Posts Tagged ‘Nathalie Bouzaglo’

Un lenguaje de extraños síntomas

Thursday, February 11th, 2010

Alejandra Rodríguez Ballester leyó Excesos del cuerpo para Ñ y le presta especial atención a “Ex” de Alan Pauls (un bonus track de El pasado) y a “Desarticulaciones” de Sylvia Molloy.

Por Alejandra Rodríguez Ballester. (Para Ñ)

El título, Excesos del cuerpo, es un señuelo que parece prometer un recorrido por once cuentos que estarían en las antípodas del descarnado Borges, un viaje por las representaciones del cuerpo en la literatura. Pero el subtítulo intenta acotar estos “excesos” a las “Ficciones de contagio y enfermedad en América Latina”, tema de renovada vigencia en los estudios teóricos. Sin embargo, sea porque a la ficción le gusta explorar los bordes o porque cuerpo y enfermedad no necesariamente se implican, lejos de acotarse el tema se expande y los textos toman caminos diversos que resisten la comparación.

En el primer relato, “Ex”, de Alan Pauls, el virus que inocula su veneno es la pasión o su reverso irónico, la pasión del otro, de la otra. Pobre y decadente objeto de amor, Rímini –personaje de la novela El pasado- es interpelado por “el lastimado”, la actual pareja de Sofía. La enfermedad que los consume no es el olvido de la amada, sino su exceso de memoria y los celos no se resuelven en agresión, sino en el ruego a Rímini de que vuelva con ella y lo libere. Parodia del relato romántico, “Ex” invierte todos sus clichés pero termina dejando en pie ese estereotipo de la misoginia, el de la amante loca. Aquí el cuerpo es síntoma y presencia inarticulada, “una sobredosis de detalle: poros, pelos, manchas, cicatrices minúsculas…”, cuerpos estragados como la conciencia ruinosa de Rímini.

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Colaboraciones

Thursday, December 31st, 2009

Algunos aportes de amigos, inesperadas firmas que tanta alegría y sapiencia pusieron en el blog.

la habana, libros de frente

Prensa de la semana

Wednesday, December 23rd, 2009

Algunos artículos en la prensa y en blogs que hablan, comentan, preguntan, visitan los libros de Eterna Cadencia Editora.

libros de eterna cadencia

Celeste y Blanca. José María Brindisi reseñó Celeste y Blanca de Guillermo Piro para La comunidad inconfesable.

¿Hará falta repetir que lo esencial en un texto no es aquello que se cuenta, sino quién lo hace? Tal vez porque sus raíces están en la poesía, Piro comprende el valor desmesurado que puede o debería tener cada palabra.

Glaxo. Maria Laura Caraballo leyó Glaxo de Hernán Ronsino para No Retornable.

Ronsino, dueño de una prosa ágil y en ocasiones violenta, coloca en el centro de la escena situaciones donde la traición, el engaño, el dilema moral, el abuso de poder y lo no dicho logran interrumpir el discurrir -en apariencia tranquilo- de las parsimoniosas tardes pueblerinas a la sombra de los paraísos.

Presentación de Excesos del cuerpo. Cristian Piazza estuvo en la presentación de Excesos del cuerpo en Nueva York.

Cómo existe la idea de que la literatura es tribulación qué mejor que una antología sobre la enfermedad y el contagio. La felicidad y otras purgas son casi un repertorio ocasional, artistas invitados en la representación de los quejidos y la afección. Todo lo demás, dice el cliché, es autoayuda. Yo mismo no sé porqué estoy escribiendo sobre personas que en la salud se regodean de la enfermedad como producto redituable; siento que antes de poder evitarlo empezaré a enumerar síntomas, malestares que hasta ayer no les había puesto nombre.

Porno. Esteban Vera reseñó Porno de Marcos Bertorello para la Agencia Nan:

Más allá de algunas referencias al cine triple equis (en “Autor”, un personaje se llama Gerardo Damiano, en referencia al director de Garganta profunda) y los agradecimientos a las pornostars Jenna Jameson, Silvia Saint, Verónica Zamanova y Ginger Lynn, Porno es, sobre todo, un libro de cuentos, construido sólidamente, atravesado por algunas inquietudes literarias.

