastián García Schnetzer (ilustraciones). La edición, de 2004, estuvo a cargo de Brosquil edicions, Albur producciones editoriales y El Zorro Rojo, conjuntamente. Apunta a lectores de 10 años en adelante.

Las coloridas acuarelas y los trazos característicos de la ilustración oriental de Schnetzer nos preparan para el relato de Bassotto.

Un narrador en primera persona –por los dibujos, parece ser un niño– camina sin rumbo por la playa cuando divisa un hombre solo pescando en un espigón de pescadores. Es anciano pero notablemente ágil y, lo que sorprende aún más, su caña no tiene carrete, sedal, anzuelo ni cebo. El narrador le pregunta: “¿Se pesca algo?” El anciano le responde: “Se pesca lo que uno tenga la voluntad de pescar” y le da a entender que lo pescó a él (al narrador) con el cebo de la curiosidad. El anciano elabora su respuesta: dice que pesca peces de todo tipo (del tipo fantástico también) y que luego los devuelve al mar; dice que, tras tirar el cebo apropiado, sólo es cuestión de esperar hasta que la presa pique; dice que una vez pescó un tigre de bengala. Después el anciano describe cómo cambió su gusto por la pesca a lo largo de la vida: de niño le gustaba obtener el pez rápidamente y ufanarse de sus logros ante los demás; luego disfrutó de la lucha con la presa; de adulto, lo atrajo la sorpresa y la emoción previa a la conquista, y, “ahora que soy un hombre viejo, lo que me impulsa es la experiencia de la espera. El sentido de la paciencia. Ahora, porque sé que puedo, ya no me hace falta hacer.” Habiéndose pronunciado, el anciano se marcha, pero antes le lega su caña de pescar al narrador, le señala una tienda cerca del muelle y le informa que “allí podría conseguir sedal, anzuelo y un buen cebo. Porque (…) nunca es bueno saltarse etapas.”

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El libro negro de los colores

Tuesday, July 21st, 2009

Por Clara Levin.

el libro negro de los colores

Las venezolanas Menena Cottin y Rosana Faría escribieron e ilustraron respectivamente El libro negro de los colores, publicado en 2006 por la editorial mexicana Tecolote y dos años más tarde por la española El Zorro Rojo. Pero los colores a los que refiere el título no figuran tal como un lector vidente podría llegar a esperar –una mancha amarilla, una roja, una azul, etc. Las páginas del libro son completamente negras salvo por algunas palabras en letras blancas. Sin embargo, los colores están –descriptos en español y en braille, e ilustrados con relieves negros sobre las páginas negras.

El libro negro de los colores empieza: “Según Tomás, el color amarillo sabe a mostaza, pero es suave como las plumas de los pollitos.” En las páginas que siguen, se describen varios colores desde la vivencia (no desde la óptica) de Tomás. Todas las descripciones apelan a los sentidos táctil, gustativo, olfativo y auditivo (no al visual). El libro concluye así: “Todos los colores le gustan a Tomás, porque los oye, los huele, los toca y los saborea.” y la última página incluye un abecedario bilingüe, en caracteres latinos y en braille. El lector ya descubrió que Tomás tiene una discapacidad visual. Aun así, la contratapa del libro dice: “Tomás no puede ver los colores. Éstos son para él miles de sabores, olores, sonidos y emociones. Desde la oscuridad de sus ojos, Tomás nos invita a descubrir los colores sin verlos.”

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Cosecharás tu siembra

Tuesday, July 14th, 2009

Por Clara Levin

el jardin de babaiMandana Sadat es la creadora de este libro único. Nacida en Bruselas y habitante de Paris, Sadat es hija de madre belga y padre iraní, amalgama que de alguna manera se refleja en las páginas de El jardín de Babaï. El libro fue publicado originalmente en francés por Grandir en 2004 y luego en español por Kókinos en 2005, con la traducción de Esther Rubio. Y en ambas versiones, una parte central del texto está en persa…

El libro cuenta la historia de Babaï, un corderito (en iraní, Babaï es una palabra infantil que significa, justamente, corderito) que vive solo y aburrido en las montañas desiertas de Irán y que decide hacer un jardín. Encuentra una parcela de tierra propicia y la siembra con semillas que se han anidado en su vellón a lo largo del tiempo. Las plantas crecen y dan frutos, y éstos últimos atraen a animales de todo tipo. Al ‘final’ del libro, Babaï está rodeado del jardín que construyó con su trabajo y esfuerzo y de un montón de amigos-animales. Vista de arriba, la composición parece un suntuoso tapiz persa.

Pero ése no es el verdadero final del libro. Cuando llegamos a la última página (la número 32), el encabezado dice “Traducción del texto persa” y hay una lista de oraciones en español, correspondientes a números de páginas. Y es que a lo largo del libro hay textos escritos en persa. Lo que el libro propone es una continuación de la historia (que leímos en español), escrita en persa y en el sentido en que se lee en esa lengua: de derecha a izquierda. Comenzando por la página 32 y hacia la 1, leemos la segunda parte de El jardín de Babaï.

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