Celeste y Blanca. Maguila leyó Celeste y Blanca de Guillermo Piro:

El narrador se mete a cada rato en la narración con apreciaciones éticas y estéticas sobre los personajes, el argumento, las ideas que se van desarrollando, la forma de escribir y cuestiones generales de la vida. La esencia del relato es su construcción misma. Como bien me señaló Paula Pampin: es una narración sobre el acto de narrar.

Narrar los excesos

Wednesday, December 16th, 2009

Excesos del cuerpo se presentó en Nueva York el 7 de diciembre. El texto que sigue es fue leído por los antologadores, quienes remarcaron que “ningún texto del libro habla sobre la salud como preocupación. La enfermedad es un pretexto para narrar y una dimensión que hace posible narrar al cuerpo.”

Por Javier Guerrero y Nathalie Bouzaglo

djament, guerrero, bouzaglo

La enfermedad ha sido central para las ficciones latinoamericanas. En el siglo XIX, se convirtió en una obsesión —muchas veces con fines didácticos— por la participación de la literatura en los proyectos de construcción de la nación. La higiene es parte de la pulsión modernizadora pero también la enfermedad y sus síntomas son signos indiscutibles de modernización. La enfermedad se convierte en un tópico fundacional de la literatura y, por lo tanto, de la nación. El romance nacional incorpora, con preponderancia, esta dimensión del cuerpo, este exceso… De manera similar, aunque ya con mayor distancia de los proyectos nacionales, en el siglo XX latinoamericano la enfermedad es una constante que se incorpora en la narrativa y la poesía canónicas. Los autores del “boom”, a su vez, le dan un poder excepcional. García Márquez, Donoso, Vargas Llosa, Onetti, todos escritores que encuentran en esta dimensión una manera de intervenir al cuerpo y, posiblemente, en la creación de un relato totalizador de América Latina.

Nuestro libro surge por la presencia constante de la enfermedad y el contagio en la más reciente literatura regional. Luego del “boom”, su persistencia es aún más inquietante. Sin embargo, el aparato crítico, a diferencia del tratamiento que se le ha dado al tema en las ficciones decimonónicas, ha ignorado o asumido con cierto descuido su indiscutible presencia. Desde Paradiso de José Lezama Lima, donde la enfermedad no sólo marca el comienzo de la novela sino el propio cuerpo del pequeño Cemí, hasta El color del verano o Antes que anochezca de Reinaldo Arenas, en las que el contagio se convierte en una marca sexual que extermina pero también da visibilidad a sensibilidades y cuerpos alternos. Estos excesos han representado una diversidad de problemas que involucran al cuerpo y el afecto.

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La enfermedad y sus metáforas

Thursday, December 3rd, 2009

Laura Cardona reseñó Excesos del cuerpo para ADN Cultura.

Por Laura Cardona.

excesos del cuertpoTema de una centralidad persistente e indiscutible en las ficciones latinoamericanas, “aunque críticamente inexplorado”, la enfermedad detenta poderes metafóricos que varían a través del tiempo y de la geografía y carga con los miedos -sexuales, raciales, políticos- del cuerpo. Así lo afirman Javier Guerrero y Nathalie Bouzaglo en el interesante ensayo introductorio a Excesos del cuerpo. Ficciones de contagio y enfermedad en América latina , compilación de once relatos escritos especialmente para este libro por algunos de los más notables narradores latinoamericanos contemporáneos. En algunos casos, los textos guardan conexiones evidentes con la obra de los autores, como “Ex”, de Alan Pauls, que retoma los personajes de su novela El pasado para narrar un episodio en el que la enfermedad articula un triángulo amoroso; o Margo Glantz, quien recurre a su personaje Nora García -siempre con zapatos de diseñador- para hablar de las ansiedades diarias derivadas del temor al contagio a través de tres personajes distintos que tienen el mismo nombre.

En “Los enfermos”, de Sergio Chejfec, es posible reconocer su habitual geografía extrañada en el hospital que recorre la protagonista, una voluntaria que busca a un enfermo a quien debe cuidar. Desde otra perspectiva, el exceso está presente en “Colonizadas”, de Diamela Eltit, quien con corrosivo humor narra la relación simbiótica entre una hija y su madre a través de la enfermedad que todo lo cubre. “Desarticulaciones”, el texto de Sylvia Molloy, relata fragmentariamente la pérdida de memoria de una amiga de la narradora, y los consecuentes efectos en ella, puesto que parte de su vida se ha ido con la memoria de la enferma; “Mal de ojo”, de Lina Meruane, cuenta una abrupta y temporal ceguera, y el ocultamiento para que todo siga igual. Edmundo Paz Soldán, Roberto Echavarren, Mario Bellatin, Victoria de Stefano y Edgardo Rodríguez Juliá completan la antología en la que proliferan ficciones de enfermos terminales y sueños místicos; excesos interpretativos y cuerpos habitados por un cáncer extraño o afectados por asmas literarios; y se entrecruzan historias de amor, de búsquedas alternativas de sanación. Excesos del cuerpo intenta responder a la pregunta de cómo narrar hoy la enfermedad en América latina, y ése es uno de los aspectos sobresalientes de esta compilación que muestra, además, las estrategias y la variedad de las escrituras de hoy. Con sus rasgos singulares, dan cuenta de las transformaciones de los modos de imaginar y pensar los excesos del cuerpo y su lugar en las nuevas subjetividades literarias.

Presentación de Excesos del Cuerpo en NY

Wednesday, December 2nd, 2009

invitación excesos

Diamela Eltit, Alan Pauls, Silvia Molloy, Edmundo Paz Soldán, Sergio Chefjec y Lina Meruane, participantes todos de la antología Excesos del Cuerpo, presentarán en libro el próximo lunes 7 de diciembre en Nueva York en compañía de Javier Guerrero y Nathalie Bouzaglo, los antologadores, y Leonora Djament, directora de Eterna Cadencia Editora.

Fiebres del texto – ficciones del cuerpo

Friday, November 6th, 2009

Primera parte del prólogo a Excesos del cuerpo. Ficciones de contagio y enfermedad en América Latina.

Por Javier Guerrero y Nathalie Bouzaglo.

La mano de Baldovina separó los tules de la entrada del mosquitero, hurgó apretando suavemente como si fuera una esponja y no un niño de cinco años; abrió la camiseta y contempló todo el pecho del niño lleno de ronchas, de surcos de violenta coronación, y el pecho que se abultaba y se encogía como teniendo que hacer un potente esfuerzo para alcanzar un ritmo natural; abrió también la portañuela del ropón de dormir, y vio los muslos, los pequeños testículos llenos de ronchas que se iban agrandando…
José Lezama Lima, Paradiso

El placer comienza cuando el gusano anida en la fruta.
Georges Bataille, Mi madre

excesos del cuertpoCuando hablamos de enfermedad, cualquiera que sea, acudimos a innumerables metáforas que la cargan de fantasías, juegos de poder e imaginarios. En todo caso, la representamos a partir de discursos ajenos a sí misma. La enfermedad es una suerte de pantalla en blanco sobre la que proyectamos miedos, terrores, paranoias, fobias y ansiedades. Es una proyección ejecutada colectivamente que en muchos casos opera con precariedad absoluta y en otras, con pasmosa sofisticación.

Susan Sontag (1) ha insistido en la idea de que los discursos encargados de reproducir la enfermedad usan con reiteración metáforas militaristas. La medicina moderna, a partir de sus descubrimientos y precisión microscópica, hace posible visibilizar e identificar con exactitud los organismos responsables. La enfermedad es una invasión que responde a operaciones militares propias, movilizando las defensas orgánicas del cuerpo, las cuales a su vez requieren tratamientos médicos agresivos (Sontag 1989: 9). Sin embargo, estas metáforas no son solo responsabilidad médica sino también política, mediática, literaria, tecnológica, entre muchas otras.

Generalmente, la enfermedad es usada como metáfora de descomposición y muerte. Estamos acostumbrados a oír vocablos como infección, epidemia, gangrena, virus, inmunización o flagelo para representar las diversas amenazas que atentan contra la estabilidad y el bienestar social. Incluso, los nombres propios de enfermedades letales son constantemente invocados. Estas metáforas fortalecen una identificación que tiende a funcionar con eficiencia en la estigmatización del enfermo como portador del mal, de lo indeseable, a veces del propio diablo.

En nuestras sociedades, las metáforas de la enfermedad varían de acuerdo con diversos aspectos: la fatalidad, los síntomas, la población vulnerable, el universo afectado, la capacidad de erradicación o de detener sus síntomas y formas de transmisión son fundamentales. Saltan a la vista las diferencias metafóricas –aunque también las similitudes– que enfermedades tan diversas como la poliomielitis, el cáncer, la psicosis, el cólera, la sífilis, el sida, la anorexia o la leucemia han tenido en diferentes momentos históricos o territorios geográficos (2). No solamente cada enfermedad cambia sus poderes metafóricos con el tiempo o en relación con su impacto, también depende de sus propias categorías (3). En todo caso, la enfermedad siempre ha sido metáfora del castigo y el mal (4).

Con esta introducción nos interesa aproximarnos brevemente a diversas metáforas de la enfermedad y el contagio; en especial, intentaremos delinear algunos juegos de poder que involucran al cuerpo y sus excesos como producciones significativas en las cuales se negocian y disputan fobias, deseos y tensiones. Con estas ideas en mente, abordaremos los relatos que integran la presente antología, los cuales abren un abanico de problemas que nos permiten repensar la enfermedad y el contagio en las ficciones de América Latina.

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Hipocondríacos abstenerse

Tuesday, October 6th, 2009

Excesos del cuerpo: once escritores latinoamericanos exploran distintas formas de narrar la enfermedad. Una de las novedades de octubre de Eterna Cadencia Editora.

Excesos del cuerpo. Ficciones sobre contagio y enfermedad en América Latina.

excesos del cuerpo

Con relatos de autores latinoamericanos de primer nivel como Mario Bellatin, Sergio Chejfec, Victoria de Stefano, Roberto Echavarren, Diamela Eltit, Margo Glantz, Lina Meruane, Sylvia Molloy, Alan Pauls, Edmundo Paz Soldán y Edgardo Rodríguez Juliá, Excesos del cuerpo propone un divertido y a la vez entrañable paseo por las afecciones del cuerpo y de la mente.

Cuando hablamos de ella “acudimos a innumerables metáforas que la cargan de fantasías, juegos de poder e imaginarios”, señalan Javier Guerrero y Natalie Bouzaglo en la introducción, “la enfermedad es una suerte de pantalla en blanco sobre la que proyectamos miedos, terrores, paranoias, fobias y ansiedades”.

Estos relatos –escritos especialmente para este libro– desnudan algunas de esas metáforas a través de ficciones tan provocadoras y estremecedoras como cómicas o conmovedoras. Desde una mujer que a causa de una enfermedad no recuerda a su amiga ni su vida pero puede en cambio traducir sus propios padecimientos, hasta la simbiosis enfermiza de una madre y su hija, pasando por un personaje que emprende un viaje en busca de su curación y termina en medio de un peregrinaje interminable, o una paciente obsesionada con el contagio presa en el sillón del dentista.

Una oportunidad imperdible para contagiarse de ese virus sin remedio que es la literatura, junto a algunos de los escritores más importantes de la escena literaria contemporánea.

Biografía

Javier Guerrero nació en Caracas en 1977. Fue presidente de la Cinemateca Nacional de Venezuela y actualmente escribe su tesis doctoral (Tecnologías del cuerpo) en la Universidad de Nueva York. Es autor del libro Mauricio Walerstein (2002), estudio crítico sobre el cineasta méxico-venezolano, y de la novela Balnearios de Etiopía (de próxima aparición en esta editorial). Junto a Natalie Bouzaglo, coordina un dossier crítico de la Revista Estudios (Universidad Simón Bolívar, Venezuela) sobre la enfermedad y el contagio en textos latinoamericanos.

Nathalie Bouzaglo nació en Caracas en 1974. Es profesora asistente del departamento de Español y Portugués de la Universidad de Northwestern. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Nueva York con su tesis Pasiones Ilícitas. Nación y adulterio en novelas de fin de siglo. Junto a Javier Guerrero, coordina un dossier crítico de la Revista Estudios (Universidad Simón Bolívar, Venezuela) sobre la enfermedad y el contagio en textos latinoamericanos.